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La Plata » El dia La Plata
Fecha: 15/03/2026 05:17
El intelectual alemán murió a los 96 años en Starnberg. Sus ideas sobre la esfera pública, la deliberación y el diálogo ciudadano tuvieron una fuerte recepción en nuestro país y marcaron a varias generaciones de académicos, juristas y estudiantes La muerte de Jürgen Habermas, ocurrida este 14 de marzo en la ciudad alemana de Starnberg, cierra la trayectoria de uno de los filósofos más influyentes del último siglo. Durante casi siete décadas intervino en debates filosóficos, políticos y culturales, consolidando una obra centrada en la defensa de la razón pública, el diálogo y la legitimidad democrática. Su pensamiento se inscribió en la tradición de Kant, Hegel y Marx, y dialogó con la sociología de autores como Max Weber y George Herbert Mead. Desde esa herencia teórica desarrolló conceptos que marcaron el debate contemporáneo, como la esfera pública, la teoría de la acción comunicativa y la idea de una democracia deliberativa basada en la participación ciudadana. En la Argentina, Habermas fue leído con intensidad durante la recuperación democrática iniciada en 1983. Sus textos circularon en universidades, seminarios y espacios de discusión intelectual como herramientas para pensar la reconstrucción del debate público y la necesidad de fortalecer instituciones capaces de garantizar la participación ciudadana. La noción de democracia deliberativa, que propone que las decisiones colectivas deben surgir de discusiones inclusivas y racionales entre ciudadanos libres e iguales, encontró eco en una sociedad que buscaba recomponer la palabra pública tras años de censura, persecución y violencia estatal. Su influencia fue visible en ámbitos académicos como la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires, donde sus planteos ofrecían una alternativa al pesimismo de la primera generación de la Escuela de Fráncfort respecto del papel de los medios masivos. También inspiró reflexiones jurídicas, especialmente en el pensamiento del filósofo y constitucionalista Carlos Nino. Habermas visitó Buenos Aires en 1986, cuando brindó una conferencia en el Teatro San Martín que convocó a una multitud de estudiantes, docentes e intelectuales. El interés que despertó reflejaba el clima de efervescencia cultural y política que atravesaba el país en aquellos años. Regresó en 1997 para recibir el doctorado Honoris Causa de la UBA. Durante esa visita ofreció exposiciones en la Facultad de Derecho y en el Instituto Goethe, donde mantuvo intercambios con jóvenes investigadores y docentes que incorporaban su pensamiento al debate académico local. Aquellas conferencias y encuentros contribuyeron a consolidar su figura como una referencia intelectual para una generación que buscaba pensar la democracia desde nuevas perspectivas. Nacido en 1929, Habermas integró la segunda generación de la Escuela de Fráncfort y comenzó su trayectoria en el Instituto de Investigación Social junto a Theodor W. Adorno. En ese entorno desarrolló una mirada crítica sobre el capitalismo avanzado, las formas de dominación cultural y los riesgos del autoritarismo. Con el tiempo elaboró una propuesta filosófica original que buscó rescatar el potencial emancipador de la razón moderna. Su teoría de la acción comunicativa sostuvo que el entendimiento racional entre los individuos puede constituirse en la base de la convivencia democrática. En esa línea formuló el concepto de patriotismo constitucional, que planteaba la adhesión a valores democráticos y al Estado de derecho por encima de los nacionalismos excluyentes. Durante los años sesenta mantuvo tensos debates con sectores de la izquierda radical, a los que cuestionó por reproducir prácticas autoritarias. Esa postura reflejó su convicción de que la transformación social debía apoyarse en instituciones democráticas y en el ejercicio del diálogo público. A lo largo de su vida, Habermas intervino activamente en discusiones políticas globales. Fue un crítico de la guerra de Irak, reflexionó sobre los procesos de integración europea y analizó los efectos de la globalización en las democracias contemporáneas. En 2003 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, que reconoció su aporte humanista y cosmopolita. Un año más tarde protagonizó un recordado diálogo con el entonces cardenal Joseph Ratzinger, futuro papa Benedicto XVI, sobre los fundamentos éticos de la democracia liberal y la necesidad de un intercambio entre razón secular y tradición religiosa. En sus últimos trabajos advirtió sobre los riesgos que enfrentan las sociedades actuales, como la crisis de representatividad, la degradación de la esfera pública, el avance de los fundamentalismos y la creciente influencia del mercado en la vida política. ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales ¿Ya tiene suscripción? Ingresar Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. Bienvenido Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com Bienvenido DATOS PERSONALES Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com ¿Querés recibir notificaciones de alertas?
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