Ni dulce de leche ni chocolate: la receta de alfajorcitos de coco con un relleno diferente
Una versión diferente de este clásico, con un relleno naturalmente dulce, sin azúcares refinados y un toque de sal que potencia el sabor.
El dulce de leche y el chocolate son los rellenos tradicionales de los alfajores, pero existen alternativas más livianas y elaboradas con ingredientes naturales. Una de ellas combina pasta de dátiles casera con un toque de sal, una mezcla que aporta una textura cremosa y realza el sabor sin necesidad de utilizar azúcares refinados.
Esta receta de alfajorcitos de coco se prepara con una masa a base de coco rallado, harina de avena, huevo, miel y esencia de vainilla. El resultado son tapas tiernas y firmes, ideales para rellenar con una pasta dulce y unirlas en pocos minutos.
Cómo hacer alfajorcitos de coco con pasta de dátiles
Ingredientes para 6 alfajores
Para las tapas
- 1 taza de coco rallado.
- 1/2 taza de harina de avena.
- 1 huevo.
- 1 cucharada de miel.
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla.
Para el relleno
- 5 o 6 dátiles sin carozo.
- 1 cucharadita de agua.
- 1 pizca de sal fina.
Paso a paso para preparar los alfajorcitos de coco
- Mezclá el coco rallado, la harina de avena, el huevo, la miel y la esencia de vainilla hasta obtener una masa húmeda y fácil de manipular.
- Dividí la preparación en 12 porciones iguales y aplastalas para formar las tapas.
- Cociná en horno precalentado a 180 °C durante 10 a 12 minutos o hasta que comiencen a dorarse. Luego, dejalas enfriar por completo.
- Procesá los dátiles junto con el agua y la pizca de sal hasta obtener una pasta suave y cremosa. Si los dátiles están muy secos, conviene hidratarlos previamente en agua tibia durante unos minutos.
- Armá los alfajores uniendo dos tapas con una cantidad generosa de relleno.
- Si querés un mejor acabado, rebozá los bordes con coco rallado.
Leé también: Receta y trucos para hacer alfajores de maicena que se deshacen en la boca
Por qué agregar una pizca de sal al relleno
Aunque pueda parecer un ingrediente inesperado, la sal ayuda a potenciar el dulzor natural de los dátiles y aporta un mejor equilibrio de sabores. Gracias a este contraste, el relleno adquiere una intensidad similar a la del dulce de leche, pero sin incorporar azúcares refinados.