Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Milei no gana para disgustos: del lío con Adorni al lío de los préstamos del Nación

    » Clarin

    Fecha: 04/04/2026 22:43

    Es increíble el lío en que ha metido al Gobierno. Hay cosas de sus viajes y de cómo paga sus viajes que conviene tomar con pinzas. Pero hace bien Adorni en contratar a un abogado de primera para que explique, si puede, eso de la escribana que lo visitaba en la Rosada, había trabajado para traficantes de efedrina y le consiguió de onda un par de jubiladas para que le prestaran la plata para comprar un departamento y una casa en un countrie, como reveló Héctor Gambini en Clarín. El señor modesto de talento que repartía estampitas de ética aparece ahora como un maestro de la doble moral. Milei necesita soltar lastre, pasar rápido el limpiafondo como a una pileta sucia. Pero Adorni es un peso muerto que cuesta sacarse de encima. Es casi de la familia, no quiere entregárselo a la oposición y sobre todo no encuentra con quién reemplazarlo. A Milei le faltan cuadros de conducción, cosa que se entiende, y le sobran internas con las que los libertarios no paran de flagelarse, cosa que no se entiende. El resultado es una tropa desconcertada que intenta acatar cómo puede ese poder repartido entre la hermana Karina y el asesor Santiago Caputo. Es la versión mileísta de un clásico: la pelea de Alberto Fernández con Cristina Kirchner, que sabemos cómo terminó. La única virtud que hoy se requiere para entrar al Gobierno es la obediencia a Karina. Encerrado, Milei no tiene gente ni para presidir comisiones en Diputados. Mandó a Lilia Lemoine, famosa por sus groserías, a la de Juicio Político, y a Juliana Santillán, famosa por sus horrores de ortografía, a la de Relaciones Exteriores. Se le vieron también horrores de geografía: se reunió con embajadores de la Unión Europea y dijo que uno de ellos era el representante de Checoslovaquia, país que no existe desde hace más de 30 años. Por más que no nos guste, así estamos. Milei ha elegido sobreactuar el respaldo a Adorni. Normalmente el jefe de ministros es un paragolpes. Aquí es al revés. Adorni no sólo se enreda en sus mentiras: le ensucia la agenda de Milei. El jueves, en el acto por Malvinas, se habló más del escándalo que del discurso del Presidente, que anduvo a los abrazos con él, ahí nomás de los saltitos con Petri y el I feel good de James Brown. Más sorprendió Karina, que festejó sus 53 en el Patio de las Palmeras, donde Cristina bailaba con La Cámpora y ella ahora bailó con Abba y Mamma Mia y Dancing Queen y la banda de Granaderos a la que ordenaron hacerle el aguante. Perdón por deprimirlos si no lo sabían. Pero no nos vamos a asustar con Adorni después de las cosas que vimos con el kirchnerismo. Nos olvidamos muy rápido de todo pero ahí están los bolsos voladores de López, los hijos de Lázaro apilando dólares en una cueva, el monumental robo con la obra pública en Santa Cruz, las decenas de millones de dólares de Muñoz, el secretario de Kirchner, la fábrica de billetes de Boudou en Ciccone o la venta trucha de YPF a los Eskenazi y la argentinización trucha de la YPF de Eskenazi que costó seis mil millones de dólares y que Kicillof ahora dice que fue una operación fríamente calculada. Menos mal. Comentario sobre otro lío fresquito que estalló por préstamos VIP del Nación a legisladores, funcionarios y hasta gente de la Justicia. El diputado rosarino Bongiovanni embolsó el crédito dos meses después de saltar del Pro a La Libertad Avanza. Principios flexibles, claro. Pero si no hay otra política que la vieja política seamos sinceros y digámoslo. La ministra Pettovello, que desarmó el uso de los pobres en los piquetes, echó rápido a su jefe de gabinete Leandro Massaccesi por participar del privilegio y ardió Troya: puso en aprietos a otros que tenían que hacer lo mismo o mirar para otro lado. A Milei no le quedó otra que intentar parar el desastre y sin imaginación nos acusó de mentir. Lo desmintió el mismo Massaccesi que admitió que había tomado el préstamo aunque aclaró que lo hizo cumpliendo todos los requisitos, de forma legal Otra noticia de la semana, aburrida pero importante: la pelea de Karina con Santiago Caputo llegó a la Justicia. Tiene que ver con el desembarco de un delegado de Karina, Juan Mahiques, como ministro y la pulseada por unas 300 vacantes de jueces, fiscales y camaristas que han comenzado a cubrirse sin atender pedidos de Comodoro Py. Adorni puede dar fe de eso: lo están haciendo sudar la gota gorda en su causa. Mahiques trabó también la designación de Carlos Vela, que empujaba Ariel Lijo para la Unidad de Información Financiera (UIF) y puso en la Magistratura a Santiago Viola en reemplazo del caputista Sebastián Amerio. Viola, íntimo de Karina, fue denunciado por el juez Casanello de armarle una causa usando testigos truchos. Otras escaramuzas se producen por la designación de 16 cargos en concurso en la justicia federal y los reacomodamientos y cortocircuitos en la Corte. El presidente Rosatti no firmó la propuesta para transparentar la elección de jueces que hizo Rosenkrantz y que no hubiera podido salir si no la avalaba Lorenzetti. Por mucho tiempo, Rosatti y Rosenkrantz anduvieron en yunta frente a Lorenzetti, ¿cambiará? y enfrentaron el apriete y el juicio político del cristinismo. Lorenzetti se acercó a Milei que compró su proyecto de llevar a la Corte a Lijo, quien hoy hace bailar a Adorni como a un soldado. Para no alargar demasiado: Rosenkrantz está que vuela con Rosatti, que ayudó a Karina reabriendo una causa contra Jorge Macri. En eso lo acompañó Lorenzetti, no Rosenkrantz. Rosatti y Rosenkrantz son diferentes. Uno viene del peronismo santafesino y ha sido funcionario. Es un negociador. Rosenkrantz es del palo radical y jurídicamente el más sólido. Testarudo, hace lo que pocos hacen: ser coherente. La propuesta de Rosenkrantz implica concursos rigurosos y el fin de arreglos y arbitrariedades: un salto de calidad institucional. Rosatti dice que la apoyará y puso en marcha en la Magistratura las dos comisiones que analizarán el proyecto. Ya que estamos: si hiciéramos un semáforo judicial de la semana, el verde claramente sería para Diego Amarante, uno de los que toma su trabajo en serio. Procesó a Toviggino y Tapia en un fallo contundente que lleva este mensaje: se pueden manipular a uno o a varios jueces. No se pueden manipular a todos los jueces. Felices Pascuas. Sobre la firma Newsletter Clarín

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por