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  • Cuando Hollywood se mira al espejo: cuatro series que se ríen de la industria del cine y la critican sin piedad

    » La Nacion

    Fecha: 04/04/2026 00:52

    Cuando Hollywood se mira al espejo: cuatro series que se ríen de la industria del cine y la critican sin piedad ¿Daniel Craig está muerto?, pregunta el padre de Shah Latif (Riz Ahmed), cuando su hijo le revela la gran oportunidad que podría cambiar su carrera, su vida y la de toda su familia para siempre. Es que Latif fue convocado para participar de las audiciones en busca de quien interprete a uno de los más legendarios personajes del canon de la ficción británica moderna: James Bond. Esa oportunidad y el terremoto emocional que provoca en el protagonista impulsan la trama de El señuelo, la miniserie de seis episodios disponible en Prime Video, la más reciente comedia en burlarse de la industria del cine desde adentro. Así, la nueva ficción se suma a la vieja tradición de las series que se ríen del detrás de escena de hacer una película o una serie, de sus estrellas, de aquellos que ejercen el poder detrás del glamour y de los que manipulan el negocio y al público en una misma estocada. Tan rendidor es el ejercicio autorreferencial que algunas de las comedias más celebradas de la actualidad lo practican con notable éxito. El estudio, cuya primera temporada está disponible en Apple TV y la segunda se está grabando actualmente con la participación de Madonna interpretándose a sí misma; The Comeback, la pequeña gran joya creada y protagonizada por Lisa Friends Kudrow, que acaba de regresar a HBO con una tercera temporada y Hacks, que el próximo jueves 9 estrenará sus nuevos episodios, sacan provecho de la curiosidad que el mundo del espectáculo provoca en los espectadores para reírse de él y al mismo tiempo homenajearlo. Claro que el caso de El señuelo es especialmente llamativo. La serie fue creada y escrita por el actor británico de origen paquistaní Riz Ahmed (nominado al Oscar como intérprete principal por El sonido del metal), que también encarna al narcisista Shah, el personaje central de la trama del programa con el que el intérprete comparte más de una característica. Y, sobre todo, la preocupación que ronda toda la serie sobre su identidad cultural como una persona nacida en Londres en una familia musulmana originaria de Pakistán y si existe para él un lugar en el star system británico. ¿Y qué mejor que intentar resolver ese complicado asunto que poniéndolo en juego en el marco de la búsqueda del próximo agente 007. En el desarrollo de los seis episodios de la comedia, la intriga alrededor de la identidad del futuro Bond provoca otras preguntas que exceden a su tono paródico. Según la mirada de Ahmed, en realidad, se trata de cuestionar quién es considerado lo suficientemente británico para interpretar al espía al servicio de su majestad. Curiosamente, el programa intenta resolver el controvertido asunto desde la plataforma que tiene a Bond como su joya más preciada. Desde que en febrero de 2025 el estudio Amazon MGM asumió el control creativo del personaje creado por Ian Fleming, el gigante del e-commerce tiene la potestad de decidir cada detalle de la franquicia que adquirió en 2021 al pagar 8500 millones de dólares por la compra de Metro-Goldwyn-Mayer y su catálogo que incluye, claro, a las películas de James Bond. A partir del acuerdo de 2025 en el que Barbara Broccoli y Michael G. Wilson, hijos del legendario Albert R. Cubby Broccoli, el productor que estuvo detrás de Bond desde el primer día, Amazon tiene vía libre para ampliar el universo del espía según le convenga. Con esa idea lanzó el reality show de competencia Rumbo al millón, una competencia inspirada en las hazañas del agente 007 que entregaba un millón de libras al ganador. Un ciclo de dos temporadas conducido por Brian Cox (Succession) disponible en Prime Video al que ahora se suma El señuelo con un estilo de autoconciencia bastante peculiar. Gracias a que la plataforma es dueña de los derechos de Bond, Ahmed puede nombrarlo para señalar desde la ficción los límites de la supuesta diversidad que enarbola la industria del cine, reírse de los rumores que giran en torno a la búsqueda de su próximo protagonista y hasta apuntar a las reacciones de la opinión pública. Finalmente, lo que comienza como una parodia sobre el mundo del cine y los actores de egos al mismo tiempo gigantes y frágiles termina siendo casi una denuncia desde el corazón de la bestia de la saga que, como dice uno de los personajes de la serie, se dedica a vender descaradamente relojes, autos y el servicio secreto británico. Noticias de Hollywood La industria del cine afincada en Hollywood suele convertir su funcionamiento en materia prima para la ficción. La fascinación del público y los críticos por obtener el acceso a los rincones poco conocidos del negocio del entretenimiento y sus protagonistas atravesó décadas, inspirándose en los cambios que experimentó la industria desde su creación. Solo en los últimos años películas como Había una vez en Hollywood, Babylon, El artista y, más recientemente, Jay Kelly se miraron el ombligo para contrastar los viejos buenos tiempos con su desconcertante actualidad. Una exploración que últimamente del lado de las series resultó en el virtuoso tríptico compuesto por El estudio (Apple TV), The Comeback y Hacks (HBO Max). Creo que nuestra industria está pasando por un momento muy extraño e inestable en el que las grandes corporaciones pretenden dominar el discurso y la creación en todos los aspectos. Es una situación que da mucho miedo, decía hace unos días Jean Smart, la protagonista de Hacks durante una conferencia de prensa de la que participó LA NACION, para promocionar la quinta y última temporada de la comedia que se estrenará el próximo jueves. Desde el comienzo la serie ganadora de 12 premios Emmy, incluido el de mejor comedia en 2024, puso la lupa sobre algunos de los aspectos más controvertidos de Hollywood. A partir de las repercusiones del movimiento #MeToo, el lugar de las mujeres en los puestos de poder y su espacio en la comedia, un hilo conductor que en sus nuevos episodios pone el foco en la censura que las grandes empresas ejercen sobre la libertad de expresión de los artistas y el peligro que representa la inteligencia artificial, dos tópicos que forman parte de la agenda urgente de los integrantes de la industria audiovisual. En los nuevos capítulos Deborah Vance (Smart), el personaje central de Hacks, intenta sobrevivir al intento del dueño de un conglomerado mediático para borrarla del mapa con un plan que solo ella podía pergeñar: para asegurar su legado, la comediante quiere convertirse en un EGOT, es decir, una artista ganadora de un Emmy, un Grammy, un Oscar y un Tony. Lo que hará para lograrlo será tan desopilante como verosímil, esa cornisa que la serie sabe transitar. Una muy similar a la que también recorren El estudio y The Comeback. La primera que lleva ganados trece premios Emmy, incluido el de mejor comedia de 2025, fue creada por Seth Rogen y su socio creativo Evan Goldberg, exitosos guionistas y productores que hace años lidian con las idas y vueltas de los estudios de Hollywood. Esa es una experiencia que los inspiró para poner en marcha la historia de Matt Remick (Rogen), el nuevo jefe de un estudio de cine legendario que debe equilibrar su deseo de ser respetado y querido por las estrellas con las exigencias de obtener ganancias millonarias y mantener el negocio en marcha. Incluso si eso implica convencer a Martin Scorsese de dirigir la película del hombre de Kool-Aid, una caricatura publicitaria con una historia oscura. Un proyecto absurdo, pero más que creíble en el ecosistema que puso en marcha films diseñados alrededor de una muñeca articulada, varios videojuegos y hasta emojis. Uno de los aspectos más interesantes de El estudio es su representación de los ejecutivos a cargo de poner en marcha las películas más taquilleras. Un grupo retratado como una colección de ambiciosos, inseguros, arrogantes e inescrupulosos que, según Rogen, en la vida real pululan por todos los pasillos de Hollywood. Amo las películas pero ahora temo que mi trabajo sea arruinarlas, dice Matt en una de las primeras escenas de la comedia, una frase que sus creadores escucharon durante sus primeros años en Los Ángeles de parte de un respetado jefe de estudio y que impulsó la construcción de su gracioso y muchas veces patético personaje central. De una particular cepa de patetismo y desesperación también nació Valerie Cherish, la fantástica creación de Lisa Kudrow y Michael Patrick King para The Comeback, una serie con un notable olfato para encontrar el humor en los cambios de Hollywood. En la primera temporada de la serie de HBO estrenada en 2005, Kudrow interpretaba a Cherish, una actriz de sitcom en decadencia cuya nueva oportunidad en la TV venía acompañada de la realización de un docu-reality de esos tan de moda a principios de los 2000. En su segunda vuelta, lanzada en 2014, Valerie estaba desocupada hasta que terminaba involucrada en una nueva serie inspirada en las experiencias que tuvo un guionista trabajando con ella. Ese juego de espejos resultó en una de las mejores comedias de aquellos años en los que la TV estaba muy interesada en las autorreferencias más bien celebratorias. Y ahora, la trilogía de The Comeback dedica sus últimos episodios al avance de la IA en Hollywood, un inevitable desastre para la industria real que en la serie al menos provoca catárticas carcajadas. Otras noticias de HBO Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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