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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 01/01/2026 06:59
Durante la época de fiestas y especialmente hacia el Año Nuevo, el descanso nocturno suele verse alterado por múltiples factores. Las celebraciones, los compromisos sociales y las cenas abundantes provocan que las rutinas habituales se modifiquen, dejando al sueño en un segundo plano. Según advierten especialistas en salud, el desvelo, la irregularidad de horarios y el exceso de estímulos propios de estas fechas terminan impactando en la calidad y cantidad de horas dormidas, afectando tanto el bienestar físico como el mental. El cansancio, la dificultad para concentrarse y el mal humor son consecuencias frecuentes cuando el descanso no es suficiente. A esto se suma el hecho de que, tras semanas de alteraciones en el horario y en los hábitos, el cuerpo necesita tiempo y estrategias específicas para recuperar su ritmo natural de sueño. Frente a este escenario, expertos en medicina del sueño y neumología proponen diversas recomendaciones orientadas a restablecer el reloj interno y facilitar la vuelta a un descanso reparador, clave para comenzar el nuevo año con energía renovada. Por qué cambia la rutina del sueño durante las Fiestas Durante las celebraciones de fin de año, las rutinas cotidianas tienden a transformarse de manera significativa, lo que repercute directamente en los hábitos de sueño. Los eventos sociales que se extienden hasta altas horas de la noche, las reuniones familiares y las actividades especiales propias de la temporada suelen desplazar los horarios habituales para acostarse y levantarse. A medida que se acumulan compromisos, el tiempo destinado al descanso se ve reducido, lo que genera desorganización en el ciclo natural del sueño. El incremento en el número de compromisos y el estrés característico de la organización de las fiestas también desempeñan un papel relevante en la interrupción de los patrones de descanso. La presión social por cumplir con múltiples actividades y la planificación de celebraciones pueden elevar los niveles de ansiedad, lo que a su vez dificulta la relajación y el inicio del sueño, enunciaron profesionales en la revista Evolution Advance. Además, el consumo de alimentos procesados, junto con bebidas azucaradas y alcohólicas, frecuentes en estas fechas, obliga al cuerpo a esforzarse más en la digestión, favoreciendo la aparición de molestias nocturnas como la acidez y el reflujo, que perjudican la continuidad del sueño, destacaron expertos consultados por CNN. El uso extendido de dispositivos electrónicos y la sobrestimulación resultante de la exposición a luces intensas y pantallas antes de dormir son otros elementos que contribuyen a la alteración del descanso. El acceso permanente a teléfonos, computadoras y televisión, sumado a la tendencia a trasnochar, especialmente entre adolescentes, afecta la producción de melatonina, la hormona que regula el ciclo sueño-vigilia. Todo esto, según los expertos, se traduce en un retraso del reloj biológico y en la dificultad para retomar los hábitos habituales de descanso una vez que concluye el periodo festivo. Cómo resetear el sueño después de las celebraciones de fin de año Recuperar el patrón de sueño habitual luego de un periodo de celebraciones requiere la aplicación de pautas concretas adaptadas a la transición entre el desorden festivo y la rutina. Al concluir las fiestas, muchas personas experimentan una marcada dificultad para conciliar el sueño y despertarse a la hora deseada, lo que se traduce en fatiga diurna y baja productividad. Ante este escenario, los especialistas sugieren una serie de acciones diseñadas para facilitar el reseteo del reloj biológico y retomar el ciclo de descanso reparador. Uno de los primeros pasos consiste en restablecer horarios fijos para dormir y despertar, procurando que la diferencia entre los días laborales y los fines de semana no supere una hora. Este ajuste progresivo contribuye a que el cuerpo recupere su ritmo circadiano natural, facilitando la sincronización entre el reloj interno y las exigencias diarias, recomiendan los especialistas consultados por Evolution Advance. Acompañar este proceso con la reanudación de rutinas previas a la hora de acostarse, como realizar actividades relajantes, ayuda a preparar al cerebro para el descanso. El ambiente donde se duerme también adquiere especial relevancia. Minimizar la exposición a luz y ruidos favorece la producción de melatonina y la inducción del sueño. Apagar dispositivos electrónicos al menos una hora antes de acostarse, utilizar ropa cómoda y mantener una temperatura agradable en la habitación son medidas recomendadas para optimizar el entorno nocturno. Además, evitar comidas abundantes o el consumo de cafeína, alcohol y tabaco en las horas previas al descanso previene alteraciones en la calidad del sueño, explica Alejandra Roncero, neumóloga y directora del Programa de Investigación en Sueño de SEPAR. Controlar el estrés es otro aspecto fundamental durante el proceso de ajuste. Actividades como escuchar música suave, leer o practicar ejercicios de respiración contribuyen a reducir la tensión acumulada, permitiendo una transición más efectiva hacia el sueño. Limitar las siestas durante el día, especialmente si superan los 30 minutos o se realizan al final de la tarde, también resulta clave para evitar interferencias con el descanso nocturno. Finalmente, incorporar la actividad física en la rutina diaria puede ayudar a regular el ciclo sueño-vigilia, siempre que se evite ejercitarse cerca del horario de acostarse para no generar un efecto estimulante. Consejos para lograr un sueño reparador De este modo, expertos consultados por los medios destacan una serie de recomendaciones para poder lograr un sueño reparador, incluso luego de las fiestas de Año Nuevo. - Hacer una transición gradual: dedicar al menos 30 minutos antes de acostarse para actividades tranquilas como estiramientos suaves, preparar una infusión relajante o practicar meditación guiada. - Dejar fuera de la habitación los dispositivos electrónicos: mantener el teléfono, la tablet y la computadora fuera del dormitorio para evitar interrupciones y reducir la exposición a notificaciones o luces repentinas. - Establecer un ritual nocturno consistente: repetir cada noche acciones simples como lavarse la cara, preparar la ropa del día siguiente o escribir una lista de agradecimientos, para indicarle al cuerpo que es momento de dormir. - Asegurar una hidratación equilibrada: tomar agua suficiente durante el día, pero evitar grandes cantidades justo antes de dormir para prevenir interrupciones nocturnas por necesidad de ir al baño. - Oscurecer completamente la habitación: usar cortinas gruesas o antifaces para bloquear cualquier fuente de luz exterior que pueda interferir con el sueño profundo. - Recurrir a sonidos ambientales suaves: si los ruidos externos son frecuentes, probar con sonidos de la naturaleza o ruido blanco para enmascararlos y facilitar el sueño continuo.
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