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» TN
Fecha: 11/04/2026 06:23
En un oficio donde el pulso, la precisión y la confianza son todo, Erika Vines (46) encontró su propia forma de expresarse. Vive en Villa Regina, Río Negro, nació sin una mano y trabaja como tatuadora con un estilo propio que combina línea fina y puntillismo. En una cuenta de Instagram, Erika difundía sus diseños para conseguir más trabajo. Aunque funcionaba bien, todo cambió cuando, casi por accidente, se mostró en un video. A partir de ese momento, miles de personas empezaron a felicitarla. Por su empeño y su pasión, se convirtió en un modelo a seguir. Leé también: De la rebeldía a la identidad: seis de cada 10 argentinos tienen tatuajes y no se arrepienten La discapacidad nunca fue un impedimento Erika está acostumbrada a vivir sin una mano desde que nació. Una bacteria le afectó el desarrollo cuando estaba en la panza de su mamá. Pero en su casa nunca la criaron con la idea de la limitación. Nunca me hicieron sentir que no podía hacer algo. Todo lo que me propongo le doy para adelante y después veo cómo me acomodo, contó Erika. Esa forma de ver la vida la acompañó siempre. En vez de detenerse o excusarse, se adaptó cada vez que fue necesario. Incluso cuando tuvo que elegir a qué se iba a dedicar. Al principio, se mudó a Buenos Aires y se anotó para estudiar para contadora pública. Sin embargo, se aburrió, dejó la carrera y se anotó en diseño para seguir su pasión artística. El cambio no fue casual, Erika ya tenía una relación fuerte con el arte: dibujaba y pintaba en su tiempo libre. Sin embargo, le daba miedo no conseguir estabilidad laboral. Lo que ella no sabía era que esa formación la convertiría en la artista que es hoy. Por esos años decidió tatuarse por primera vez. Un tatuaje mal hecho Su primera experiencia con el tatuaje no fue satisfactoria, pero fue un disparador para descubrir su profesión: Todo empezó porque me hicieron mal un tatuaje y me lo quise tapar. Pero, en ese momento, había pocos que se animaban a hacerlo. Erika se metió en ese mundo con el objetivo de tapar su propio tatuaje, e intentó corregirlo, pero no lo logró: Me di cuenta de que era imposible, no podía tatuarme sola. Entonces empecé a tatuar a otras personas a las que les pasó lo mismo que a mí. Muchos sienten vergüenza de mostrar los tatuajes, se privan de cosas y no está bueno. Con cada trabajo, las respuestas eran cada vez mejores. Muchos clientes le agradecían por cómo les había cambiado la vida. Con el tiempo, dejó de dedicarse a corregir defectos y empezó a desarrollar sus propios diseños. Trabaja en la búsqueda de su propio estilo y muchos eligen sus diseños: Uno al principio intenta conformar al cliente, pero cuando encontrás a una persona a la que le gusta tu técnica y tu diseño, es muy loco. El resultado termina siendo mucho mejor. Cuando a vos te fascina y la otra persona se va feliz, es espectacular, expresó Erika. El impacto en internet Cuando llegó a las redes sociales solo quería difundir su trabajo. La primera vez que se mostró frente a cámara, la reacción fue inesperada y el contenido se viralizó. La gente respondía mucho y de muy buena manera. Ahí sentí que quizás era bueno mostrarme, recuerda. Su exposición creció rápidamente. Subir videos marcó un antes y un después, la repercusión fue inmediata y masiva. Tuvo miles de comentarios que intentó responder uno por uno: No me imaginé que iba a llegar a tanta gente. Muchos me decían que era una inspiración y admiraban la confianza con la que me mostraba. Nunca imaginé que podía motivar a alguien, contó Erika. Leé también: Una youtuber creó una máquina que hace tatuajes y la probó en una persona real Sin buscarlo, empezó a ocupar un lugar distinto: Ser referente en lo profesional sí me interesa, pero en lo personal jamás me lo imaginé. Es algo nuevo que encontré a partir de lo que la gente dice en las redes. Erika pasó de mostrar sus tatuajes a inspirar con ellos. La gente no solo se interesó por su trabajo, sino también por la forma en la que lo hace y lo muestra. El recorrido que construyó con los años se ve en la piel y en la búsqueda de su desarrollo artístico, Erika motivó a muchos y llevó la marca de su tesón más allá del arte.
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