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  • Alerta por el hundimiento de algunos ríos y por qué preocupa en la Región

    La Plata » El dia La Plata

    Fecha: 08/03/2026 04:19

    Investigadores detectaron que varios de los grandes deltas del mundo están perdiendo altura respecto del nivel del mar. Entre ellos aparece el Delta del Paraná, el enorme sistema de humedales que desemboca en el Río de la Plata Un fenómeno silencioso, casi imperceptible para quienes viven cerca de los grandes ríos, está ocurriendo en distintos puntos del planeta: los deltas, los territorios donde los ríos desembocan en el mar, se están hundiendo lentamente. El proceso se conoce como subsidencia, un término que utilizan los científicos para describir el descenso progresivo del suelo. Aunque el hundimiento suele medirse en apenas milímetros por año, con el paso del tiempo puede modificar el equilibrio entre la tierra y el agua. Un estudio internacional publicado en la revista científica Nature analizó 40 de los principales deltas del mundo y llegó a una conclusión inquietante: entre el 54% y el 65% de esos territorios está perdiendo altura. Entre los sistemas analizados aparece el Delta del Paraná, el enorme complejo de islas y humedales que desemboca en el Río de la Plata. El dato despierta atención no sólo por su importancia ambiental, sino también porque ese sistema forma parte del mismo estuario que baña las costas de Berisso, Ensenada y gran parte del área metropolitana de Buenos Aires. Los deltas son regiones que se forman durante miles de años cuando un río llega al mar o a un gran estuario y deposita sedimentos que transporta desde el interior del continente. Ese material arena, arcilla y otros sedimentos se acumula y crea extensas llanuras atravesadas por canales, lagunas y humedales. Son territorios dinámicos y muy fértiles. Por esa razón, a lo largo de la historia se transformaron en zonas donde se concentran poblaciones humanas, actividades agrícolas, pesca y transporte fluvial. Sin embargo, también son ecosistemas extremadamente sensibles a los cambios en el equilibrio entre el agua y la tierra. Cuando el suelo pierde altura o el nivel del mar aumenta, esas regiones pueden volverse más vulnerables. El hundimiento del suelo en los deltas no es un fenómeno nuevo, pero en las últimas décadas comenzó a observarse con mayor atención. La subsidencia puede producirse por diferentes causas. Algunas son naturales, como la compactación de los sedimentos que forman el terreno. Pero otras están vinculadas a la actividad humana. Entre los factores que más influyen aparecen: la extracción de agua subterránea; la reducción del transporte natural de sedimentos por represas o intervenciones en los ríos; el peso de construcciones o urbanizaciones; y la alteración de humedales. Cuando esos procesos se combinan, el suelo puede comenzar a descender lentamente. Los científicos se preguntaron entonces si ese descenso estaba ocurriendo más rápido que el aumento del nivel del mar, uno de los efectos más conocidos del cambio climático. Para responder esa pregunta analizaron imágenes satelitales y mediciones de radar de alta precisión en distintos deltas del planeta. Y los resultados mostraron que en muchos casos el hundimiento del terreno supera al ascenso del mar. El estudio incluyó tres de los principales deltas de América del Sur: el Amazonas, en Brasil; el Magdalena, en Colombia; y el Paraná, en Argentina. En los tres sistemas se detectó subsidencia, aunque en niveles considerados moderados. Esto significa que el suelo desciende menos de dos milímetros por año, una velocidad baja en comparación con otros deltas del mundo donde el terreno puede hundirse varios centímetros en pocas décadas. Aun así, los investigadores observaron un dato relevante: en los tres deltas sudamericanos el terreno desciende más rápido que lo que sube el nivel del mar en esas regiones. Esto no implica un riesgo inmediato, pero sí indica que el equilibrio natural podría cambiar si se intensifican las presiones humanas o ambientales. Entre los deltas analizados aparece uno de los sistemas naturales más importantes de la Argentina. El Delta del Paraná se extiende sobre más de 17.000 kilómetros cuadrados y forma un complejo entramado de islas, arroyos y humedales entre las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires. Se trata de uno de los humedales más grandes de Sudamérica y alberga una enorme biodiversidad. Además, cumple funciones ambientales clave: regula el agua en la región, filtra sedimentos, protege las costas y actúa como amortiguador natural frente a las crecidas de los ríos. Si el suelo pierde altura y el nivel del mar aumenta, esas regiones pueden ser más vulnerables El estudio internacional detectó que en este delta también existe subsidencia, aunque dentro de los niveles moderados. Los investigadores observaron que la tasa de hundimiento local es mayor que la tasa de aumento del nivel del mar en la región, lo que explica la atención científica sobre este sistema. Aunque el Delta del Paraná se encuentra a cientos de kilómetros al norte de La Plata, su dinámica está directamente conectada con el Río de la Plata, el gran estuario que comparten Argentina y Uruguay. El delta desemboca en ese sistema y forma parte de su equilibrio hidrológico. Por eso, los cambios que ocurren allí pueden influir en la forma en que circula el agua en toda la región. Las zonas costeras del Río de la Plata incluidas Berisso y Ensenada son particularmente sensibles a fenómenos como las sudestadas, que pueden elevar el nivel del agua y provocar inundaciones en áreas bajas. Si el terreno pierde altura con el paso de las décadas, esos eventos podrían tener mayor impacto en el futuro. Los especialistas señalan que el delta también enfrenta otros desafíos ambientales, como incendios en humedales, urbanización y cambios en el uso del suelo. A diferencia de otros deltas del mundo, el del Paraná presenta una particularidad: recibe grandes cantidades de sedimentos transportados por el río. Esto provoca que, en algunos sectores, el frente del delta avance sobre el Río de la Plata. Investigaciones científicas señalan que ese avance puede alcanzar unos 35 metros por año, lo que significa que continuamente se forman nuevos terrenos. Ese aporte de sedimentos funciona como una especie de equilibrio natural frente al hundimiento del suelo. Sin embargo, los especialistas coinciden en que comprender estos procesos es fundamental para gestionar el territorio y evitar riesgos futuros. Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. 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