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La Plata » El dia La Plata
Fecha: 31/03/2026 05:41
Washington endurece su postura con amenazas de ataque, mientras afirma que hay avances diplomáticos y mantiene el plazo de 4 a 6 semanas para cerrar el conflicto La escalada en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo de máxima tensión tras las recientes declaraciones de Donald Trump, quien advirtió que podría ordenar la destrucción masiva de la infraestructura clave de Irán si no se alcanza pronto un acuerdo que ponga fin a la guerra. La amenaza incluye objetivos sensibles como plantas energéticas, pozos petroleros e incluso instalaciones desalinizadoras que abastecen de agua potable a la población, lo que eleva la preocupación internacional por el posible impacto humanitario y sanitario en millones de personas. El endurecimiento del discurso coincide con una intensificación de las operaciones militares. Estados Unidos e Israel han lanzado nuevas oleadas de ataques contra territorio iraní, mientras Teherán respondió con ofensivas sobre infraestructura estratégica en la región. Entre los episodios más recientes se cuentan el impacto sobre una planta de energía y desalinización en Kuwait y ataques a instalaciones energéticas en Israel, en un conflicto que ya no se limita a dos actores sino que arrastra a varios países del Golfo y aumenta el riesgo de una regionalización aún mayor. En este contexto, el estratégico estrecho de Ormuz se mantiene como uno de los principales puntos de presión. Por esa vía circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial en tiempos de paz, y su eventual bloqueo o militarización amenaza con desatar una crisis energética global. Trump advirtió que, si no se reabre de inmediato, la ofensiva podría ampliarse de forma drástica, incluyendo la isla iraní de Kharg, clave para las exportaciones de crudo, lo que tendría un impacto directo en los precios internacionales. Sin embargo, mientras eleva el tono, la Casa Blanca insiste en que las negociaciones siguen en marcha. La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, aseguró que se mantiene vigente el plazo de entre cuatro y seis semanas fijado para alcanzar los objetivos militares de la operación. Con el conflicto ya en su día 30, el margen para una resolución parece acotado, aunque Washington sostiene que las conversaciones avanzan por buen camino, pese a que Irán niega contactos directos y desconfía de la mediación internacional. Desde el entorno de Trump afirman que los resultados militares han sido enormes: aseguran haber destruido cerca del 70 % de la capacidad de producción de misiles y drones iraníes y completado más de 11.000 misiones junto a Israel. Además, señalan que las divisiones internas en Teherán podrían abrir una ventana para un eventual acuerdo, algo que también deslizó el secretario de Estado, Marco Rubio, al mencionar posibles fisuras en el liderazgo iraní. Del lado iraní, la respuesta ha sido igualmente desafiante. Autoridades y figuras clave, como el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, han negado la existencia de negociaciones y advertido que están preparados para responder con dureza ante cualquier incursión terrestre estadounidense. Teherán también ha calificado las propuestas de Washington como excesivas e irracionales y denunció que los contactos indirectos son una cobertura para reforzar el despliegue militar en la región. El conflicto ya ha dejado un saldo humano significativo. Numerosas personas han muerto en Irán, Israel, Líbano y otros puntos de la región, con millones de desplazados, especialmente en territorio libanés. A esto se suma el impacto indirecto sobre la economía global: el encarecimiento del petróleo, el gas y los fertilizantes alimenta temores de una crisis energética, presiona a los mercados internacionales y golpea a países dependientes de las importaciones de energía. En paralelo, expertos en derecho internacional advierten que ataques contra infraestructura civil, como plantas de energía o agua, solo serían legales bajo condiciones muy estrictas, cuando exista una clara ventaja militar y se minimicen los daños a la población. Superar ese umbral podría constituir un crimen de guerra, lo que añade otra capa de complejidad a un escenario ya de por sí explosivo y con múltiples actores involucrados. Mientras tanto, la fecha límite informal fijada por Washington se acerca. Trump incluso decidió posponer hasta el 6 de abril su ultimátum para desbloquear el estrecho de Ormuz, en un intento por dar margen a la diplomacia. Pero el contraste entre las amenazas de aniquilación total y los mensajes sobre avances en las negociaciones refleja la ambigüedad de una estrategia que combina presión máxima con diálogo. A medida que pasan los días, la pregunta central es si ese delicado equilibrio logrará evitar una escalada aún mayor o si, por el contrario, el conflicto se encamina hacia una fase más destructiva y difícil de contener. Por ahora, el reloj corre y el margen para un acuerdo pronto, como exige Trump, se reduce peligrosamente en un escenario marcado por la incertidumbre y la volatilidad. ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales ¿Ya tiene suscripción? Ingresar Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. Bienvenido Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com Bienvenido DATOS PERSONALES Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com ¿Querés recibir notificaciones de alertas?
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