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» Clarin
Fecha: 10/01/2026 07:06
En su novela de no ficción Mi niñera de la KGB, lectura recomendada para este verano 2026, Laura Ramos nos cautiva con su narrativa, revelando datos políticos significativos al reconstruir la doble vida de la española África de las Heras, que resultó ser una de las espías soviéticas más importantes en América Latina entre los años 40 y 70 del siglo pasado. Bajo el alias de María Luisa, esta española captada por los servicios secretos de Moscú cuidó a la autora y a su hermano durante su infancia, mientras operaba secretamente en Argentina y Uruguay como integrante de una red de espionaje con base en Montevideo que funcionó durante la Guerra Fría. La investigación de Ramos utiliza archivos desclasificados y testimonios de primera mano para trazar el recorrido de una mujer que participó en los episodios más dramáticos del siglo XX mientras mantenía una apariencia de tía cariñosa en el ámbito privado. Las revelaciones que aporta incluyen su pasado como partisana antifascista durante la Segunda Guerra Mundial y su participación en la logística y ejecución del plan para asesinar a León Trotsky en México en 1940. Sugiere, además, que para proteger su identidad y misiones, la agente habría llegado a envenenar a uno de sus maridos, un italiano también espía que fallece en misteriosas circunstancias. Entre las perlas que uno va encontrando resalta la paradoja política de que una espía estalinista cuidara a los hijos de Jorge Abelardo Ramos, figura relevante del trotskismo en la Argentina, y la activista feminista Fabriciana ("Faby") Carvallo, durante los años de semiclandestinidad y militancia en las causas revolucionarias. ¿Ellos no sospechaban nada? Entre otros personajes célebres aparecen también en esta trama el escritor uruguayo Felisberto Hernández, uno de los esposos que tuvo la espía como pantalla de cobertura, y Rodolfo Fogwill, escritor que formaba parte del círculo de intelectuales y figuras que frecuentaban el entorno familiar de la autora. Los encubrimientos de María Luisa -deduce Ramos- eran una versión hiperbólica de los encubrimientos de mis padres y de sus amigos, ellos también agentes ilegales, de sus asuntos privados, con sus maletas de doble fondo y sus actividades de pantalla. Una atrapante historia de matrioskas rioplatenses, muñecas rusas que a medida que abrimos nos van descubriendo sus distintos ropajes e identidades. Novelistas, intelectuales y políticos se convierten aquí en personajes de otra novela de intrigas y espionaje que cuenta una historia verídica. Y una lectura con derivaciones insospechadas. Siguiendo esos hilos conductores, se recorta la figura del colorado Ramos y las múltiples facetas que tuvo entre los años 50 y 90 del siglo pasado. Su trayectoria es abordada por el historiador Marcelo Summo en un capítulo del libro Los imprescindibles. Integrantes de la segunda línea peronista (Prohistoria, 2025), compilado por Raanan Rein y Claudio Panella. Político, historiador, publicista, editor y escritor, influido en su juventud por las ideas del anarquismo y el marxismo, Abelardo Ramos fue desde el trotskismo uno de los referentes originarios de la llamada "izquierda nacional" que adhirió al peronismo. Polemista y punzante en la arena del debate político y cultural, adoptó diferentes seudónimos en su faceta periodística-"Víctor Guerrero", "Mambrú", "Víctor Almagro", "Pablo Carvallo"- pero preservó su verdadero nombre para firmar sus libros. Durante los años en que "la niñera de la KGB" cuida a los hijos de Ramos, según cuenta Laura en su novela, él ya había publicado "Revolución y contrarrevolución en la Argentina" (1957), obra en cinco tomos que tuvo varias reediciones, y preparaba "Historia de la Nación latinoamericana" (1968), dos de sus libros más difundidos. En los '70, desde el Frente de Izquierda Popular (FIP), partido que lideró (antes había fundado el Partido Socialista de Izquierda Nacional), acompañó la fórmula Perón-Perón en las elecciones de setiembre de 1973 con una boleta colectora, aportándole más de 900.000 votos. Sufrió persecución durante la última dictadura pero apoyó de manera entusiasta la guerra de las Malvinas y, ya en democracia, cercano a los sectores del peronismo nacionalista ortodoxo, mostró su apoyo a los levantamientos "carapintadas" contra el gobierno de Alfonsín, para culminar su carrera política como embajador en México, durante el primer gobierno de Menem. En aquel México de fines de los '80, Abelardo Ramos se volverá a encontrar con los hilos de una historia sobre la que tanto había escrito y en la que había participado, al protagonizar una encendida confrontación con el embajador norteamericano John Negroponte, un "halcón" de la administración republicana de George Bush (padre) y oponerse en voz alta a la intervención militar de los EE.UU. en Panamá, con la captura del dictador Manuel Noriega, en enero de 1989, lo cual terminará con su remoción como embajador en el contexto del alineamiento de Menem con Washington. Las vueltas de la historia y sus "giros copernicanos", con sus conexiones visibles, sus pliegues y entretelas y sus tramas ocultas. Sobre la firma Newsletter Clarín
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