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  • Patagonia en alerta. De golpe tuvimos el fuego encima, salimos entre las llamas, el crudo relato de los pobladores de Epuyén

    » La Nacion

    Fecha: 10/01/2026 21:28

    Patagonia en alerta. De golpe tuvimos el fuego encima, salimos entre las llamas, el crudo relato de los pobladores de Epuyén No cede el incendio forestal desatado en esta zona de Chubut el lunes pasado; esta tarde, debió cerrarse la ruta 40 por tiempo indefinido; sin luz, sin agua y con clima extremo - 9 minutos de lectura' EPUYÉN.- El cielo despejado es interrumpido abruptamente y el sol se vuelve de un naranja irreal a medida que uno va hacia el sur desde El Bolsón por la ruta nacional 40. Pasando El Hoyo, poco más allá del ingreso a Puerto Patriada donde el lunes pasado comenzó un incendio que hoy mantiene en vilo a esta zona de Chubut y que lleva arrasadas más de 6500 hectáreas, el panorama es apocalíptico, entre pirocúmulos (las nubes verticales generadas por el calor extremo) y cientos de columnas de humo a un lado y otro del cerro Pirque, así como sobre el cerro Coihue, a la vera de la ruta provincial 70. En este escenario dantesco, lo que reina son las camionetas que van y vienen con los tótems de agua (tanques contenedores) y las mangueras, los aviones hidrantes haciendo vuelos rasantes y los vehículos de emergencia de todo tipo y color. Por momentos, los abrazos entre llantos, en otros, las miradas cómplices y las palmadas en la espalda para darse ánimos. Ya no hay energía eléctrica ni agua ni señal de celular. Sobre todo, impera una permanente lluvia de cenizas. El fuego tuvo ayer a la tarde nuevamente un comportamiento extremo: los vientos cambiantes hicieron descender las llamas por la ladera este del Pirque en dirección a la ruta 40. Veníamos mojando el terreno y la casa desde hace días, pero no pensamos que viniera para este sector. En este loteo, que se llama El Vallecito, vivimos unas diez familias. De golpe tuvimos el fuego encima, salimos entre las llamas, llora Mabel. No alcanzaron a sacar más que al perrito, se subieron a la camioneta y huyeron. Otra vecina cuenta que cuando el fuego los obligó a evacuar no pudieron encontrar al perro de su cuñada, que vive frente a su casa. Ella le gritó varias veces, pero no apareció, dice mientras sostiene dos celulares para comunicarse con su hermana, aunque aquí casi no hay señal de celular. En algunos barrios tampoco hay electricidad. Llantos desconsolados de quienes tuvieron que salir corriendo de sus casas y frases como: Ya está, amiga, por lo menos estamos abrazándonos acá. Cuando las columnas de humo arreciaban, en la ruta todo eran corridas y gritos. Camionetas con personas que se autoevacuaban y que intentaban reencontrarse con sus amigos. Un conductor desoyó los gritos de su familia y aceleró hacia el callejón cubierto de humo para ir a buscar a un vecino. En segundos, las llamaradas cruzaron de un salto la ruta 40 hacia el cerro Coihue, entre la laguna El Plesiosaurio y la estancia Las Mercedes. Cuando los gritos humanos se aplacan, el sonido del fuego quemando todo a su paso a una velocidad descomunal hiela la sangre. La situación es compleja, el incendio está superactivo. Estamos tratando de contener las llamas que van por el flanco izquierdo, en el sector del Pedregoso. En horas del mediodía hubo un cambio en la dirección y un aumento del viento que direccionó ese flanco hacia la laguna del Plesiosaurio, un sector de interfase. Se intentó evacuar a toda la gente del lugar y pasó el fuego. Seguramente habrá varias viviendas afectadas, decía minutos después, a la vera de la ruta, Abel Nievas, secretario de Bosques de la provincia de Chubut. Según estiman los expertos, ese frente de incendio se dirigirá al área que se quemó este jueves, cuando las llamas también cruzaron la ruta 40 aunque a la altura de El Balcón de Epuyén. Además de viviendas, en la zona que ayer ardió, cerca de la aldea San Francisco, hay varios complejos turísticos y un camping, llamado El Santy. También tenemos dos frentes grandes, uno sobre El Monasterio, flanco derecho del incendio, sobre el lago Epuyén, que volverá a amenazar ahí, en la parte de Puerto Bonito. Y luego otro frente quemando sobre campo de la estancia Leleque, que va avanzando muy fuerte hacia el sudeste. Ahí estamos trabajando con máquinas, tratando de contener ese flanco, sumó Nievas. Los brigadistas trabajan allí haciendo cortafuegos y durante la noche intentarían hacer fuego táctico, una técnica que consiste en un contrafuego: como no hay población, se hace una faja primero y después se prende fuego para contrarrestar el que viene en avance. Se requieren condiciones especiales, cuando los vientos corren hacia el incendio. Eso permite que el fuego se tope con un área ya quemada. La gente está bastante agotada. Ahora llegan 75 combatientes más, de Córdoba y Entre Ríos. Actualmente trabajan alrededor de 550 personas en el combate del incendio, entre personal de líneas, equipo de apoyo, etcétera. Pero lo cierto es que hay una sequía extrema, esto lo veníamos anticipando. Sabíamos que era complejo el contexto, pero no imaginábamos esto. El combustible arde muy rápido y estos vientos que corren ayudan a la propagación, se complica mucho, sostuvo el secretario de Bosques. Advertencia de brigadistas Los brigadistas también advierten a distintas poblaciones de las diferentes corridas que pueda experimentar el fuego. La localidad de Epuyén podría tener que evacuar próximamente, si las llamas llegan a Puerto Bonito. En tanto, el incendio se mantiene por el momento lejos de El Maitén, más al norte, sobre la ruta nacional 1S40. En la zona de Epuyén y El Hoyo actualmente operan, cuando las condiciones lo permiten, ocho medios aéreos. Este es un incendio histórico, el cerro Pirque está tomado por el fuego casi al 100%. En 1987 se produjo algo similar. Pero el problema que tenemos hoy es la disponibilidad de la vegetación a quemarse, algo impresionante. La sequía es un factor clave. Tengo casi 35 años en esto, 40 años de bombero, toda la vida me he dedicado al fuego y esta situación que estamos viviendo, nunca lo vivimos, señaló Nievas. Ayer, minutos antes de la corrida del fuego sobre la ruta 40, los medios aéreos y sus sirenas interrumpían las palabras de Lucas Chiappe, uno de los vecinos más queridos de Epuyén, que este jueves perdió su casa. El fuego también consumió otras tres casas de su familia en el terreno en el que se instaló Lucas en 1976 junto a su mujer Jillian. Estábamos recontra preparados, recontra equipados. Teníamos seis motobombas andando constantemente, enfriando todo. Entre familia y amigos, éramos 20 personas, más la brigada que se acercó a defender las viviendas. Y tuvimos que salir corriendo. El viento cambió y no hubo manera, remarcó Chiappe. Nos agarró en el lugar menos pensado. Con gran dolor, lo vi venir, venir, venir. Y se instaló aquí arriba, hacia la izquierda. Pensamos que agarraría una forestación inmunda de 4 hectáreas de pino Oregón y caería sobre nosotros. Así que preparamos tres líneas cortafuegos aquí arriba, con tótems, con todo. Y nos agarró del otro lado, desde la derecha. Por La Garganta, subió al Balcón y cruzó el río Epuyén, lo fuimos viendo. Cuando saltó, fue un arco de fuego, es impresionante verlo. Vi el primer álamo quemarse y mi hijo empezó a gritarles a todos: ´¡Afuera!´, recordó. Chiappe es fotógrafo y ambientalista, uno de los referentes locales durante la lucha en los años 80 contra un proyecto hidroeléctrico que pretendía aprovechar el desnivel entre los lagos Epuyén y Puelo, y que amenazó con inundar el pueblo. Así nació la Comisión de Defensa del Valle de Epuyén, que logró detener la obra. Y en 1990, Lucas creó el Proyecto Lemu, dedicado a la revalorización de los bosques nativos andino patagónicos. Tres años después, impulsó la creación del Parque Provincial Cerro Pirque, el que eligió para vivir y el que hoy está envuelto en llamas. Desde hace años, el ambientalista pone el foco en los centenares de hectáreas transformadas en verdaderas bombas de tiempo debido a la cercanía entre árboles, la falta de podas y los compuestos volátiles y altamente inflamables que posee la resina de los pinos. En 2022, Chiappe se tomó el trabajo de advertir a las autoridades de todos los niveles sobre una catástrofe posible: Si llega a haber un incendio que empiece en la costa sur del lago Epuyén, este es el recorrido: va derechito a la Escuela 9, pasa por nuestro terreno, llega al arroyo Blanco, que es uno de los que alimenta al Epuyén y está muy encajonado. Ahí se va a ir para arriba, va a agarrar La Rinconada, va a llegar y va a cruzar la ruta 40. Fui describiendo todo el recorrido por forestaciones de pino abandonadas. Exactamente eso pasó. Y esto que acaba de pasar lo avisé durante tres días. Sé que hay impotencia, también hay ignorancia y definitivamente no hay recursos. Los brigadistas no tienen ropa adecuada. Acá mismo en mi casa casi se mueren combatiendo el fuego. Lucas está muy cansado y siente mucha rabia. De todos modos, destaca la conciencia y el cuerpo que le ponen las nuevas generaciones, que arman brigadas independientes y están muy organizados ante los incendios. Como en Mallín Ahogado, que se quemó hace un año, también en Epuyén sorprende la comunidad y la organización ante este tipo de catástrofes. Vecinos autoconvocados diseminan poco a poco el mensaje de estar preparados para defender lo propio. En medio de la tristeza y la angustia generalizadas, asoman los voluntarios que cada día preparan viandas para los brigadistas y las reparten en cada rincón del operativo. A casi una semana de haber comenzado, el incendio en El Hoyo y Epuyén resulta un dragón embravecido. Mientras tanto, las personas riegan sus terrenos y sus techos, y pasan día y noche sentados en las puertas de sus viviendas controlando si se viene el fuego.

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