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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 04/04/2026 22:25
Una pausa de cinco minutos puede parecer insignificante en una rutina diaria dominada por la prisa y el sedentarismo. Sin embargo, la ciencia sostiene que estos breves intervalos de movimiento, conocidos como micromovimientos, tienen el poder de transformar la salud física y mental sin requerir grandes esfuerzos ni rutinas de gimnasio. En Sudáfrica, donde el 47% de los adultos no realiza actividad física y casi el 40% vive con sobrepeso, los especialistas advierten que la clave podría estar en sumar acciones cotidianas y accesibles. Por qué cinco minutos pueden marcar la diferencia Movimientos de menos de cinco minutos, repartidos a lo largo del día, pueden reducir los riesgos de enfermedades cardiovasculares, mejorar la presión arterial y beneficiar el bienestar psicológico. No es necesario inscribirse en un gimnasio para notar cambios reales, explicó Merling Phaswana, profesora titular de la Universidad de Witwatersrand en su columna en The Conversation. Su colega, Philippe Gradidge, coincidió y afirmó que las personas suelen adoptar una visión de todo o nada respecto a la actividad física, lo que termina desmotivando a muchos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó entre 150 y 300 minutos de actividad física semanal de intensidad moderada, meta que solo alcanza un 19,8% de los adultos sudafricanos. Ante este panorama, los micromovimientos emergen como una estrategia inclusiva y flexible. Ejemplos de micromovimientos que cuentan Las tareas domésticas encabezan la lista de oportunidades para moverse. Según los investigadores, barrer, limpiar pisos y ventanas o cuidar el jardín implican esfuerzos corporales que activan distintos grupos musculares. Muchas personas no consideran el trabajo doméstico como una forma de ejercicio, pero representa una fuente valiosa de movimiento, afirmó Gradidge. En las oficinas, la adopción de escritorios ajustables y la promoción de pausas activas han demostrado efectos positivos. Un estudio realizado en la Universidad de Witwatersrand con 62 empleados administrativos mostró que alternar posiciones durante la jornada redujo la cantidad de tiempo en reposo y mejoró el índice de masa corporal y la presión arterial. Incorporar movimiento en los trayectos diarios Caminar o ir en bicicleta al trabajo o la escuela también ayuda a sumar minutos de movimiento. Los desplazamientos activos se asocian con menor grasa corporal, presión arterial más baja y mejor salud mental, señalaron los expertos. Pequeñas decisiones, como bajarse una parada antes del transporte público o usar las escaleras en vez del ascensor, generan beneficios acumulativos. No obstante, el entorno urbano puede complicar la implementación de estos hábitos. En Sudáfrica, la seguridad vial y la criminalidad influyen en la disposición a caminar o usar la bicicleta. Según Statistics South Africa, en varios años recientes fallecieron más peatones que ocupantes de vehículos en accidentes de tráfico. Frente a este desafío, los autores sugieren moverse en grupo y promover el mantenimiento de parques, veredas y ciclovías. El papel de los empleadores y la comunidad Las empresas tienen margen para incentivar los micromovimientos. Centralizar impresoras, basureros y dispensadores de agua para que el personal deba caminar distancias cortas es una estrategia sencilla y efectiva. Además, las micropausas durante las reuniones -o hacerlas estando parado- y los carteles que invitan a usar las escaleras pueden marcar una diferencia en la salud de quienes pasan gran parte del día sentados. En una intervención reciente realizada por los especialistas con 43 trabajadores manuales de la universidad se observó que incorporar rutinas breves de actividad física redujo la circunferencia de cintura, la glucosa en sangre y la presión arterial, además de mejorar la condición física general. Snacks de movimiento: una alternativa real La propuesta de los expertos se resume en la idea de snacks de movimiento: pequeñas dosis de actividad repartidas durante el día, accesibles para la mayoría y adaptables a cualquier estilo de vida. No hace falta un plan de entrenamiento estricto ni equipamiento especial para beneficiarse. Lo importante es moverse, aunque sea poco y varias veces al día, concluyó Phaswana. Las campañas impulsadas en la Universidad de Witwatersrand buscan visibilizar estos conceptos a través de cómics y murales, con el objetivo de mostrar que los micromovimientos, aunque breves, son una herramienta poderosa para combatir el sedentarismo y mejorar la calidad de vida.
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