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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 15/04/2026 10:41
Le dijeron que le iban a meter la cabeza adentro del inodoro y que la iban a matar. Esa, según la denuncia a la que tuvo acceso Infobae, es solo una de las graves amenazas que recibió C., una niña de 6 años que se recupera de una brutal golpiza de cuatro compañeras de la Casa de Niños Padre Cajade, en la ciudad de La Plata. Según relató Ximena, su madre, en diálogo con este medio, las intimidaciones a su hija dentro del instituto eran reiteradas y constantes, pero la semana pasada las agresoras cruzaron la línea física. El hecho ocurrió el último jueves por la mañana. Tal como lo suelen hacer de lunes a viernes, C., junto a F., su hermana mayor, asistieron al establecimiento, donde juegan y realizan distintas actividades con otros niños de sus edades. La jornada transcurría con tranquilidad, hasta que C. quiso ir al baño. Según relató su propia madre a este medio, un grupo de chicas que se estaban maquillando no le permitieron el ingreso. La nena salió, pero a los pocos minutos regresó y, en ese momento, las atacantes la sorprendieron sola. Ahí es cuando la agarran entre dos y la tiran para adentro del baño. Le arrancaron los pelos y se reían. Y una estaba pateándola, a lo cual se suman sus compañeras y también le empezaron a pegar, detalló Ximena. Más tarde, Laureano, el padrastro de C. y F., las retiró del centro recreativo y las llevó a la Escuela N° 23 Merceditas de San Martín, donde ambas asisten a clases en el turno tarde. Al hombre, changarín de profesión, le llamó la atención que la más pequeña vestía una ropa diferente a la que había llevado, y estaba bañada y peinada. Al avisarle de esta situación a su pareja, también le comentó que la notaba un poco rara. Un rato después del ingreso, la secretaria de la institución escolar se comunicó con Ximena, a quien le reportó que C. presentaba dolores de cabeza, vómitos y un cuadro de malestar general. De inmediato, la mujer interrumpió su jornada laboral y se dirigió al colegio. Retiró a C. y, una vez en su casa, le dio un ibuprofeno para que mejorara: tenía 39 grados de fiebre y había vomitado en dos oportunidades. Hasta ese momento, C. no había hecho ningún comentario sobre alguna situación violenta y era una incógnita lo que le había pasado. Cerca de las 16:30, Ximena recibió un inesperado mensaje en su teléfono celular. Era la encargada de la Casa de Niños, quien le informaba varias horas después que la menor había sido víctima de un ataque por parte de un grupo de compañeras. No te conté, pero esta mañana, siendo las 11:00 horas aproximadamente, las educadoras me informaron que encontraron en el piso del baño de mujeres a C. con la cara tapada y llorando, debido a que otras menores la habrían arrojado al suelo, le propinaron patadas en la espalda, la cabeza, le arrancaron los pelos, mientras otra menor cerraba la puerta del baño, precisaba el mensaje de la educadora, el cual está incluido en la denuncia que formalizó la madre de la víctima. Mientras era atacada en patota, C. gritaba de dolor y desesperación. Y solo F., su hermana mayor, fue quien le pidió ayuda a las tutoras. Al ingresar al sanitario, apartaron a las agresoras y encontraron a la víctima tendida en el piso. La bañaron, le cambiaron la ropa y la peinaron. Pero cuando el padrastro fue a retirar a las niñas, las autoridades del centro de actividades no informaron lo sucedido. Al recibir el mensaje de la encargada, Ximena la llamó de inmediato y le exigió explicaciones de lo ocurrido. Pero en medio de la fuerte discusión por teléfono, C. volvió a vomitar y los labios se le tornaron de color violeta. Fue recién en ese momento que la niña, a pesar de los dolores y el daño psicológico que padecía, le pudo contar a su mamá detalles del calvario que había sufrido en horas de la mañana: un grupo de chicas la atacó con golpes de puño y patadas en la cabeza y las costillas. Desesperada, su mamá pidió un auto en una aplicación de viajes y trasladó a su hija menor a la guardia del Hospital de Niños de La Plata. Allí, los médicos de turno la evaluaron en el área de triage y dispusieron su inmediata derivación a terapia intensiva, donde quedó en observación durante dos días. Unas 48 horas después de que C. le contara lo ocurrido, su madre se presentó en la comisaría local junto a Ignacio Barrios, su abogado, y ambos formalizaron una denuncia penal contra la Casa de Niños del Padre Cajade por omisión de auxilio, abandono de persona y lesiones. La investigación, en tanto, es tramitada en la UFI N° 7 departamental, a cargo de la fiscal Virginia Bravo, y bajo la órbita del Juzgado de Garantías N° 5 platense. C., quien continúa internada en terapia intermedia y con cuello ortopédico, evoluciona de forma favorable de los politraumatismos que sufrió durante el feroz castigo. Fueron muchos exámenes, pero salieron excelentes y por suerte, ella está bien físicamente. Ahora es todo un largo camino en cuanto a lo psicológico, cerró.
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