31/08/2025 16:23
31/08/2025 16:22
31/08/2025 16:22
31/08/2025 16:21
31/08/2025 16:20
31/08/2025 16:18
31/08/2025 16:18
31/08/2025 16:18
31/08/2025 16:17
31/08/2025 16:17
Gualeguaychu » El Dia
Fecha: 31/08/2025 01:20
Un intento de femicidio sacudió a Gualeguaychú esta semana al trascender la noticia de que Carolina Huck, docente de la ciudad, fue baleada por el agente policial Mariano Corvalán, su pareja, quien luego se pegó un tiro. Esta situación de violencia de género que derivó en el traslado de ambos a la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Centenario, donde continúan aún con pronóstico reservado, también involucró de forma indirecta a la hija de 5 años que estaba en la casa en el momento que se dieron los hechos. En este contexto, y teniendo en cuenta que en lo que va del año, la Fiscalía de Género local recibió más de dos denuncias o redenuncias por violencia de género al día, es importante también reflexionar sobre cómo este tipo de violencias también afectan a hijas e hijos de las mujeres que la padecen. Virginia Castillo, responsable del Área de Niñez, Adolescencia y Familia del Municipio (ANAF), manifestó: “La violencia de género y la violencia intrafamiliar impacta en el desarrollo y crianza de los niños, niñas y adolescentes. Se sabe que repercute psicológicamente en las vidas de aquellos que la presencian o la sufren en forma directa, tiene incidencia en lo escolar, lo social y lo vincular, a menudo perpetuando un ciclo de violencia”. Puede interesarte De las mujeres ingresadas a la Casa Alas Desatadas, un refugio transitorio para mujeres víctimas de violencia de género y sus hijos menores de 18 años, entre 2024 y lo que va de 2025, el 66% lo hizo junto a sus hijos. El otro 34%, está compuesto por mujeres que tienen hijos, pero no están bajo su cuidado, y sólo un pequeño porcentaje no tiene. Estos datos fueron aportados por Claudia Fiorotto, responsable del Área de Género, Diversidad y Personas Vulnerables municipal, quien aseguró que “la violencia de género es un flagelo que se sostiene en Gualeguaychú”. Y agregó: “Cuando hablamos de violencia de género, que es una situación que existe, está presente y cada vez hay más, nos centramos en la mujer y está bien que así sea. Sin embargo, a menudo, nos olvidamos de las víctimas indirectas de este flagelo que son los niños, las niñas y los adolescentes. Ellos escuchan, presencian y sufren la violencia. Como dispositivo, trabajamos con otras áreas y cuando las mujeres ingresan con sus hijos, nos referenciamos con el ANAF que trabaja con las profesionales de la casa. Cuando la situación es más grave, interviene Copnaf”. Además, Castillo sumó: “Mientras los niños y adolescentes están en Alas Desatadas, el equipo interdisciplinario y las operadoras abordan los casos desde la integralidad (salud, educación, alimentación) de cada niño. Desde ANAF acompañamos este proceso y elaboramos estrategias en conjunto para acompañar en el egreso, planificando acciones para generar entornos libres de violencia. Esto no es posible solos, se trabaja con diversas áreas municipales, provinciales, instituciones religiosas y deportivas, entre otras, dependiendo la particularidad de cada situación”. Dentro de la Casa Alas Desatadas, los niños tienen un espacio lúdico y una maestra jardinera que, a través de juegos, intenta ayudar a canalizar lo que les pasa. “Es un lugar desconocido al que ingresan, por lo tanto, es importante ofrecerles contención y acompañamiento. Además, para garantizar la escolaridad, tenemos un convenio con la Escuela Nº 90 y con la Escuela Secundaria ‘Pablo Haedo’. También trabajamos en conjunto con el Área de Juventud cuando hay adolescentes que ingresan con sus madres”, manifestó Fiorotto y resaltó: “Cuando se habla de violencia de género, muchas veces perdemos de vista que los niños también de alguna manera directa o indirecta son víctimas. Que no haya un golpe hacia la criatura no quiere decir que esté en un ambiente seguro. Muchas veces, incluso, se normalizan los entornos violentos y se replica en la vida adulta”. Sobre el caso particular de intento de femicidio hacia Carolina Huck, Fiorotto contó que se pusieron en comunicación con la trabajadora social del Hospital Centenario para manifestar que se encontraban a disposición de los familiares, en caso de que necesiten escucha o asesoramiento: “Ni bien esté en condiciones, y siempre que quiera, el equipo está disponible para ella”. De hecho, en este marco, el Área lleva adelante una iniciativa para acercar asesoramiento y escucha a los diferentes barrios de la ciudad, sobre todo aquellos que están más alejados de las oficinas del dispositivo: “Hoy tenemos medios para llegar a más personas y por eso estamos acercándonos a los barrios. Detectamos que hay muchos casos de violencia de género en lugares alejados del ejido urbano. Asimismo, los viernes de 10 a 12 horas, tenemos un punto de escucha en la exguardería Esperanza, pero la idea es generar otros espacios en Los Espinillos y en Asunción de María. El objetivo es poder ofrecer un lugar para que no tengan que venir a la oficina porque, muchas veces, las mujeres no tienen cómo llegar”, contó Fiorotto. Puede interesarte Por otro lado, desde el Área advirtieron que cada vez se ven más casos de violencia por redes sociales, lo que se conoce como acoso cibernético: “Los perfiles truchos dan la posibilidad a la persona agresora de preservarse en su identidad. Hay un gris en la legislación respecto a este tema y es un aspecto que estamos trabajando. Todavía la mayoría de las personas cree que la violencia de género es solamente física, por eso hay que hacer un fuerte trabajo de concientización, ya que existen múltiples tipos de violencia: la sexual, la económica o la psicológica, entre otras, que son menos visibles”. Una vez que las mujeres salen de la Casa Alas Desatadas, existen espacios grupales como “Palabra en Ronda”, donde se genera un ámbito de diálogo y escucha compartida que favorece el acompañamiento mutuo, la construcción de redes y la transformación de experiencias individuales en aprendizajes colectivos. Es importante destacar que desde el Área reconocen diversos factores de riesgo a la hora de realizar una evaluación, entre ellos algunos que involucran al agresor, como por ejemplo el acceso a armas de fuego (legales o no), si pertenece a las fuerzas de seguridad, si está en una situación de consumo problemático de alcohol u otras sustancias, si tiene antecedentes penales, si protagonizó episodios previos de violencia o si incumplió medidas de protección y denuncias previas o actuales, entre otros. También, para tratar de revertir las situaciones de violencia, hay en la ciudad un dispositivo de trabajo con masculinidades, el cual a través del programa “Voces de Cambio” que está dirigido a varones violentos, promueve la asunción de responsabilidades y el cambio de conductas: “La mayoría de los casos están judicializados y hay psicólogos y trabajadores sociales que trabajan con ellos. Nos parece muy importante que se aborde este aspecto de la problemática”, concluyó Fiorotto.
Ver noticia original