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Fecha: 15/03/2026 06:52
En la curva general de la conversación digital de los argentinos, a finales del año pasado asomó un fenómeno inédito. Entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, las menciones negativas escalaron hasta 58%, mientras las positivas descendieron a 41%. El movimiento registrado en apenas un trimestre, deja a la vista un cambio de clima que ya no entra en la categoría de oscilación pasajera. Leé también: La reforma laboral pegó duro en la política, con Milei y Bullrich incluidos Ese deterioro encuentra explicación en varios frentes. Desde el inicio de este año, el desgaste alcanza a dos núcleos que hasta hace poco todavía conservaban algo de oxígeno simbólico: - la idea de futuro - la propia idea de Argentina Al mismo tiempo, el mapa emocional se vuelve más rugoso. Durante marzo de 2026, en la conversación general de los argentinos en redes sociales, crecen la culpa, la tristeza, el odio y la preocupación, mientras pierden terreno emociones de perfil más integrador, como el amor y la alegría. La conversación digital se enfría, se endurece y cambia de temperatura afectiva, y alienta el tono de reproche. La negatividad deja de parecer un pico aislado La serie mensual sobre la evolución del sentimiento en las menciones de los argentinos en redes sociales muestra un comienzo de 2026 que rompe el equilibrio relativo que había marcado buena parte de 2025. Desde comienzos de año, la negatividad no sólo sube: además se sostiene. Enero, febrero y marzo quedan encerrados en una franja alta, entre 56% y 58%, sin señales visibles de una corrección rápida. Lo que empieza a perfilarse en el humor digital de los argentinos es un nuevo piso de negatividad, una base emocional más áspera desde la cual se organiza buena parte del debate argentino en redes. Culpa, tristeza y odio: la escena emocional de marzo La radiografía de marzo de 2026 que surge del trabajo de Monitor Digital confirma el cambio de clima ya analizado. Entre las menciones negativas sobresalen los sentimientos de culpa (9,2%), tristeza (8,3%), odio (7,5%), preocupación (6,6%) y enojo (6,0%). Del lado positivo, en cambio, el sentimiento aparece mucho más concentrado y se apoya sobre todo en amor (24,5%), muy por encima del resto de las emociones favorables La positividad de los argentinos en redes sociales descansa sobre menos registros emocionales, mientras la negatividad se expande en varias direcciones al mismo tiempo. Menos afecto, más acusación La comparación interanual de la evolución de los sentimientos más importantes en las publicaciones de los argentinos en redes sociales entre marzo de 2025 y marzo de 2026 termina de cerrar la escena. En ese período, cobraron protagonismo los sentimientos de odio, la preocupación, la culpa y el resentimiento. En paralelo, cayó con fuerza el amor y también retrocedieron la alegría y otras emociones positivas. Durante los últimos meses, la conversación digital argentina no sólo se volvió más negativa, sino que a su vez se tornó menos afectiva y más acusatoria. El futuro entra en zona de daño El dato más revelador del análisis reciente de Monitor Digital trasciende la crítica política, que ya venía cargada de intensidad, y apunta directamente a la percepción del futuro. Durante el último año, ese concepto había funcionado, dentro de un tablero hostil, como uno de los pocos espacios menos castigados. En el arranque de 2026, esa relativa resiliencia se rompió. La discusión de los argentinos en redes dejó de girar solamente alrededor de la bronca por lo que ocurre en el presente y empieza a exhibir una señal más honda: la percepción de que lo que viene no promete mejora, alivio ni salida. Es decir, la conversación ya no se limita a protestar por el ahora, sino que empieza a desconfiar del mañana. Argentina, también pierde Algo similar ocurre con el eje Argentina dentro de la discusión digital del país. Durante el último año, ese punto había mostrado un nivel de deterioro menor que los ejes vinculados con democracia, Estado, política o crisis. Leé también: AFAgate, cuando el fútbol deja de ser juego Sin embargo, durante el primer trimestre de 2026 también cayó con fuerza. Ese desplazamiento agrava el cuadro porque el problema deja de quedar encerrado en la pelea pública, en la agenda institucional o en la confrontación partidaria. El malhumor expresado por los argentinos en la conversación pública empieza a tocar algo más profundo: la percepción del país como proyecto, como identidad y como horizonte compartido.
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