31/08/2025 12:35
31/08/2025 12:35
31/08/2025 12:34
31/08/2025 12:33
31/08/2025 12:32
31/08/2025 12:31
31/08/2025 12:31
31/08/2025 12:31
31/08/2025 12:31
31/08/2025 12:31
Gualeguaychu » El Argentino
Fecha: 31/08/2025 08:43
Rocío Barrozzo es sobreviviente de un intento de femicidio. Su ex pareja irrumpió en su habitación para matarla. Gracias a su hija y a los médicos del Hospital público pudo salvar su vida. Hoy, revive su historia con un mensaje de resiliencia. Cómo la ayudó la psicología y la Iglesia. Domingo, 31 de Agosto de 2025, 6:41 Por Mónica Farabello La noche del 8 de junio del 2022 marcó un antes y un después en la vida de Rocío Barrozzo y de todas las mujeres de la ciudad. Su caso conmovió a Gualeguaychú; y luego de marchas y una efectiva investigación judicial, Sebastián Sire fue detenido y condenado por el intento de femicidio de su ex pareja. Hoy, Rocío Barrozzo recuerda su historia en diálogo con EL ARGENTINO. Ella trabaja en el área de esterilización del Hospital Centenario y la cercanía física con una nueva víctima de intento de femicidio le recuerda todo. “Yo ya me había separado de quien fue mi pareja (Sebastián Sire) y la Justicia me había dado una restricción de acercamiento. Esa noche del 8 de junio, él entró por la ventana de mi pieza a querer matarme. Me apuñaló 15 veces”, recordó Rocío. Las puñaladas recibidas en el pecho le produjeron dos neumotórax que pusieron en riesgo su vida; por centímetros no se comprometieron más órganos vitales, lo que habría sido imposible de soportar para la víctima. “Yo me siento muy identificada con lo que está pasando ahora con Carolina, porque él me apuñaló en el pecho, me perforó los pulmones y a ella le pegó un tiro en el pecho. Es como revivir todo eso; es horrible, es horrible”, lamentó. A Rocío la salvó un milagro, su hija de 15 años que la socorrió en el lugar, y el doctor Francisco Altuna, que estaba en la guardia del Hospital público. “También me ayudaron las enfermeras que trabajan en la guardia; ellos actuaron muy rápido y me pudieron salvar, junto con mi hija, obviamente, que fue la primera que entró y pidió ayuda”. Después del ataque, Sire estuvo prófugo unos días, hasta que la Policía lo localizó en cercanías al Corsódromo. Allí fue detenido. En noviembre del 2022, el caso llegó a juicio. Mientras tanto, familiares, amigos y grupos feministas marcharon por la ciudad para que el caso no sea olvidado. Rocío ya se recuperaba de las heridas físicas, pero para curar el daño psicológico y emocional, todavía faltaba mucho camino. La Justicia encontró a Sire culpable de intento de femicidio y logró condenarlo a 12 años de prisión. ¿Cómo se sobrevive a semejante ataque? Rocío responde segura: “Mucha psicología. Trabajé mucho con mi psicóloga y también empecé a ir a la Iglesia. Formo parte de grupos de escucha de mujeres”. Además, contó que, después de un tiempo pudo volver a confiar y a enamorarse de un hombre. “Estoy con alguien actualmente y él también las padece, porque hay cosas que no las puedo sacar de mi cabeza. Hay situaciones que yo las tomo de mala manera y eso genera un conflicto siempre, pero por el solo hecho de recordar muchos momentos malos”, confiesa. Además, Rocío advirtió que fueron muchas las banderas rojas o llamados de atención que, en su momento, no pudo reconocer. Aseguró que empiezan “a manejarte los tiempos; a preguntarte con quién estás, con quién estás trabajando o con quién hablaste. Ahora no lo tolero porque no quiero ser controlada”. “Cuanto estaba con Sire, él me controlaba todo: yo no podía ni mirar la tele, porque para él ‘estaba mirando a alguien’. Mis redes sociales eran controladas y revisadas por él. La ropa también era un problema. Si usaba pollera corta tenía que salir con él, sino siempre de pantalón largo; tampoco me dejaba usar calzas para que no se marque mi cuerpo”, detalló. También recordó que “en ese momento no lo pensaba, porque la manipulación es tan grande que no te das cuenta de que te está controlando hasta la forma de vestirte. También comienzan a aislarte de tus amigos, de tu gente cercana. Me alejó hasta de mis hijos; y me buscaba en todos lados para controlarme”. Gentileza: Ahora ElDía El caso de Carolina Huck y la necesidad de pedir ayuda Para Rocío, lo que pasa dentro de cuatro paredes sólo lo sabe la pareja, pero de todos modos, hay indicios que pueden alertar a las personas cercanas a una víctima de violencia de género. Barrozzo sostuvo que “dentro de cuatro paredes pasan muchas cosas y solamente ella debe saber, y que en su momento no lo habrá dicho como me pasó a mí. No pedir ayuda en el momento justo; antes de que pasara algo. Pero no creo que el agresor ataca de un momento a otro. Yo creo que lo vienen pensando, lo vienen estudiando. Yo estuve escuchando que decían que era un buen funcionario, una persona tranquila, pero para mí Sire también era una persona tranquila “. Rocío asegura que los primeros meses de relación, los agresores son siempre amables, atentos y cariñosos. Hasta que comienzan a mostrar su verdadera cara: “Cuando te tienen confiada, relajada, es cuando sacan su verdadera identidad. Los primeros meses era todo amor y yo era una reina. Después, yo era un trapo de piso para él, porque fui un trapo de piso, los últimos meses fui un trapo de piso; me arrastraba por mi casa”. Pero Sire, no era la primera vez que atacaba a una mujer. Su historial de violencia comenzaba varios años atrás. Él tenía otras denuncias, otras víctimas y otras restricciones de acercamiento; pero de todos modos seguía libre. Libre de atacar y querer matar. Rocío contó que “cuando tuvimos el juicio, la doctora le preguntó si quería escuchar las causas. Él le dijo que sí, normalmente, y yo me agarraba la cabeza, yo no podía creer las atrocidades que él ya había hecho con otras personas. Tenía otras denuncias de otras mujeres de Zárate; otra mujer que se fue a vivir al sur. Empezó a destaparse todo”. Y agregó: “Me enteré que le había enterrado una botella a una mujer. Pasé siete meses con una persona que no sabía quién era. La chica que se fue al sur no quería volver más, por miedo; porque ella estuvo secuestrada, me dijo el papá. Y a la chica que le clavó la botella me dijeron que también le había quitado el hijo; le vendió todas las cosas, un montón de cosas que yo decía, ‘no puede ser, no puede ser que yo haya estado con una persona así’”. Políticas de género, afuera Con la supresión de leyes y organismos que buscan proteger a las mujeres víctimas de violencia de género, las agrupaciones feministas se mantienen en alerta. Rocío formó parte de distintas marchas y se mantuvo en contacto con las integrantes de Enredada Feminista. “Siempre me informo, pero creo que esto no está en manos de nosotras. Hacemos lo que podemos y hablamos hasta donde podemos, para que nos escuchen y lamentablemente después está en manos de otras personas, que sabemos que a veces no actúan cuando tienen que actuar”. También se manifestó a favor del proyecto recientemente presentado en Entre Ríos, para tratar integralmente la Salud Mental en la Policía de la Provincia. El mensaje de una sobreviviente Para todas las mujeres que hoy están sufriendo violencia en sus hogares, o son víctimas de un noviazgo abusivo, Rocío dejó un mensaje: “No tenemos que callarnos más; yo de mi parte, no me callo nada. Lo que no me gusta, lo digo; lo que me molesta, lo digo, y creo que todas tenemos que hacer lo mismo. No callarnos; no dejamos asfixiar, porque somos personas, somos seres humanos. No se aguanten; pidan ayuda en el momento que hay que pedirla, no esperen hasta lo último, como me pasó a mí”. Y para Carolina Huck, que hoy lucha por su vida en el Hospital, agregó: “Le doy mi apoyo, y ojalá en algún momento pueda pasar a saludarla; trato de no hacerlo por mí misma, porque a veces me hace mal, sinceramente me hace recordar muchas cosas, y yo sigo, día a día, superándome”.
Ver noticia original