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  • Una vida llena de aventuras. Murió Philippe Junot, el playboy que se convirtió en el primer marido de Carolina de Mónaco

    » La Nacion

    Fecha: 09/01/2026 20:13

    Una vida llena de aventuras. Murió Philippe Junot, el playboy que se convirtió en el primer marido de Carolina de Mónaco Fue el primer marido de Carolina de Mónaco, un playboy 17 años mayor que, por décadas, se convirtió en la gran preocupación de principado - 5 minutos de lectura' Fue su hija mayor, Victoria Junot, quien dio la triste noticia a través de sus redes sociales: Con el corazón roto, me entristece anunciar el fallecimiento de mi padre. Partió de este lado del mundo en paz, rodeado de su familia, después de una vida larga, hermosa y llena de aventuras, escribió. Philippe Junot, empresario francés, gran animador de las noches del jet set europeo en los años 70 y 80, reconocido en las revistas como un verdadero playboy, murió el viernes 8 de enero en Madrid. Tenía 85 y había vivido una vida de película, donde la escena más recordada es, sin lugar a dudas, su breve matrimonio con la princesa Carolina de Mónaco. Cuando lo conoció en una fiesta, Carolina tenía 19 años, estudiaba en París y era la mimada del príncipe Rainiero de Mónaco y de su esposa, Grace Kelly. La atracción fue instantánea, la princesa quedó enamorada de Junot, 17 años mayor que ella. Durante los primeros días del romance, la princesa no reparó (o no le importó) en que Junot estaba de novio con la actriz Giannina Facio... Desde un principio, los padres de Carolina vieron con preocupación esta relación. Temían por las intenciones de este francés con fama de mujeriego y sin linaje real. El principado ya tenía en la princesa Grace, una plebeya aunque exactriz de Hollywood, y veía cómo el linaje de los Grimaldi comenzaba a decaer. Fue un romance intenso e igual de polémico. Enamorada, la joven Carolina luchó por su amor. Se casaron el 28 de junio de 1978 por civil, cuando la princesa ya había cumplido los 21 años. Un día después, resignados, Grace y Rainiero le dieron a su hija una boda a todo lujo en el principado y con 700 invitados. Asistieron miembros de la realeza europea y distintas celebridades. Fue una fiesta de revista para una relación que, pensaban, sería para siempre. Sin embargo, a dos años de pasar por el altar, ya cansada de sus infidelidades, Carolina anunció su deseo de divorciarse. Había tolerado suficiente, en el principado ya no podía ocultarse la realidad de su marido, un playboy amante de la noche y de las fiestas, que encima no tenía planeado cambiar. Pero separarse siendo princesa no es fácil. Su decisión se convirtió en una de las grandes batallas del principado de Mónaco con la Iglesia. Fervientes católicos, los guardianes de las tradiciones monegascas se oponían a que la segunda en la línea de sucesión al trono (detrás de su hermano mayor, el príncipe Alberto) estuviera divorciada, aun cuando su marido fuera un reconocido playboy que se la pasaba de fiesta en fiesta. Finalmente, ganó la razón: Carolina y Junot se divorciaron en 1980. Pero para cuando la princesa quiso rehacer su vida con el piloto Stefano Casiraghi, conseguir la nulidad canónica de aquel primer enlace se convirtió en una prioridad para el principado. No fue fácil: los Grimaldi debieron esperar hasta 1992 hasta lograr el documento del Vaticano. Fue recién el 1 de julio que el Tribunal de Apelación de la Rota Romana dio lugar a su pedido y dio por anulado el matrimonio de la princesa Carolina por insuficiencia del consentimiento. Para entonces hacían diez años que Grace Kelly había muerto. Carolina ya había formado su familia con el italiano Stefano Casiraghi, tenía a sus hijos -Andrea, Charlotte y Pierre- e incluso ya era viuda: Casiraghi falleció en un accidente en 1990. Sin embargo aquella la nulidad fue clave para el principado: con ella sus hijos serían reconocidos y tendrían derecho a ser legítimos herederos al trono en caso de que su tío Alberto (soltero hasta 2011) no tuviera descendencia. Qué fue de Junot El empresario francés continuó viviendo entre Cannes y Madrid. El paso del tiempo no cambió el que, quien fuera el primer marido de Carolina de Mónaco, continuara siendo reconocido como uno de los hombres más atractivos de Europa. Su pasado con la princesa Carolina de Mónaco siguió vigente, y fue un gran protagonista entre el jet set internacional. En 1987 Philippe Junot se casó con Nina Wendelboe-Larsen, con quien tuvo tres hijos, Victoria, Isabelle y Alexis. Asentado en España, a principios de los 90 abrió una discoteca en Marbella. Tras diez años de matrimonio, se separó de Nina (aunque continuaron teniendo una excelente relación) vivió como promotor inmobiliario aunque en los últimos tiempos era reconocido mayormente como el padre de Isabelle Junot, quien se convirtió en una protagonista de la visa social española al casarse con Álvaro Falcó, el marqués de Cubas. En 2005 Junot tuvo otra hija, Chloé, con la modelo sueca Helen Wendel. Su vida se centró en ser un padre presente y abuelo cariñoso de sus tres nietos. Así lo despidió su hija Victoria: Un abuelo de tres, casi cuatro -Isabelle está embarazada-. A mi legendario papá, oh, como te amamos. Te vamos a extrañar. Gracias por todas las risas y las aventuras, mostrándonos tu mundo y la inspiración para llegar a mayores alturas, gracias por tu amor que nunca nos dejará. Qué privilegio haber vivido a tu lado, un verdadero caballero que fue. Un capítulo difícil de cerrar pero seguiremos sonriendo, viviendo y riendo al máximo. Tal como él quisiera que todos lo hiciéramos".

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