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» La Nacion
Fecha: 13/04/2026 12:12
¿Dos Sicilias? El reino perdido de la princesa que se acerca al poder político francés María Cristina de Borbón y Dos Sicilias, de 22 años, fue fotografiada con Jordan Bardella, posible candidato presidencial por la derecha en las elecciones de 2027; ella ostenta el título de Real Alteza y es la heredera de un trono que no existe - 7 minutos de lectura' En la historia de María Carolina de Borbón-Dos Sicilias se mezclan elementos monárquicos de los más clásicos (linaje, títulos, disputas dinásticas) con la política contemporánea Europa. Este nuevo ingrediente en su vida, marcada por nacimiento en una casa real, se inauguró a partir de su relación con Jordan Bardella, el joven dirigente de derecha señalado como heredero político de Marine Le Pen en Francia, y presidente del partido Agrupación Nacional. Esta unión funciona como una costura entre el mundo de la aristocracia con el de la política, entre una herencia simbólica y una herencia real. ¿Por qué? ¿Quién es María Carolina y cuál es la historia de la casa Borbón-Dos Sicilias? Un gigante de pies de barro María Carolina nació el 23 de junio de 2003 en Roma, pero su vida transcurrió entre Mónaco, París y la alta sociedad europea. Es hija de Carlos de Borbón-Dos Sicilias, duque de Castro y pretendiente a la jefatura de una casa real que ya no gobierna ningún territorio. Heredó, además, el carisma de su abuela materna, la actriz italiana Edoarda Edy Vessel, musa de Fellini. Desde muy chica fue educada bajo un esquema que combina tradición aristocrática y formación cosmopolita: tutores privados, dominio de varios idiomas, formación en economía, moda y negocios, y un paso por Harvard. Al mismo tiempo, construyó una presencia pública acorde a su generación: redes sociales activas, vínculos con el mundo de la moda y un perfil que la ubica más cerca de una influencer que de una princesa en el sentido clásico. En 2019 fue presentada en sociedad oficialmente, siguiendo viejas tradiciones, en el Bal des Débutantes, en París. Mucho antes, cuando nació, sus padres aparecieron en un extenso artículo de la revista francesa Point de Vue, especializada en la realeza. Y durante toda su vida tuvo apariciones regulares en la revista ¡HOLA! Su identidad está inevitablemente atravesada por una dinastía con siglos de historia y por un reino que ya no existe: sin embargo, ella sigue ostentando el tratamiento de Su Alteza Real, es conocida por cortesía como princesa y como duquesa de Calabria y Palermo. Esto es así porque para algunos, y especialmente para su propia familia, es la heredera de la Casa de Borbón-Dos Sicilias. Hay que remontarse a la época del Risorgimento italiano (el proceso de unificación del territorio) para entender el trasfondo, la persecución que llevan los Borbón-Dos Sicilias de ese reino fantasma. Por qué ¿dos? Sicilias En el siglo XII, los normandos crearon el Reino de Sicilia, que abarcaba tanto la isla como toda la mitad sur de la península itálica. En ese momento, era una sola unidad política. En 1282, tras una sangrienta rebelión en la isla contra la dinastía de Anjou, el reino se partió en dos: la isla pasó a manos de la Corona de Aragón, mientras que el continente quedó en mano de los normandos, con su capital en Nápoles. Si bien el territorio continental se conformó como el Reino de Nápoles, sus reyes se negaron a renunciar al título original y siguieron llamándose oficialmente Reyes de Sicilia. Por lo tanto, durante siglos hubo dos estados que reclamaban el mismo nombre. Para distinguir un reino del otro sin que ninguno renunciara al nombre, se empezó a usar una distinción geográfica: Sicilia ultra Pharum (Sicilia más allá del Faro) para la isla y Sicilia citra Pharum (Sicilia de este lado del Faro) para el continente. El faro que marcaba el límite entre la isla y la península era el faro de Messina. En 1816, después de las Guerras Napoleónicas, el rey Fernando IV de Nápoles (y III de Sicilia) unificó formalmente ambos territorios en un solo Estado. Para reflejar que ahora gobernaba sobre las dos entidades que históricamente se habían llamado Sicilia, adoptó el nombre oficial de Reino de las Dos Sicilias. Pero el reino de Dos Sicilias tuvo una vida efímera: duró tan solo 45 años. En 1861, cuando se proclama la constitución del Reino de Italia, las Dos Sicilias desaparecieron formalmente y para siempre del mapa político europeo. Desde entonces, lo que quedó no es el reino, sino la dinastía: una casa histórica que siguió transmitiendo títulos y reclamaciones, aunque ya sin territorio ni poder real. Reyes y príncipes sin tronos ni coronas. Como es el caso de María Carolina. El verdadero jefe es mi padre Como muchas dinastías y casas reales, la de Borbón-Dos Sicilias no es la excepción a la disputa interna, a la lucha por la herencia y el linaje, aunque su reino sea hoy prácticamente ficticio. En este sentido, la familia de María Carolina atraviesa su propio conflicto desde hace casi 70 años. En 1960, tras la muerte sin descendencia del entonces jefe de la casa, Fernando Pío de Borbón-Dos Sicilias, la rama española de la familia (los Calabria) y la italiana (los Castro, a la que pertenece Carolina y, especialmente, su papá, Carlos) vienen disputándose la legitimidad dinástica. Durante décadas, el sector vinculado a España, respaldado por figuras como Felipe VI y anteriormente Juan Carlos I, fue considerado el de mayor derecho. Incluso hubo intentos de acuerdo entre ambas partes. En 2014, por ejemplo, se llegó al acuerdo de que cada familia conservara sus títulos y que se siguiera un orden sucesorio en la carrera a ese mando, lo que le daba la legitimidad a los españoles, que tenían descendencia masculina, una condición que todavía regía estos derechos. Pero en 2016, el duque de Castro, que solo había tenido dos hijas, la propia María Carolina y su hermana menor, Chiara, jugó sus cartas y abolió la Ley Sálica (que estipula la herencia del varón). A partir de esa táctica, Carolina podía ser heredera, por ende, princesa. Y en algún futuro, reina del reino inexistente. Ella misma se refirió a estos conflictos en una entrevista que brindó al medio español El Mundo, en 2019: [...] Es un poco absurdo, porque nos peleamos por un título y por unos derechos de familia cuando ni él [Pedro de Borbón-Dos Sicilias, heredero español] ni yo tenemos un trono. No tendríamos que pelear, porque confundimos a la gente, y si te digo la verdad, me da un poco de vergüenza que así sea. Es una lástima, pero Don Pedro está pretendiendo ser el jefe de la familia Borbón-Dos Sicilias cuando el verdadero jefe es mi padre y todas las otras familias monárquicas lo saben". ¿Princesa de Andorra? Mientras el poder heredado de ambas ramas está en disputa, la familia de María Carolina mantiene prácticas propias de una casa reinante: presencia en eventos internacionales, vínculos con otras monarquías europeas, una activa vida social en Mónaco. No gobiernan, pero se comportan como si lo hicieran. No tienen castillos, pero sí una página web de la Casa Real de Borbón de las Dos Sicilias en la que presentan al Príncipe Carlos, Duque de Castro, como el actual jefe. Es lo que podría definirse como una realeza por consideración, sostenida por la tradición, las relaciones sociales y el peso del apellido. Pero ahora, a través de su romance con Bardella, otra puerta (igual de ficticia que su reino) se le puede abrir. Esto es así porque, de ser candidato presidencial y resultar electo en los próximos comicios franceces en 2027, el ultraderechista pasaría a ostentar también el título de Príncipe de Andorra. Como ella ahora, él tampoco tendría ni trono ni reino. En realidad, pasaría a ser copríncipe, ya que compartiría el título con el obispo de Urgell, de la diócesis de Terragona. Se trata de un sistema político conocido como diarquía, en el que dos personas gobiernan conjuntamente. Estos príncipes, además de no tener trono ni reino, no tendría una princesa: el título solo lo lleva el hombre, por lo que Carolina no ocuparía tampoco un lugar en ese reino.
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