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La Plata » El dia La Plata
Fecha: 12/04/2026 10:05
De exponer en el Louvre, visitar al Papa y recorrer con sus obras el mundo, Nilda Fernández Uliana -artista que reside en La Plata- describió su trayectoria, contó qué la sigue motivando y analizó si es o no posible vivir de la disciplina ALEJANDRO ALFONZO Por ALEJANDRO ALFONZO Desde pequeña tenía tendencia a pintar. Cuando era chica, participaba en los Concursos de Mancha en Coronel Pringles, cuya categoría iba de los 9 hasta los 16 años. Y ahí estaba yo, participando con mis pinturas. Lo tenía todo claro. Yo sabia que este era el camino. En linea recta, era mi rumbo. No habia forma que me equivocara. No había desvíos. Era. Es. A mi se me planteó así. Yo tenia que hacer lo que soy. Quien habla, con pausas pero sin titubeos, es Nilda Fernández Uliana en el estudio de EL DIA. Nacida en Coronel Pringles pero platense de corazón, es sinonímo de referencia en La Plata cuando de arte plástico se trata. Una presentación escueta: ganadora de múltiples premios a lo largo de su extensa carrera, Fernández expuso en la galería del Museo del Louvre en Francia, en la Bienal de Taipei en China y en el castillo de Alcalá en España, tras ganar la Beca Fullbright que otorga la Unesco. También, por su obra El viaje sin fin fue convocada por el Papa Francisco, tras obtener el primer premio en una muestra en el Louvre cuyo nombre fue Artistas Latinoamericanos en Homenaje al Papa Francisco en el Pallazo Pontificio. ¿Más? En 2023, recibió la distinción en el Concejo Deliberante de La Plata por sus 40 años de trayectoria en el ámbito cultural y, en junio del año que corre, viajará a Japón a presentar más de sus obras. En diálogo con este diario -entre risas, sin sacarse los anteojos y y con un movimiento anguloso de manos como si estuviese construyendo una obra imaginaria- se autodefinió como artista multifacética, describió su trayectoria, contó qué la sigue motivando a abrir su galería de City Bell que tiene más de 40 años de vida y analizó si es o no posible vivir del arte. Para llegar a donde está, dedicó una década entera a formarse. Seminarios, viajes, estudio dentro y fuera del país. A ella le interesaba la materia: Trabajarla, conocer los materiales. Esto me iba a permitir desarrollar la vorágine, esa fantasía que tenemos y que se frena porque no tenemos la mecánica ni el material adecuado, contó y añadió: Hoy les digo esto a mis alumnos: Investiguen, trabajen la materia, que después el cerebro te ordena. Fernández Uliana es madre de cuatro hijos. Aunque advierte que ser mujer no le impidió ser artista, destacó la compañía de su familia: Una muere suele pensar: Tengo una vocación pero soy madre Tuve la suerte de que me acompañaron- Mis hijos interpretaron que no era la mamá nada más. Hay que explicárselo a los chicos. La Galería Gauguín de City Bell cumplió en 2023 cuatro décadas de vida. Pero su origen, describió Fernández Uliana, no fue el resultado de un plan sino de una acumulación de circunstancias. No aspiraba tenerla, yo sólo quería tener mi taller en el espacio que tengo pero mis alumnos fueron apareciendo. El arte es mágico, como te va llevando en caminos que ni sabías que estaban trazados, expresó. Lo que siguió fue una historia de más de 700 muestras (colgar y descolgar; colgar y descolgar, aseguró) y siete años al frente de la Asociación de Artistas Plásticos de Buenos Aires, donde aprendió algo que hoy define su forma de trabajar. Trabajar con artistas, siendo artista, es poder interpretar la necesidad del otro, no imponer. Saber qué es lo que quiere este artista cuando cuelga sus obras en estas paredes; qué pretende. Así, además de recorrer el mundo con obras propias, llevó artistas platenses emergentes consigo. En mi galería presento artistas de diferentes edades, emergentes, destacados. La ciudad de La Plata tiene mucho y hay que ayudar, que crezca, mostrar lo que fue en una época: un sitio cultural. Esa fue y es mi misión, señaló. La pregunta que los jóvenes artistas platenses le hacen con más frecuencia -y la que más escucha en su galería- es siempre la misma: ¿cuánto vale mi cuadro? Fernández Uliana, contó, sueñe responder con paciencia y con la contundencia de quien ya transitó ese camino. Antes de mostrar, el artista quiere vender. Pero hay un tiempo de maduración que hace que ese arte después se venda. Que te vengan a ver, que te llamen. Tenés que caminar y dejar la pisada marcada. A algunos les dice que el tiempo del arte no es el tiempo de la urgencia. Hay algunos que tienen 20 años y yo les digo: a los 40 o 50 vas a hacer algo. Y para explicarlo, remmeró una imagen agraria, casi religiosa: Tenés que sembrar, después viene la cosecha. Buscar buena semilla y eso es el aprendizaje, el estudio. ¿Y si funciona como cualquier otro emprendimiento? Como vivirías si tenés un kiosco o una boutique, está en vos que eso funcione. El arte, insistió, primero se siente. Después se aprende a mostrarlo, a venderlo, a sostenerlo. Ser artista es muy difícil y autodefinirse, más aún. ¿Qué es ser artista? Eso es una pregunta. Pausa. Después, la obra: Todo es arte, viene de una. Que se venda, que llegue, que no se venda, es relativo, concluyó. ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales ¿Ya tiene suscripción? 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