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Fecha: 12/04/2026 07:05
Javier Milei no deja de respaldar públicamente, cada vez que puede, a Manuel Adorni, en forma proporcional a los descubrimientos que hace la Justicia por su patrimonio y los vuelos al exterior, que generan más dudas que certezas. Es un maravilloso jefe de Gabinete, dijo Milei poco antes de que el juez Ariel Lijo aceptara el pedido del fiscal Gerardo Pollicita para levantar el secreto bancario y fiscal de Adorni, a quien se lo investiga por supuesto enriquecimiento ilícito. Dentro del juzgado hay más dudas que certezas sobre el pasado y presente del funcionario y, por eso, juez y fiscal quieren que desfilen todos los que fueron protagonistas de la historia reciente de Adorni, para dejar en claro su patrimonio y los ingresos que tuvo para comprar las propiedades y para costear los viajes al exterior. A Pollicita no le cierran los números cuando compara el sueldo del funcionario con el nivel de vida que llevó y lleva. El último eslabón que se conoció, por ejemplo, da cuenta de que Adorni y su esposa, Betina Angeletti, volvieron de los Estados Unidos (tras haber viajado en el avión presidencial, en lo que se considera el inicio de todos sus males) en un vuelo de línea, en primera clase, a un costo de unos 10 mil dólares. Aunque desde la jefatura de gabinete salieron a aclarar que la mujer pagó su pasaje y el de Adorni lo abonó el Gobierno por haber sido un viaje oficial. Sin embargo, habría muchos más viajes de Adorni sobre el escritorio de Pollicita para determinar cuáles fueron pagados por el gobierno nacional y cuáles fueron abonados del bolsillo del jefe de Gabinete y cómo se justificaron los pagos. Leé también: ¿Cuánto importa la corrupción? Qué dicen las encuestas sobre las principales preocupaciones de los argentinos De todas formas, los movimientos de dinero del matrimonio son objeto de la investigación judicial como la compra de los departamentos de Parque Chacabuco y Caballito y la casa del country de Exaltación de la Cruz. Es por eso que fueron citadas a declarar las dos policías federales, madre e hija, que le hicieron un préstamo de 100 mil dólares por la hipoteca del departamento de Parque Chacabuco. Ese mismo día la esposa de Adorni habría comprado la casa en el country Indio Cua. La comisaria inspector retirada Graciela Molina de Cancio le dio 85 mil dólares y su hija, la oficial ayudante subinspectora Victoria de Cancio, le prestó 15 mil dólares. Las acercó a Adorni su propia escribana, Adriana Nechevenko, quien tiene su oficina a pocos metros del Departamento Central de la Policía Federal. Nechevenko, que intervino en las operaciones inmobiliarias del matrimonio Adorni, aseguró a la Justicia que no hubo ninguna irregularidad en lo que hizo y que todo se ajustó a la ley, palabras más palabras menos. Las otras mujeres que deberán presentarse en el juzgado de Lijo son las jubiladas que le prestaron a Adorni 200 mil dólares, en una hipoteca privada, para que les comprara su propio departamento de Caballito con un pago adicional de 30 mil dólares. Se trata de Beatriz Viega, de 72 años, y Claudia Sbabo, de 64, quienes, a su vez, le compraron el departamento al exfutbolista Hugo Morales, quien también tuvo que ir a declarar. Y por si fuera poco, en esta complicada historia, esperan en el juzgado la declaración de Pablo Martín Feijoo, que es nada menos que el hijo de una de las jubiladas, Viega, y amigo de Adorni. A esta lista se le van a agregar los dueños de la inmobiliaria Rucci, que intervino en las operaciones de los Adorni y cuyas oficinas fueron objeto de un procedimiento judicial en búsqueda de documentación. Se trata de Natalia Rucci y de su esposo Marcelo Trimarchi. También irán al juzgado el encargado del edificio de Caballito y Juan Ernesto Cosentino, quien le vendió la casa del country. Leé también: Los números que inquietan a la Rosada, alarma por una paritaria clave y la mirada de Karina sobre Milei Después de escuchar a toda esta gente, Lijo y Pollicita decidirán qué hacer con Adorni. Pero es demasiado tiempo de desgaste para el jefe de Gabinete, quien, el 29 de abril, deberá presentarse ante la Cámara de Diputados para dar el informe pendiente de gestión. Nadie se atreve a decirlo públicamente y menos cara a cara con Milei, pero no son pocos los ministros que consideran que el desgaste de Adorni está perjudicando demasiado al Gobierno, y que va a ser muy difícil recomponer su imagen, aunque el resultado final de la investigación le sea favorable. Esa misma sensación se anida en los legisladores libertarios instalados en el Congreso de la Nación y en sus aliados. Pero sus protectores, Javier y Karina Milei, insisten con las reuniones de la mesa política del Gobierno y en los encuentros de Adorni con los ministros. Quieren verlo activo y que los funcionarios de más alto nivel lo respalden con la fuerza con que lo hace el Presidente. ¿Será así?
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