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» Clarin
Fecha: 01/01/2026 08:36
Extraña cruza entre Cincuenta sombras de Grey, Perdida, Atracción fatal y Romper el círculo, La empleada tiene sexo, misoginia, locura, aires de thriller, muchacho con una tabla de planchar entre el pecho y el abdomen y mujeres -rubias- bonitas. Hay hasta violencia misógina y esos romances entre estrellas de Hollywood que siempre lucen radiantes, aunque se pongan a fregar pisos como Blancanieves o Cenicienta. Pero no, La empleada no es un cuento de hadas, aunque sí parte de un best seller bien del siglo XXI. Y una canción de Taylor Swift entre las varias de la banda de sonido da una idea del público al que está orientada. Sydney Sweeney, popular y lasciva La empleada trata precisamente sobre Millie, una mujer joven, linda, con la mirada lasciva y las curvas de la popular Sydney Sweeney (Euphoria) que miente en su currículum con tal de quedar como empleada doméstica en una casa (¿alguien dijo mansión?), porque no tiene literalmente dónde vivir. Si van a ver la película se enterarán por qué; no vamos a spoilearlo. La que busca housemaid y la recibe es los suburbios de Nueva York es Nina (Amanda Seyfried), que tiene apellido de casada de rifle (Winchester), pero que sabe manejar mejor otras armas. Su marido es Andrew (Brandon Skelnar, que estuvo en Romper el círculo), un tipo en apariencia compasivo, paciente y atento con su mujer, y su hija Cecelia (no Cecilia: Cecelia), que interpreta Indiana Elle. El otro personaje que anda por ahí, pero que no entra, sino que siempre está afuera es Enzo (Michele Morrone, de 365 días, la porno soft de Netflix, quien ya había trabajado con el director Paul Feig en otro pequeño favor), que encarna a un jardinero de pocas palabras. Llega el sexo No hay que ser demasiado perspicaz ni haber visto más de dos o tres películas para imaginar -y acertar- que Millie y Andrew comenzarán a mirarse con ojos de pasión , hasta que haya sexo y todo se desmadre. Pero la película, y la novela, ofrecen todo tipo de vueltas y más vueltas, y si Nina nos parecía un poco paranoico, y descubrimos, junto con Millie, que miente y/o guarda secretos, no será la única. Todo, en innecesarios 131 minutos. ¿Les habrá costado tanto trabajo adaptar el libro? Así que habrá tiempo suficiente para que las disputas entre Nina -que tiene un temperamento inestable, y hasta la acusan de haber intentado ahogar a su hijita- y Millie -su pasado la condena- se multipliquen, lo mismo que los escarceos y las escenas de sexo entre Andrew, el aparente marido perfecto, y la protagonista. La empleada, violenta y empalagosa Lo peor de La empleada es que es por momentos violenta, pero por otros, empalagosa. Nunca podremos descubrir si la interpretación de Sweeney es como es por culpa de las marcaciones del director de Damas en guerra o del guion. También, La empleada se vale de la violencia de género, y no es que la utilice para marcar o concientizar, sino que es simplemente un elemento desquiciado más en la batidora de Paul Feig (director de 15 episodios de The Office, OK, pero también de la Cazafantasmas femenina). En eso se parece a otro best seller vuelto éxito en los cines, como Romper el círculo. Que fue un éxito, pero uno la recuerda más por la disputa posterior entre Justin Baldoni y Blake Lively, la esposa de Ryan Gosling, que por lo que valía la película. Digámoslo todo. La empleada Regular Suspenso. Estados Unidos, 2025. Título original: The Housemaid. 131, SAM 16. De: Paul Feig. Con: Sydney Sweeney, Amanda Seyfried, Brandon Sklenar, Indiana Elle. Salas: Cinemark Palermo, Hoyts Abasto y Dot, Cinépolis Recoleta, Pilar, Avellaneda y Luján, Showcase Norte y Haedo. Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín
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