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  • Deuda, dólares, inflación y actividad: el 2026 arranca con cambios en el plan económico y una primera instancia clave

    » Clarin

    Fecha: 01/01/2026 08:36

    El 2026 no esperará demasiado para entregar sus primeras novedades, cambios en variables económicas decisivas y fechas clave para la gestión del plan que comanda el equipo que encabeza Luis Caputo en el Ministerio de Economía y Santiago Bausili desde el Banco Central. En los primeros días del año habrá: un reajuste en el esquema de flotación del tipo de cambio y el inicio de un programa de compra sostenida de reservas para alimentar las arcas del BCRA. También habrá que pagar un vencimiento de deuda en dólares que requerirá la búsqueda de financiamiento por no contar el Tesoro con todas las divisas necesarias, llegará el último dato de inflación de 2025 y el arranque de la nueva metodología de medición de precios y otra recalibración del esquema de subsidios para mantener el ajuste fiscal. La última foto del 2025 fue más favorable para el Gobierno en términos financieros y cambiarios -con un riesgo país a la baja y un dólar bajo control- en comparación con la última secuencia de la actividad y la inflación. Los analistas y consultoras creen que este debería ser el año de la economía real. Siempre y cuando cualquier alerta en el frente financiero pueda ser neutralizado para evitar que surjan nuevas dudas en el mercado sobre la marcha del programa económico. v1.7 0421 Qué se espera para la economía del 2026 *Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central Infografía: Clarín Esquema cambiario y dólar Las proyecciones para 2026 vuelven a ubicar al esquema cambiario y al flujo de dólares como una de las variables centrales del programa económico. Desde la consultora EcoGo señalaron que, a diferencia de 2025, el año que empieza no tendrá condicionantes electorales y plantearon dos escenarios posibles: uno en el que el Banco Central compra divisas dentro de la banda cambiaria y otro en el que no logra hacerlo y se intensifican las presiones cambiarias en el segundo semestre. En ambos casos, el supuesto central es que el Gobierno priorice la desinflación por sobre la acumulación de reservas, aunque advirtieron que una mayor formación de activos externos (es decir, si no afloja la demanda de divisas) podía alterar esa estrategia. En ese marco, Sebastián Menescaldi sostuvo que el desafío más importante que tiene el Gobierno para 2026 es qué pasa con el flujo de dólares, y remarcó que la posibilidad de estabilizar el tipo de cambio depende de que ingresen divisas, se acumulen reservas y baje el riesgo país para restablecer el crédito internacional. Según el economista de EcoGo, si ese proceso se consolida, se destraba todo el resto, con continuidad de la desinflación y una actividad impulsada más por la inversión que por el consumo. Desde Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina consideró que las perspectivas cambiarias para 2026 mejoraron tras la caída de fuerte demanda dolarizadora y una mayor estabilidad del tipo de cambio oficial. Señaló que el ajuste en el esquema de bandas dejó de inducir una apreciación real tan marcada y que la acumulación de reservas se convirtió en una variable clave para reducir el riesgo país, aunque aclaró que ese cambio no soluciona todos los desequilibrios. "Esto no resuelve todo, pero por lo menos el techo de la banda deja de apreciarse en términos reales. Todavía puede ser un techo que quede bajo, pero esa es otra discusión, sobre todo si vuelve la dolarización", en referencia a que se sostenga la demanda de divisas. Vectorial, por su parte, advirtió que el Gobierno dependerá de la llegada de inversión extranjera directa y de una mayor demanda de pesos para atravesar 2026 sin modificaciones abruptas del esquema cambiario que afecten la credibilidad del plan. "El Gobierno depende de la ansiada llegada de Inversión Extranjera Directa y de una mayor demanda de pesos para lograr transitar el año sin nuevos cambios que podrían minar, nuevamente, la credibilidad del plan en su conjunto", fue una de sus conclusiones. Vencimientos de deuda y FMI El programa financiero apareció como otro de los ejes determinantes para 2026, en particular por el volumen de compromisos en moneda dura. Claudio Caprarulo, de la consultora Analytica, señaló que la variable clave es de qué forma el Tesoro va a cancelar los casi US$ 17.000 millones que vencen entre organismos multilaterales y bonistas privados en 2026, y afirmó que el camino elegido condicionaría al resto de las variables macroeconómicas, especialmente inflación y crecimiento. Según el economista , la dificultad para volver a los mercados internacionales de deuda abrió interrogantes y generó cambios en el discurso oficial, con un mayor énfasis en la acumulación de reservas. "Ahora hay una decisión a favor de que el BCRA acumule reservas y un discurso de distanciamiento sobre el financiamiento internacional", dijo Caprarulo. Desde Equilibra plantearon que, si el Tesoro lograba hacer roll over (refinanciamiento) de los vencimientos en dólares y el riesgo país continuaba descendiendo, el Banco Central podía alcanzar compras significativas de divisas a lo largo de 2026, aunque aclararon que no todas se traducirían necesariamente en una mejora de las reservas netas. También señalaron que la forma en que el Tesoro afrontará los pagos de intereses, ya sea con superávit primario o con compras en el mercado cambiario, podía sumar presión sobre el tipo de cambio. Actividad económica En materia de actividad, las consultoras proyectaron un crecimiento moderado y con fuerte heterogeneidad sectorial en 2026. Outlier mantuvo una proyección de alza promedio anual de 4%, aunque aclaró que ese escenario depende de que se sostenga la rentabilidad de los sectores productores de bienes transables (es decir, que comercian con el exterior) y se avance en la eliminación de los controles cambiarios que todavía permanecen. Según la consultora, también resulta clave acelerar la inversión en infraestructura mediante concesiones, privatizaciones o transferencias a las provincias, para evitar que la falta de obras se convirtiera en un cuello de botella para la economía. LCG, en tanto, estimó una recuperación más acotada, cercana al 2,5% anual promedio, con un "arrastre estadístico reducido" (unos 0,7 puntos porcentuales) y una expansión concentrada en pocos sectores, como petróleo, minería y agro. Según su diagnóstico, ese patrón profundiza la desigualdad sectorial y limita el impacto sobre la creación de empleo. Desde Equilibra, según Sigaut Gravina, esperan también un escenario de crecimiento acotado, con sectores ganadores vinculados a energía, agricultura, minería e intermediación financiera, pero con "escasa generación de empleo formal en los grandes centros urbanos", definió. Sigaut Gravina sostuvo que la construcción podría mostrar algo más de dinamismo, mientras que la industria y el comercio seguirán con desempeños más débiles, en un contexto de mayor penetración de importaciones. Inflación Las expectativas inflacionarias para 2026 muestran una desaceleración más lenta que en la etapa inicial del programa. Vectorial advirtió que, salvo que el tipo de cambio atraviese un nuevo ciclo de apreciación, el índice de precios enfrenta "dificultades para perforar el mínimo alcanzado en 2025" y corre incluso riesgo de acelerarse. Según la consultora que dirige Haroldo Montagú, la dinámica inflacionaria también quedará atada a la consistencia del esquema fiscal y cambiario y a la capacidad del Gobierno para sostener la demanda de pesos. Desde Equilibra señalaron que el desafío pasa por lograr que la inflación mensual vuelva a ubicarse por debajo del 2% y, hacia fines de 2026, se acerque a registros más cercanos al 1%. En ese sentido, advirtieron que no se espera un proceso rápido, sino una desaceleración gradual, condicionada por la evolución del tipo de cambio, las tarifas y la política fiscal. Ajuste fiscal El frente fiscal aparece como otro de los puntos sensibles para el tercer año de gestión económica libertaria. Vectorial sostuvo que, tras dos años consecutivos de fuertes recortes, "el margen para seguir ajustando el gasto sin generar disrupciones" en la provisión de servicios públicos es acotado. La consultora destacó que la inversión en infraestructura permanece en niveles históricamente bajos y que rubros como subsidios energéticos, programas sociales y transferencias ya fueron reducidos de forma sustancial entre 2024 y 2025. Habrá menos margen para apuntar la motosierra en esa dirección. Según Vectorial, el Gobierno propuso nuevas medidas de ajuste, como la desindexación de partidas sensibles y recortes adicionales en subsidios energéticos, lo que reflejó la necesidad de avanzar en una segunda generación de ajustes. El desafío para 2026, indicaron, consistirá en compatibilizar la sostenibilidad fiscal con la preservación de niveles mínimos de inversión pública y protección social. En el plano social y laboral, EcoGo señaló que detrás de los promedios macroeconómicos persiste un comportamiento dispar de los ingresos y del empleo. Indicaron que la caída del empleo formal tiende a compensarse con empleo informal y cuenta propia, mientras que los ingresos del sector público quedan más rezagados frente a la inflación. Equilibra coincidió en que la creación de empleo formal seguirá siendo limitada en 2026, lo que podrá traducirse más en problemas de insuficiencia de ingresos que en un aumento de la desocupación. Un reformateo de un mercado laboral que, de esta forma, no ajusta por cantidad sino por calidad de los puestos de trabajo. NE Sobre la firma Newsletter Clarín

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