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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 08/03/2026 01:56
No le tengo miedo a la muerte, habÃa dicho Gerardo Sofovich en una entrevista. Productor, guionista, director y conductor, amaba lo que hacÃa y nunca dejó de trabajar. De hecho, su última aparición en televisión habÃa tenido lugar una semana antes de su partida en Los 8 escalones, programa conducido por Guido Kaczka en ElTrece del que era jurado de lujo. Y nadie podÃa imaginar lo que pasarÃa dÃas más tarde. Pero su salud venÃa complicada. Y el 8 de marzo de 2015, después de atravesar una breve internación en la ClÃnica Suizo Argentina de Barrio Norte, falleció. TenÃa 77 años y habÃa dejado una huella imborrable en el mundo del espectáculo argentino. Siete dÃas antes de morir, cuando ya le dolÃa mucho el cuerpo, me dijo: Se terminó. Ya te veo bien a vos, asà que no quiero pasarla más mal. Y a la semana, cuando se estaba yendo para la clÃnica, me sonrió. ¡Qué increÃble! Él sabÃa que se estaba muriendo y tenÃa un dolor terrible, pero me sonrió. Y, a la media hora murió. Asà que la última imagen que yo tengo de él fue esa, mientras me sonreÃa, recordó su hijo Gustavo. Separado desde 1995 de Carmen Morales, a quién nunca dejó de acompañar económica y afectivamente a pesar de haber rearmado su vida junto a SofÃa Oleksak entre 2009 y 2011, Gerardo se aferró a sus nietos, Tatiana y Nacho, y se preocupó hasta último momento por ayudar a su único descendiente a salir de las adicciones. Hasta que lo consiguió. Y, recién ahÃ, se sintió en paz. Es más, yo creo que se pudo ir porque me vio bien, reconoció el actual productor, que continúa con el legado de su padre en Polémica en el bar. Gerardo habÃa nacido el 18 de marzo de 1937 en Buenos Aires. Su padre, Manuel Sofovich, era un periodista y autor teatral y su madre, Regina Levis, una ama de casa. Él comenzó a trabajar siendo un adolescente como cronista deportivo en Noticias Gráficas. Y, con tan solo 14 años, ingresó a la facultad de Arquitectura. Sin embargo, la repentina muerte de su progenitor lo hizo dejar la carrera meses antes de obtener su tÃtulo. Entonces decidió que lo suyo también serÃa escribir, aunque por entonces no imaginó cuánto más llegarÃa a hacer en el medio. Con el tiempo se convirtió en redactor en una agencia de publicidad y publicó ilustraciones humorÃsticas en TÃa Vicenta, una revista satÃrica de actualidad fundada por Landrú. Y más tarde tuvo la posibilidad de crear su primer libreto para la pantalla chica de la mano del humorista Juan Verdaguer. Pero fue con Balamicina, programa protagonizado por Carlitos Balá, que tuvo la oportunidad de formar una dupla con su hermano Hugo. Y juntos, en 1964, debutaron con Operación Ja Ja. El ciclo, que se emitÃa por la pantalla de Canal 9, marcó un antes y un después en su carrera. Y se convirtió en uno de los hitos más emblemáticos de la televisión argentina. Por allà pasaron figuras de la talla de Fidel Pintos, Javier Portales, Juan Carlos Calabró, Vicente La Russa, Mario Sánchez, Mario Sapag, Rolo Puente, Juan Carlos Altavista y MarÃa Rosa Fugazot. Yo mismo me sorprendo de la cantidad de cosas que he hecho en mi vida. Pero esta idea da para renovarla todos los años, dijo Sofovich sobre este programa que llegó a medir más de 60 puntos de rating y dio origen, a partir de dos de sus sketchs, a Polémica en el bar y La peluquerÃa de Don Mateo. Gerardo también se destacó en la pantalla grande, donde dirigió pelÃculas como Los caballeros de la cama redonda (1973), Los doctores las prefieren desnudas (1973), Los vampiros los prefieren gorditos (1974), La guerra de los sostenes (1976), Las muñecas que hacen ¡pum! (1979), La noche viene movida (1980), Camarero nocturno en Mar del Plata (1986), Las minas de Salomón Rey (1986), Johny Tolengo, el majestuoso (1987) y Me sobra un marido (1987). Y entre las figuras protagonistas de sus films se puede mencionar a Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Moria Casán y Susana Giménez, junto a muchas otras estrellas. A fines de los 80, en tanto, Sofovich llegó a liderar la televisión de los fines de semana con La noche del domingo, un programa del que hablaba todo el paÃs y que lograba captar la atención de los televidentes con humor, musicales y juegos tan simples como el corte de la manzana, el campeonato de balero, las pulseadas, el jenga o el bowling. Contó con la participación de grandes figuras del espectáculo. Pero él, como conductor, no estaba dispuesto a regalar ningún premio. Y en cada competencia en la que tenÃa que interactuar personalmente con sus invitados, demostraba su pasión por ganar, asà sea, por simple placer de vencer al contrincante. Entre 1989 y 1992, bajo la presidencia de su amigo Carlos Menem, Sofovich ocupó cargos en la función pública. Primero fue coordinador del Zoológico de Buenos Aires, que estaba en vÃas de privatización. Y, después, se desempeñó como interventor de ATC (Argentina Televisión a Color), actualmente la TV Pública. Pero lo suyo, sin lugar a dudas, pasaba por otro lado. De hecho, Sofovich también fue un gran productor y director de teatro. Además de a los capocómicos que trabajaban con él en sus programas, tuvo bajo su mando a vedettes de la talla de Ethel y Gogó Rojo, Norma y Mimà Pons y Nélida Roca. Y, ya a mediados de los 2000, marcó un cambio en el género revisteril y en la comedia con obras como Diferente, Más que diferente y El champán las pone mimosas. TenÃa carácter. Y era muy, pero muy exigente. Asà que, entre los años 2007 y 2008, Gerardo fue convocado por Marcelo Tinelli para ser el presidente del jurado del Bailando por un sueño en su ciclo, ShowMatch. En ese tiempo, era presentado con la música de la pelÃcula El Padrino de fondo. Y se divertÃa encarnando el personaje del malvado que aterraba a los participantes. Sin embargo, uno de los roles en los que más se destacó tuvo que ver, justamente, con su último trabajo: Los 8 escalones. Dueño de un conocimiento infinito, Sofovich hizo gala de su gran cultura general como jurado de este certamen de preguntas y respuestas en el que, según se dijo en más de una oportunidad, nunca sabÃa de antemano el tema que se iba a tratar. Con este rol logró, además, captar la atención y el cariño de las nuevas generaciones que al dÃa de hoy lo siguen recordando.
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