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Parana » Entreriosya
Fecha: 13/04/2026 11:01
En domingo en horas de la mañana se produjo un siniestro vial con trágicas consecuencias para una familia de Carlos Pellegrini, un pueblo del interior de Santa Fe, en el departamento San Martín. Una pareja viajaba en su camioneta a un torneo de fútbol infantil con sus tres hijos de 7, 4 y 2 años cuando chocó de frente con un camión en la ruta nacional 34, cerca de Cañada Rosquín, en el centro-oeste de Santa Fe. Daniel Alberto Santo, de 40 años, y su esposa, Sabrina Véliz Galliano de 38, murieron en un choque frontal en Santa Fe junto a sus hijos Josefina, de 4 años y Atilio, de 2. El único sobreviviente fue el mayor de los chicos, P. de 7 años. P. ya había sido rescatado de la camioneta, destruida tras el impacto frontal contra un camión en el kilómetro 133 de la ruta nacional 34. Se quejaba del dolor de un brazo, que luego se supo tenía quebrado, mientras estaba recostado en el pasto. No sabía que sus papás y sus hermanitos de 4 y 2 años estaban muertos. Fue entonces que intervino la suboficial mayor Silvina Unrein, jefa del cuerpo de bomberos voluntarios de Cañada Rosquín, una pequeña localidad del centro-oeste de la provincia de Santa Fe, con poco más de 5.600 habitantes, tragó saliva con su corazón estrujado, a pesar de la experiencia de 24 años como bombera. -¿Te acordás de lo que pasó? -Lo que me pasó no me acuerdo. -¿Cómo te llamás? -P. S. -¿Cuántos años tenés? -Tengo 7 años y juego de 2, voy a jugar al fútbol a un torneo. Eran las 9.45 de este domingo cuando los bomberos fueron alertados de un accidente grave en la ruta, en la denominada curva de Mancardo. Las condiciones para transitar eran óptimas. Al llegar al lugar, los rescatistas se encontraron con un cuadro terrorífico: la camioneta Chevrolet S10 4×4 tenía toda la parte izquierda arrasada. Había chocado con un camión con acoplado, que transportaba verduras, en la banquina, una típica maniobra que se da cuando los conductores buscan evitar un choque frontal después de un intento de sobrepaso. El motor quedó desprendido totalmente al borde de la ruta. Y hasta el volante desapareció. Daniel Alberto Santo, quien manejaba, murió en el acto. También su hijo más chico, Atilio, que iba detrás en la sillita para bebés, ubicada como corresponde, de espaldas a sus papás, del lado izquierdo. Su esposa, Sabrina Véliz Galliano, situada en la butaca de acompañante, y su hija Josefina, que iba en el medio, atrás, y este año había empezado el jardín de infantes, tampoco resistieron al brutal impacto pese a que se activaron los airbags. Todos llevaban cinturón de seguridad colocado. P. se salvó porque iba del lado en que menos daños sufrió la Chevrolet. Lo trasladaron al Hospital Samco de Cañada de Gómez, de donde lo derivaron al Hospital Dr. Orlando Alassia de la ciudad de Santa Fe. Allí se encontraba fuera de peligro, aunque tenían previsto intervenirlo quirúrgicamente por la fractura en un brazo. Al momento de la tragedia, la familia estaba viajando desde su ciudad, Carlos Pellegrini, hacia San Martín de las Escobas, adonde se iba a disputar un torneo de fútbol infantil, que se suspendió apenas se conoció el accidente. Otros padres iban en caravana, en otros vehículos, y se detuvieron tras el choque. Les faltaban 15 kilómetros para llegar a destino (hay un total de 50 kilómetros de distancia). El camionero, que resultó ileso junto con su acompañante, repetía: Me lo encontré de frente, traté de esquivarlo lo más que pude. Un hombre que también llevaba a su hijo al torneo sacó a El Dani de la camioneta, con sus conocimientos de bombero, pero ya no había nada que hacer. Alrededor era desolación, describe Clarín. Todos se concentraron en proteger y cobijar al único sobreviviente, de 7 años, quien le preguntó a la bombera: ¿Por qué no vienen mi papá y mi mamá a ayudarme? ¿Y mis hermanitos?. La niñera de los tres fue una de las primeras en llegar luego de que la llamaran por teléfono, porque los abuelos viven en el campo. ¿Dónde están los chicos?, preguntó, desesperada. La respuesta la hizo tumbarse de rodillas.
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