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  • La joven que se tiró desde la cima del Empire State de Nueva York y la foto que se convirtió en el suicidio más bello

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 26/03/2026 16:13

    La imagen circula desde hace décadas y no pierde fuerza. Una joven yace sobre el techo hundido de un coche, en medio de la West 33rd Street de Nueva York, a los pies del Empire State. Lleva las manos cruzadas sobre el pecho, la falda extendida y el rostro tranquilo. Su nombre es Evelyn McHale, y la fotografía que inmortalizó sus últimos instantes fue tomada el 30 de abril de 1947 por el reportero gráfico Robert Wiles. Se convirtió en uno de los íconos visuales del siglo XX, conocida como el suicidio más hermoso. En la calle, la primera señal de que algo andaba mal fue una bufanda blanca que los testigos vieron flotando en el aire. Luego, un estruendo. Evelyn McHale se precipitó desde una altura de más de 300 metros y aterrizó sobre una limusina de las Naciones Unidas. La escena que detuvo el tiempo El Empire State, símbolo del crecimiento vertiginoso de Nueva York, fue escenario de la tragedia. Aquella mañana, un estruendo interrumpió la rutina del tráfico y los peatones en Midtown. Evelyn McHale, de 23 años, había subido al piso 86, miró la ciudad desde el mirador y saltó al vacío. Su cuerpo cayó sobre el techo de un coche que estaba estacionado en la calle. Robert Wiles, un joven fotógrafo de prensa, llegó a la escena pocos minutos después. La policía y los curiosos ya se habían congregado. La carrocería del coche estaba deformada por el impacto, pero el cuerpo de Evelyn parecía ajeno al desastre: el cabello peinado, las piernas recogidas, un gesto de serenidad inexplicable. Wiles disparó su cámara y capturó una imagen que, según la revista Life, era técnicamente rica y visualmente poderosa. Una semana más tarde, Life publicó la foto en página completa. La revista acompañó la imagen con un texto poético: Al pie del Empire State Building, el cuerpo de Evelyn McHale reposa con serenidad en una grotesca litera, su cuerpo al caer incrustado en la parte superior de un coche. La reacción fue inmediata. El rostro y la postura de Evelyn transmitían una calma imposible. Pronto, la foto fue bautizada por la prensa y el público como el suicidio más hermoso. La vida de Evelyn McHale antes del salto La historia de Evelyn McHale se reconstruyó a partir de datos dispersos. Nació en California, en una familia numerosa. Los McHale eran nueve hermanos. Su madre atravesaba episodios de depresión en una época en que no existía diagnóstico ni tratamiento adecuado. El matrimonio se desmoronó y el padre obtuvo la custodia de los hijos y se los llevó a Nueva York. En la ciudad, Evelyn intentó una carrera en el Womens Army Corps, la rama femenina del ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. Más tarde, consiguió empleo como contadora y conoció a Barry Rhodes, un joven estudiante de ingeniería. El compromiso entre ambos estaba vigente y la boda prevista para el mes de junio. No existen registros que apunten a señales de alarma en las semanas previas a la tragedia. Barry Rhodes, en declaración ante la policía, relató que la última vez que vio a su prometida fue la noche anterior al suicidio. Habían celebrado el cumpleaños veinticuatro de Evelyn. Al despedirse, ella se mostró serena. A la mañana siguiente, Evelyn se dirigió al Empire State. Pagó el acceso al mirador, permaneció un tiempo observando la ciudad. Con calma, se quitó el abrigo y lo colocó cuidadosamente sobre la baranda. Acto seguido, Evelyn McHale saltó desde el piso 86. La carta que intentó borrar el recuerdo En el abrigo de Evelyn, la policía halló una carta escrita a mano. El texto, breve y directo, decía: No quiero que nadie, ni de mi familia ni ajenos, vea ninguna parte de mí. ¿Podrían destruir mi cuerpo mediante la cremación? Les ruego a ustedes y a mi familia que no hagan ningún servicio, ni recuerdo para mí. Mi prometido me pidió que me casara con él en junio. No creo que sería una buena esposa para nadie. Él estará mucho mejor sin mí. Díganle a mi padre que tengo demasiadas tendencias de mi madre. Evelyn tenía miedo de no cumplir el mandato de ser una buena esposa. Mi prometido me pidió matrimonio en junio. No creo que fuera una buena esposa para nadie. Él está mucho mejor sin mí, escribió Evelyn. De acuerdo con sus deseos, su cuerpo fue incinerado y no se celebró ningún funeral. Sin embargo, el deseo de McHale de que nadie viera su cuerpo, por supuesto, no se cumplió. La fotografía de Wiles se publicó menos de dos semanas después de su muerte y rápidamente se convirtió en una de las imágenes más famosas de todos los tiempos. La fotografía de Wiles fue rápidamente reconocida como una de las más impactantes de la historia del fotoperiodismo. En 1973, volvió a las librerías en The Best of Life, un compendio de las imágenes más relevantes del siglo. La imagen aparece en manuales de fotografía, exposiciones de arte y hasta en la cultura pop. Andy Warhol elaboró una serie de obras inspiradas en la fotografía, y el retrato ha sido citado en canciones, ensayos y documentales. El atractivo de la imagen reside en el contraste entre la violencia del hecho una caída de 320 metros y la quietud del cuerpo. Más tarde, el detective Frank Murray encontró su abrigo de tela color canela cuidadosamente doblado sobre la pared de la plataforma de observación y un neceser marrón lleno de fotos familiares El contexto: Nueva York, 1947 El suicidio de Evelyn McHale ocurrió en un periodo de profundas transformaciones sociales y económicas en Estados Unidos. La posguerra trajo consigo un crecimiento económico acelerado, pero también una serie de tensiones y fracturas sociales. El Empire State Building, finalizado en 1931, se había convertido en emblema del progreso y la modernidad, pero también en escenario de tragedias. Los suicidios desde su mirador no eran infrecuentes: entre 1931 y 1947, se registraron más de una docena de casos. La descripción de la foto en la edición de Life de 1947 no mencionaba el nombre de Evelyn, solo la calificaba como una joven atractiva que yace plácidamente tras el salto. El Empire State sigue siendo un lugar de atracción turística. El mirador del piso 86 recibe miles de visitantes cada semana. La seguridad fue reforzada tras la muerte de Evelyn, pero el edificio conserva la memoria de aquella mañana de abril de 1947.

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