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  • Una multitudinaria marcha oxigenó a sectores que resisten la era Milei

    Parana » Pagina Politica

    Fecha: 25/03/2026 00:30

    A 50 años de la instauración de la dictadura, la marcha por Memoria, Verdad y Justicia, en Paraná, mostró sus particularidades en relación a otros años. A este año y a todos los otros años en que una columna inmensa une, desde 1995, el Monumento a la Memoria, en Plaza Sáenz Peña; con la Plaza Alvear en la que se ubica la placa que recuerda a los desaparecidos entrerrianos. Esta vez primó la autoconvocatoria: gente sumándose en el camino, buscando a tiendas a conocidos, sin mirar mucho debajo de qué cartel se empieza a caminar, y con un cartel propio, a mano, con birome, fibrón y un poco de creatividad para expresar a su modo la fecha y todos los sentidos que dispara en un presente como el que se transita. También ganó preponderancia, en los carteles, en el documento de la Multisectorial de Derechos Humanos, en las consignas, la visibilización de los reclamos sectoriales que ya son marca de la protesta social en estos dos años que lleva la gestión de Javier Milei: el movimiento universitario, la demanda de asistencia a las discapacidad, los trabajadores de la cultura, los jubilados con eje en la reforma previsional que se impulsa en Entre Ríos, las mujeres y disidencias. Un escenario político novedoso en varios sentidos. En primer lugar por el desembozado negacionismo o justificación del terrorismo de Estado, para ser más precisos por parte del propio Poder Ejecutivo Nacional, inédito desde el retorno de la democracia en 1983. En este marco, y a 50 años, los manifestantes apelaron a enfatizar, repetir, sostener, reafirmar lo ya dicho una y mil veces, aunque al parecer sigue haciendo falta: Son 30 mil, Que digan dónde están, Cárcel común, perpetua y efectiva, Fue genocidio. Otra particularidad es un escenario en el que la militancia de los partidos políticos pareció particularmente convocada a ser parte, de algún modo, en defensa de la democracia tal como se conocía hasta aquí. Hubo una mayor presencia del radicalismo, aun cuando en Entre Ríos, institucionalmente, la UCR es parte de la alianza impulsada por el gobernador Rogelio Frigerio con el partido de Milei. Hubo referentes de la Juventud Radical, también de Franja Morada, el brazo universitario de la UCR. Movilizó el Movimiento de Unidad Radical (MUR) y estuvieron, entre otros referentes, la presidenta de la Juventud, Serena Ojalvo; los exdiputados Ana DAngelo y Enrique Fontanetto; el exsenador Raymundo Kisser; Natacha Massera, Leandro Brasesco, Fabián Rueda, entre otros. También marcó presencia el peronismo, con sus sellos institucionales como el Partido Justicialista que se convocó en la sede de calle 9 de Julio, o la Juventud Universitaria Peronista que tuvo una columna gruesa, además de las agrupaciones como La Cámpora y el Movimiento Evita. El viceintendente David Cáceres; la diputada Blanca Osuna y Carlos Molina; Santiago Halle; Marcelo Casaretto; Mauro Urribarri; Enrique Ríos; los concejales Fernanda Facello y Emiliano Gómez Tutau; el exdiputado Gustavo Zavallo, entre otros. También estaba Jorge Kerz, que acaba de renunciar a su puesto en el gobierno de Frigerio. Disipado el escenario de los tiempos marcados por la retórica kirchnerista, fue bien variada la gama de expresiones tanto del peronismo como del radicalismo que se consideraron autorizados a protagonizar la jornada. Marchó la izquierda en sus variantes que no faltó antes ni ahora a las movilizaciones del 24 de marzo: el Partido Comunista, el Partido Comunista Revolucionario, el Movimiento Socialista de los Trabajadores y organizaciones de base de estas fuerzas: la Federación Juvenil Comunista, la CEPA, la Corriente Clasista y Combativa, la Central de Trabajadores Argentinos (Autónoma y de los Trabajadores). El sindicalismo y las organizaciones sociales, por su parte, aportaron las columnas de la Asamblea Vecinalista de Paraná, la UTEP, Agmer, ATE, Sanidad, MTE, Asociación del Personal Superior de la Municipalidad, los profesionales de Aepuer. La Universidad manifestó institucionalmente, con carteles de las facultades de UNER y de UADER, pero también con sus agrupaciones estudiantiles y los gremios docentes, AGDU y Sitradu. Finalmente, la particularidad que tuvo esta marcha fue el soporte artístico cultural creativo que está siempre pero esta vez ganó una preponderancia especial. Cultura por la Memoria es el nombre bajo el que se han organizado los trabajadores que intervinieron a lo largo de toda la marcha, en la vereda de la Justicia Federal, con una performance de danza; frente a la Catedral con un espectáculo de payasos; y en el escenario en Plaza Alvear con el recital de bandas locales y con una puesta conmovedora que repasó décadas a través de la danza, el vestuario, la recuperación de historias y de luchas, la intervención en el espacio público. Dejaron también planteado un manifiesto de 15 puntos en torno a qué hacer en estos tiempos y cómo se hace memoria en un contexto como este, a 50 años de una dictadura. Aquí, el texto completo del que se extraen un puñado: Sostener un nosotros que no se cierre. Un nosotros que invite, que aprenda, que se deje atravesar. La memoria crece cuando hospeda la potencia de lo colectivo. Pensarse en la esperanza, como un territorio incierto, y entonces actuar. Aceptar la lentitud. Confiar en lo que madura sin hacer ruido. Trabajar a destiempo para que el sentido permanezca digno y rebelde. Actuar para que el lenguaje llegue antes que el daño. Para que la escucha anteceda a la ruptura. Para que la sensibilidad interrumpa la repetición. El documento En un palco que mostró a todas las expresiones que fueron parte de la masiva manifestación, se dio lectura al documento consensuado de la Multisectorial. Se evocó el origen de la dictadura para la que se ubicó una antesala en la Triple A cuyo accionar caracterizó el fin del gobierno de Isabel Martínez de Perón. Se caracterizó la dictadura como parte de un proyecto económico, político y cultural, con la complicidad del poder judicial y de los medios hegemónicos de comunicación que tuvo por fin destruir la organización de la clase trabajadora, endeudar al país y concentrar la riqueza en manos de unos pocos respondiendo a intereses imperialistas. Se advirtió que en el presente se plasma un proyecto de desarticulación del entramado social solidario y la profundización de políticas de sometimiento por parte de los gobiernos, socavando nuestra soberanía. Frente a esto, hoy, a 50 años, seguimos luchando y llenando las plazas del país unidos en un solo grito: ¡Fue genocidio! ¡Son 30.000!. Se aseveró que el país atraviesa una catástrofe política, social, cultural, ambiental sin precedentes en el marco de un plan económico de miseria planificada. Se afirmó que tal política se lleva adelante bajo la restitución del concepto del enemigo político: Se pretende corrernos del espacio público y atomizarnos para fragmentar la organización y la potencia de nuestra respuesta. Se denunció la criminalización de la protesta; se cuestionó la prisión de Cristina Fernández y de Milagro Sala; se fustigó a un Poder Judicial clasista, patriarcal, racista y capacitista que otorga un manto de legitimidad a estas políticas de persecución ideológica. Se cuestionó el posicionamiento de Frigerio, alineado con la gestión de Milei al igual que los legisladores nacionales que colaboran con el despliegue de un programa de miseria planificada que combina ajuste económico brutal, destrucción social, persecución política, discursos de odio y represión. Hoy estamos aquí porque creemos en una sociedad distinta. Una sociedad donde la riqueza no esté concentrada en unos pocos. Donde la dignidad sea un derecho para todos. Los 30.000 luchaban por un país con justicia social, igualdad y libertad. Por eso siguen vivos en cada pelea del presente. En cada estudiante que defiende la educación pública. En cada trabajador que pelea por su salario. En cada joven que se organiza. En cada mujer y disidencia que enfrenta al patriarcado. En cada pueblo que defiende su territorio, ríos y ambiente, afirma el documento de la Multisectorial que, finalmente, convocó: Sigamos construyendo memoria. Honremos nuestro derecho a ser políticos y hoy, 50 años después, seguimos diciendo ¡es imposible desaparecer!. Fuente: Página Política

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