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  • Emergentología en el Hospital Urquiza: formación, equipo y abordaje del trauma

    Concepcion del Uruguay » La Pirámide

    Fecha: 13/04/2026 12:06

    Emergentología en el Hospital Urquiza: formación, equipo y abordaje del trauma Durante esas jornadas se trabajaron distintos aspectos del trauma con un enfoque amplio y concreto a la vez. Se abordó el manejo inicial del paciente politraumatizado, el control de hemorragias, la vía aérea en situaciones críticas, el shock en la guardia, el trauma de tórax, abdominal, de pelvis y extremidades, y también escenarios que suelen quedar más invisibilizados, como el trauma en pacientes pediátricos o embarazadas. Fue un mapa completo de lo que implica enfrentarse a una urgencia real. Y en el medio de todo eso (que podría haberse quedado en lo técnico) pasó algo interesante: los contenidos bajaron a tierra, no quedaron en conceptos abstractos o inaccesibles, sino que se explicaron desde la práctica. Aprendí, por ejemplo, el famoso ABCDE del trauma, la importancia de una cánula de mayo, cómo y cuándo hacer un torniquete para evitar una pérdida de sangre. Son cosas que, si uno escucha y entiende en determinado contexto, pueden hacer una diferencia concreta. En ese sentido, la frase del doctor Diego Sauré quedó resonando: el trauma se resuelve con manos y observación. Ahora bien, más allá de los contenidos, hubo algo que se hizo evidente con el correr de las horas: la forma en la que trabaja el equipo. No desde lo que se dice, sino desde cómo se mueven, cómo se corrigen, cómo se complementan. Hay una lógica de funcionamiento que no necesita ser enunciada porque aparece sola: se escuchan, se ordenan, se respaldan. Y eso, en un contexto donde el tiempo apremia puede marcar la diferencia. A veces se subestima la atención en el hospital público, se la reduce a lo que falta o a lo que no funciona, como si ahí se agotara la discusión. En un momento en el que pareciera que no terminamos de dimensionar el valor de lo público, detenerse en espacios como este permite ver otra cosa: profesionales formados, en actualización constante, que no trabajan de manera aislada sino en conjunto, entendiendo que el resultado no depende de una sola persona. El cierre del doctor Carlos Cherot terminó de condensar esa idea. En su charla, Cómo ganar la batalla, planteó que en el trauma hay tres instancias: dos que atraviesa el paciente y una que le corresponde al equipo de salud. El paciente no elige, no decide, no puede evaluar opciones. Llega en las condiciones en las que llega, y a partir de ahí todo queda en manos de quienes lo reciben. A lo largo de su exposición, fue mostrando casos concretos, situaciones límite, decisiones que no admiten dudas. En un momento, describiendo una intervención compleja, dijo: Esto se llama tractotomía pulmonar, cirugía de trauma de los mejores centros del mundo. Lo estamos haciendo acá, en Concepción del Uruguay. No lo dijo como una frase grandilocuente, sino como una forma de ubicar en contexto lo que se estaba viendo. Porque lo que aparece ahí no es solamente la técnica, sino todo lo que la sostiene: formación, entrenamiento, práctica, horas de estudio y de revisión. Nada de eso es improvisado, nada de eso se construye en el momento. Hacia el final, retomó una idea que atraviesa toda la medicina, pero que en trauma se vuelve especialmente visible: la del encuentro entre oportunidad y preparación. Citando a Séneca, planteó que eso es lo que muchas veces se nombra como suerte. Desde el lugar de quien pudo verlo de cerca, lo que esas jornadas dejaron ver no fue solo un espacio de capacitación, fue el funcionamiento de un equipo que se entrena para que, llegado el momento, ese encuentro ocurra. Que la persona que entra por la guardia, en la peor de las circunstancias, se encuentre con alguien que sabe actuar ante una urgencia y con un grupo que puede sostener esa decisión. Volviendo al inicio, a ese doble rol de locutora y estudiante, hay algo que queda dando vueltas después de haber estado ahí: la tranquilidad de saber que, detrás de la guardia, hay un equipo que no trabaja al azar y que, incluso en escenarios adversos, hace todo lo posible para que las cosas salgan bien.

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