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  • Esopo, el esclavo de voz vieja que sigue diciendo palabras nuevas

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    Fecha: 11/01/2026 06:34

    Según una tradición muy difundida, Esopo nació en Frigia, aunque hay quien lo hace originario de Tracia, Samos y hasta Egipto. Se cuenta que Esopo fue esclavo de un noble, quien le dio la libertad, debido a su gran reputación por su talento para el apólogo. Apólogo es sinónimo de fábula o de narración de la que se desprende una enseñanza moral. Leé también: Edgardo Donato, el compositor que demostró que las caricias enseñan más que los golpes El Rey Creso lo llamó a su corte, lo colmó de favores y lo envió después a consultar al oráculo de Delfos, para ofrecer y distribuir recompensas entre los habitantes de aquella ciudad griega. Pero irritado por los fraudes y la codicia de aquel pueblo, Esopo le devolvió a Creso las riquezas destinadas a los habitantes de Delfos. Las fábulas El famoso esclavo fue el autor de numerosas historias amenas, muchas veces con animales de protagonistas que poseían una personalidad humana, pues se expresaban para que la gente entendiese su moraleja. Estos relatos se conocen colectivamente como las fábulas de Esopo. Entre ellas, hay numerosas anécdotas y refranes populares. Estos dichos han pasado de generación en generación y abarcaron culturas y continentes hasta llegarnos en forma de libros. ¿Por qué han sobrevivido durante tanto tiempo? Una de las razones es que estas moralejas se pueden aplicar actualmente. Todos los niños deberían conocer estas verdades y sus padres deberían ser capaces de clarificarlas a sus hijos. Por ejemplo, Esopo presenta a un león, un ratón, un zorro o una cigüeña e, incluso, un granjero como personajes principales. Si el protagonista de la fábula es un animal, este siempre posee la habilidad de pensar y comunicarse como los humanos y, en ocasiones, hasta conversar con ellos. Aunque están escritas en su mayoría como relatadas a un niño, las fábulas de Esopo contienen lecciones valiosas para todas las edades. Por su simplicidad, humor y enseñanzas morales, probablemente seguirán siendo consideradas como unas de las mejores historias tan breves como positivas que se hayan escrito. El Águila y el Escarabajo ¡Qué hermosa enseñanza nos brinda Esopo en esta fábula! El águila, admirada por su habilidad de cazar a sus víctimas, está dotada de belleza, de fuerza y de esplendor. El escarabajo, en cambio, no tiene esos atributos que posee el águila, pues es feo, e insignificante, aunque está dotado de mucha inteligencia. En una ocasión en la fábula, por supuesto- el escarabajo iba de paseo, cuando vio a un águila que perseguía sin piedad a una liebre. Aunque la liebre buscaba refugio para protegerse, sintió que pronto moriría, pues el águila no se detenía en su empeño de atraparla. La liebre vio al escarabajo y le suplicó que la ayudase. El escarabajo se apiadó de ella e intercedió ante el águila para que le perdonase la vida. Pero el águila lo menospreció y devoró a la liebre. Al escarabajo le dolió la maldad y el desprecio a su pedido. Decidió entonces poner en marcha un plan de venganza para darle una lección al águila. Resolvió destruir todos los huevos que pusiera el águila para evitar su reproducción. Comenzó a seguirla y a cumplir su objetivo. El águila, molesta, recurrió a Zeus, quien sugirió que el ave pusiera sus huevos en el regazo del mismo dios. Pero el escarabajo era muy inteligente y se dio cuenta de la estrategia del ave. Entonces formó una bolita de barro y la hizo caer exactamente en el regazo del dios Zeus. Este, observó la mancha y sacudió su regazo. Entonces los huevos rodaron y se rompieron. ¿Resumen? Hay personas que menosprecian a los demás. Cometen injusticias que suelen pagar. No debemos subestimar a los otros, ni creernos los mejores y menos aún, despreciarlos. Fue un verdadero placer entrar en el mundo simple de este eminente escritor. Sus fábulas, conocidas en todo el mundo, fueron estudiadas y analizadas por los más grandes escritores del planeta. Ese es el mejor homenaje a Esopo. Leé también: Elías Alippi, el actor que confirmó con su experiencia que los amigos son hermanos que se eligen Varios cientos de fábulas se han atribuido a este antiguo narrador griego. Es difícil determinar con certeza el número que compuso. Se calculan unas 230. Una anécdota de Esopo En una ocasión, Esopo se cruzó con un noble, alto funcionario de la corte del rey Creso, que al verlo no pudo evitar reírse. - ¿De que te ríes?, le preguntó Esopo. - Es que tu joroba me causa risa, no puedo evitarlo. - Pues yo soy más respetuoso que tú, dado que de tu joroba yo no me río, respondió Esopo. - Pero yo no poseo ninguna joroba, arguyó el noble. - Sí. Tienes una joroba en el alma que te hace tan torpe como despreciativo. Y además, agregó el esclavo: Tu deformación, nadie te la podría extirpar Y cierro esta nota con un aforismo para este talentoso fabulista: Escritores de ayer nos permiten comprender mejor el mundo de hoy.

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