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» TN
Fecha: 13/04/2026 11:13
A seis años del default que sacudió al sector agroindustrial, la empresa Vicentin intenta dejar atrás la crisis, con nuevos dueños. A tres meses del cambio de control, la nueva gestión asegura haber reactivado toda su estructura productiva y encara una etapa de normalización. Leé también: Contrarreloj, una agroindustria santafesina ensaya nuevas ofertas para evitar la quiebra El punto de inflexión fue en diciembre, cuando la Justicia homologó el acuerdo de cramdown que permitió el ingreso del grupo encabezado por Mariano Grassi. Desde entonces, la prioridad fue ordenar la operación y recuperar actividad. Según la empresa, hoy todas las plantas están en funcionamiento. Si bien nunca estuvieron completamente paralizadas, operaban con interrupciones y con mantenimiento pendiente. Ahora, el objetivo es sostener el ritmo y escalar producción. Plantas en marcha En paralelo, se puso en marcha un plan de inversiones para mejorar instalaciones y equipos. La meta es clara: recuperar capacidad plena en un plazo de entre uno y dos años. En lo operativo, la planta de Ricardone muestra buenos niveles en girasol, con volúmenes que se ubican entre 80.000 y 90.000 toneladas mensuales. En tanto, en San Lorenzo comenzó a incrementarse la molienda de soja, con la reactivación de líneas clave. Leé también: Un remate federal que gana escala, con 36.000 ejemplares ganaderos de 15 provincias El frente financiero es otro de los ejes centrales. En ese marco, la nueva gestión aseguró haber desembolsado cerca de US$30 millones en apenas tres meses, destinados tanto a compromisos del proceso de cramdown como a cubrir deudas operativas. Pagos y acuerdos La empresa comenzó a pagar a acreedores una deuda que supera los US$1500 millones. Según la nueva conducción, cerca de 1000 acreedores ya cobraron parte de sus créditos. El esquema combina efectivo con entrega de granos. Con la cosecha gruesa en marcha, se espera que este mecanismo gane volumen en las próximas semanas. Para incentivar la participación, la compañía ofrece un adicional sobre el precio de la soja. El objetivo es movilizar hasta 5 millones de toneladas al año y avanzar en la cancelación progresiva de la deuda. Leé también: Mal tiempo y costos del transporte: quejas en el campo y la ciudad En este proceso, Vicentin se apoya en acuerdos con grandes jugadores del mercado. En girasol trabaja junto a Bunge y Cargill, mientras que en soja mantiene esquemas similares para sostener la operatoria. Un activo clave es Renova, la planta de Timbúes que comparte con Viterra, una de las más grandes del mundo en capacidad de procesamiento. En paralelo, la empresa busca recomponer relaciones dentro del sector y dejar atrás los conflictos de los últimos años. También inició un proceso de reorganización interna, con incorporación de personal y armado de nuevos equipos. Mientras siguen abiertas instancias judiciales, la conducción apuesta a consolidar esta etapa. Con la cosecha en marcha y el plan de pagos activo, los próximos meses serán decisivos para medir si la recuperación logra sostenerse.
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