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Gualeguay » Debate Pregon
Fecha: 30/08/2025 18:32
En el marco de la conmemoración del Día de la Abogacía, que se celebró este viernes 29 de agosto, el Dr. Francisco L. Cosso compartió con El Debate – Pregón una semblanza que rescata la trayectoria y la impronta humana de una destacada profesional local: la doctora María Cristina Juárez. Juárez, nacida en Gualeguay, se graduó en 1966 en la prestigiosa Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Litoral. Cinco años más tarde, en 1971, alcanzó el máximo honor académico al obtener el título de Doctora en Ciencias Jurídicas y Sociales, un reconocimiento reservado a pocos juristas. Posteriormente, el 6 de septiembre de 1973, fue designada Juez de Primera Instancia en lo Civil y Comercial, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar un cargo en los tribunales de Gualeguay. “Todavía puedo sentir la emoción de aquel día por la tarde”, recuerda con sensibilidad Cosso. “La primera vez que crucé el umbral de su estudio, el aire estaba cargado de un respeto reverencial. Para un joven abogado lleno de sueños y nervios, ese ambiente imponente era un universo nuevo. Y ahí estaba ella: serena, sencilla y con una presencia que lo llenaba todo. Me hizo sentir bienvenido y, a lo largo de los años, me brindó las herramientas no solo para ser un buen profesional, sino también para convertirme en una mejor persona”. En palabras del letrado, María Cristina Juárez abrió caminos que parecían imposibles para las mujeres de su tiempo. “En una época en la que los cargos en la justicia estaban reservados casi exclusivamente para hombres, Gualeguay tuvo la oportunidad de contar con la primera mujer al frente de un juzgado. Así, en su ciudad, y siendo una de las primeras en toda la provincia de Entre Ríos, rompió barreras históricas”, destacó. Más allá de su impecable formación y brillante carrera, Cosso subraya un aspecto esencial de su personalidad: “Hay algo que no se estudia ni se aprende, sino que se lleva en el alma: el rasgo de humanidad. En cada uno de sus roles —como secretaria, juez, abogada y ciudadana—, ella nos demostró que la técnica sin corazón está vacía. Nos enseñó, con el ejemplo de su vida, que la verdadera justicia no solo se aplica, sino que se vive”. “Convertirse en abogado no es una tarea sencilla”, reflexiona. “Se requiere una gran capacidad de razonamiento y lógica, pero también una enorme empatía. Cristina no solo ejerció la abogacía con dignidad, sino que sirvió a la justicia con pasión. Nos transmitió la belleza de pensar, razonar y resolver con la ley, pero siempre al servicio de la gente, con un temple inquebrantable y una voluntad de hierro. Me mostró que la mayor recompensa no es el dinero, sino la satisfacción de ayudar a los demás a resolver sus conflictos”. Finalmente, Cosso subraya que los homenajes deben realizarse en vida, como un reconocimiento sincero y cercano. “Algunas personas construyen un legado no solo con sus logros, sino con la huella que dejan en los demás. Su figura es un faro que ilumina la rectitud del derecho y la calidez de la humanidad, una lección viva para quienes tuvimos el privilegio de aprender de su sabiduría. Este escrito es un testimonio de inmensa gratitud y admiración. Con el cariño de siempre”, concluyó.
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