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Fecha: 15/04/2026 12:23
La empresa Lácteos Verónica logró desactivar un pedido de quiebra tras cancelar una deuda superior a los $23 millones, en el marco de una causa iniciada por la firma Envases Food Solutions. El pago, realizado el pasado 17 de marzo, permitió frenar el avance judicial inmediato, aunque no alcanza para disipar el complejo escenario que atraviesa la compañía. Leé también: Señal dividida: aval local y rechazo clave complican el futuro de una agroindustria santafesina El reclamo del acreedor se sustentaba en facturas impagas respaldadas con cheques rechazados, una práctica que se repite en la operatoria reciente de la empresa. Según trascendió, la cancelación de este compromiso puntual respondió a la necesidad de contener un frente crítico en el plano legal, más que a una mejora estructural de su situación financiera. Un alivio judicial que no resuelve el fondo Desde la firma demandante advirtieron que el conflicto no se limita a este caso. Por el contrario, señalaron la existencia de múltiples incumplimientos, una cadena de pagos interrumpida y un deterioro operativo sostenido. En ese sentido, la resolución judicial aparece como un alivio transitorio dentro de una crisis más profunda. Si bien la empresa sostiene que no se encuentra en cesación de pagos, los números reflejan una realidad compleja. Lácteos Verónica acumula cerca de 3000 cheques rechazados por más de $11.200 millones, además de deudas con entidades bancarias, proveedores y trabajadores. En consecuencia, el pago reciente se interpreta como una respuesta selectiva, sin impacto en el conjunto de sus obligaciones. Leé también: Contrarreloj, una agroindustria santafesina ensaya nuevas ofertas para evitar la quiebra El aspecto más crítico de la crisis se manifiesta en el plano laboral. Más de 700 trabajadores continúan sin percibir sus salarios en tiempo y forma, con atrasos que en algunos casos se remontan a fines de 2025. Incluso, desde febrero no se registran pagos en varias plantas, lo que obligó a muchos empleados a recurrir a trabajos informales, asistencia familiar o endeudamiento para cubrir gastos básicos. La incertidumbre se profundiza en paralelo al freno productivo. Las plantas ubicadas en Lehmann, Clason y Suardi operan de manera intermitente o permanecen directamente paralizadas debido a la falta de materia prima. La recepción de leche, que históricamente sostenía el volumen de producción, se redujo a niveles mínimos. Leé también: La nueva Vicentin acelera su reactivación tras el cambio de control A este escenario se suma la interrupción de acuerdos de producción a fasón, que en meses anteriores habían permitido sostener cierta actividad. Sin esos convenios, la empresa perdió una fuente alternativa de ingresos que contribuía a mantener en funcionamiento parte de su estructura. Frente a la falta de respuestas, los trabajadores comenzaron a canalizar sus reclamos por fuera de la empresa y del gremio. En ese marco, llevaron su situación al Concejo Municipal de Rosario, donde expusieron la reducción de la jornada laboral, la falta de pago de salarios y la interrupción de aportes y cobertura de salud. Como respuesta, el cuerpo legislativo aprobó un decreto para que el Ejecutivo local intervenga con herramientas de asistencia social, inserción y reconversión laboral. La medida busca contener el impacto inmediato de la crisis y garantizar el acceso a derechos básicos. Leé también: Mal tiempo y costos del transporte: quejas en el campo y la ciudad Mientras tanto, la empresa continúa evitando definiciones de fondo. Sin señales claras de reestructuración ni de reactivación productiva, el futuro de Lácteos Verónica y de sus trabajadores permanece atravesado por una incertidumbre creciente.
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