Pan ciabatta casero: la receta sin amasar para que no quede duro por dentro
La clave está en obtener una masa con mucha hidratación y en una técnica de pliegues que hay que realizar con cuidado, dejando reposar para conseguir una buena textura.
Preparar pan casero puede resultar una tarea complicada, pero existen recetas que permiten obtener un resultado digno de panadería sin necesidad de amasar durante varios minutos. Una de ellas es la ciabatta, una variante de origen italiano famosa por su corteza crocante y su miga aireada, llena de grandes alveolos. La clave está en una masa con mucha hidratación y en una técnica de pliegues que desarrolla el gluten casi sin esfuerzo.
El cocinero y creador de contenido Edgardo Alexis, a través de su cuenta de Instagram @edgardoalexis_, compartió una versión muy sencilla de esta preparación que rápidamente llamó la atención de los seguidores y ya superó los 90 mil likes. El método elimina el amasado tradicional y lo reemplaza por breves estirados de la masa durante el levado, una técnica que permite conseguir una textura liviana y esponjosa por dentro.
La idea es evitar uno de los problemas más frecuentes, que es que quede compacto o duro. La ciabatta es un pan italiano que se caracteriza por su forma alargada, su corteza fina y crujiente y un interior húmedo con una estructura llena de agujeros irregulares. Aunque suele asociarse con elaboraciones profesionales, su preparación doméstica puede ser mucho más sencilla de lo que parece si se respetan los tiempos de fermentación.
Su nombre significa pantufla o zapatilla en italiano, debido a su forma achatada. Nació en la península itálica durante la década de 1980 como una respuesta a la popularidad de la baguette francesa y con el objetivo de crear un pan que pudiera utilizarse en sándwiches sin perder su textura. Con el paso del tiempo, se convirtió en uno de las propuestas más reconocidas de la gastronomía del país europeo.
Ingredientes para el pan ciabatta
- 1 kilo de harina de trigo común, sin polvo para hornear
- 10 gramos de levadura seca
- 20 gramos de sal
- 700 mililitros de agua a temperatura ambiente
- 40 mililitros de aceite vegetal o aceite de oliva (opcional)
Paso a paso
El primer paso consiste en colocar la harina en un recipiente amplio junto con la levadura seca y la sal. Luego incorporamos el agua a temperatura ambiente y el aceite, si se decide utilizarlo.
Mezclamos todos los ingredientes hasta formar una masa uniforme. A diferencia de otras recetas de pan, no es necesario amasar durante varios minutos, ya que la hidratación y los tiempos de repaso harán todo el trabajo.
Una vez integrada la preparación, cubrimos el recipiente y dejamos descansar durante media hora a temperatura ambiente. Posteriormente, tras ese primer levado comienza la técnica que reemplaza al amasado tradicional: con las manos ligeramente humedecidas para evitar que la masa se pegue, tomar uno de los extremos, estirarlo suavemente y doblarlo hacia el centro.
Repetimos el procedimiento desde los cuatro lados de la masa, algo que ayudará a llevar a cabo la estructura del pan y permite que conserve el aire en su interior.
Tapamos nuevamente y permitimos que repose otros 30 minutos, para luego repetir los pliegues. La receta indica realizar este procedimiento varias veces, siempre respetando los tiempos de descanso entre cada etapa.
Después del último estirado, permitimos que repose una hora más hasta que aumente su volumen. Una vez lista, colocar la ciabatta sobre una superficie ligeramente enharinada y la dividimos en porciones.
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De esta preparación pueden obtenerse alrededor de 12 unidades, mientras que es importante manipular la masa con cuidado para no eliminar el aire generado durante la fermentación.
Ubicamos los panes en una placa previamente enmantecada o aceitada y llevamos al horno precalentado. a cocción debe efectuarse a unos 200 grados durante 20 a 25 minutos, hasta que la superficie quede bien dorada y crujiente.