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  • El caso de la modelo de Playboy que asesinó a su sugar daddy porque se cansó de mantenerla y sospechaba de su doble vida

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 25/03/2026 02:02

    La escena parecía salida de una película policial, pero era real. En medio del árido desierto de Nevada, al este de Las Vegas, un Mercedes-Benz abandonado se cocinaba bajo el sol implacable. No había señales de su dueño, ni huellas recientes de movimiento. Solo el silencio, la arena y un olor que no tardó en alertar a quienes se acercaron. La mañana del 7 de marzo de 2019, un hombre que recorría la zona con sus hijos decidió llamar al 911. Lo que descubrieron las autoridades horas después no solo reveló un crimen brutal, sino también una historia atravesada por la manipulación, el dinero, la dependencia emocional y una violencia difícil de dimensionar. Dentro del baúl del vehículo, oculto entre ropa y mantas, yacía el cuerpo sin vida de un hombre que había sido asesinado a golpes, confirmó posteriormente la autopsia. Ese hombre era Thomas Burchard, un médico psiquiatra de 71 años oriundo de California. Y la principal sospechosa era Kelsey Turner, una conejita de Playboy con aspiraciones de fama que buscaba relacionarse con hombres mayores para que la mantuvieran. Un hallazgo que encendió todas las alarmas Cuando la policía llegó al lugar, el panorama era inquietante. El vehículo, un cupé de lujo, estaba completamente abandonado en una zona remota, lejos de cualquier carretera transitada. Las ventanillas estaban dañadas y en su interior había indicios claros de que algo violento había ocurrido. La sangre salpicaba el asiento trasero y el reposacabezas del conductor. En el asiento del acompañante, varios pares de guantes de látex sugerían un intento de manipular la escena sin dejar rastros. También había señales de que alguien había intentado prender fuego dentro del vehículo, como si quisieran borrar evidencias. Pero el elemento más perturbador estaba en el baúl. El cuerpo de Burchard había sido ocultado de manera improvisada. Según el informe forense, murió a causa de un traumatismo contundente tras recibir múltiples golpes en la cabeza. La brutalidad del ataque y el intento fallido de ocultar el crimen marcaron desde el inicio la complejidad del caso. Thomas Burchard, el psiquiatra sugar daddy Burchard era un psiquiatra infantil respetado en la comunidad de Monterrey, California. Durante décadas, había trabajado con niños en situaciones vulnerables, ganándose el cariño de pacientes, colegas y familias. Quienes lo conocían coincidían en una descripción: era generoso hasta el extremo. No solo ayudaba desde lo profesional. Muchas veces pagaba tratamientos, medicamentos e incluso gastos personales de sus pacientes. Esa vocación de servicio, que lo convirtió en una figura admirada, también fue su punto más débil. Con el paso de los años, su entorno comenzó a notar que esa generosidad podía ser explotada. Ya había tenido antecedentes de relaciones financieras cuestionables con mujeres a quienes ayudaba económicamente, algo que incluso había contribuido al fin de su matrimonio años atrás. Así lo admitió Judy Earp, con quien convivió 20 años, al periódico Salinas Californian. Pero nada anticipaba el desenlace que tendría su vínculo con Kelsey Turner. Kelsey Turner: glamour, redes sociales y una doble vida A simple vista, Kelsey Turner representaba el ideal de éxito en redes sociales. Con 100 mil seguidores en Instagram, compartía imágenes de lujo, viajes, ropa de diseñador y sesiones fotográficas en bikini o lencería. Había participado en publicaciones como Playboy Italia y concursos de revistas masculinas, proyectando una imagen de belleza, ambición y ascenso social. Sin embargo, detrás de esa fachada había otra realidad. Turner enfrentaba deudas, dificultades económicas y una constante necesidad de sostener un estilo de vida que no podía financiar por sí sola. Según testimonios conocidos durante el juicio, su estrategia consistía en vincularse con hombres mayores con dinero, generar confianza y luego construir relatos que despertaran compasión. Así fue como conoció a Burchard. Durante al menos dos años, el psiquiatra transfirió grandes sumas de dinero a Turner. Pagó alquileres, gastos cotidianos e incluso el mantenimiento de su familia. Antes de mudarse a Nevada, Turner había pasado un año viviendo en la ciudad de Salinas, en el centro de California, a 20 millas de Monterrey, en una casa por la que pagaba 3.200 dólares de renta al mes, la cual compartía con su madre y sus dos hijos. Pero a principios de otoño de 2018, la familia fue desalojada y Turner se mudó a Las Vegas, firmando un contrato de arrendamiento de una nueva casa en diciembre. La exmujer del psiquiatra contó que Burchard le había dado a la modelo cerca de 300.000 dólares a lo largo de los dos años que estuvo con ella. Con el tiempo, la dinámica se volvió cada vez más exigente. Las necesidades de Turner crecían, y también las sospechas de Burchard. Según su entorno cercano, el médico comenzó a notar inconsistencias en las historias que ella le contaba. Sospechaba que lo estaba engañando y que llevaba una doble vida. Decidió entonces confrontarla. El viaje que terminó en tragedia A comienzos de marzo de 2019, Burchard viajó a Las Vegas. Su intención era verificar personalmente la situación de Turner y, posiblemente, poner fin a la relación. El 2 de marzo, el psiquiatra le envió un mensaje a su pareja de toda la vida, Judy Earp, diciendo que pronto regresaría a California. Pero ese regreso nunca ocurrió. Ese mismo día, los mensajes que comenzaron a salir desde su teléfono resultaron extraños. No coincidían con su forma habitual de escribir. Poco después, el celular dejó de responder. La alarma se encendió. La reconstrucción posterior permitió entender lo ocurrido dentro de la casa donde Turner vivía en Las Vegas. Burchard había descubierto que la joven no vivía en las condiciones que describía. Había más personas en la vivienda y descubrió que ella tenía otra pareja. La discusión fue inevitable. Lo que comenzó como un enfrentamiento verbal escaló rápidamente. Según testimonios clave durante el juicio, Turner incitó a su entonces verdadera pareja, John Logan Kennison, a intervenir. El arma fue un bate de béisbol y el ataque fue brutal. Burchard fue golpeado repetidamente en la cabeza. Intentó defenderse, pidió ayuda, pero la violencia no se detuvo. Murió en el lugar. Tras el asesinato, comenzó una carrera desesperada por eliminar cualquier rastro. La casa fue limpiada. Se utilizaron productos químicos y se intentó borrar manchas de sangre. Incluso se habrían contratado servicios de limpieza para reforzar el encubrimiento. Sin embargo, los indicios quedaron. Manchas en paredes, rastros en el garaje, objetos contaminados. Todo apuntaba a una escena de crimen mal disimulada. El cuerpo fue trasladado hasta el baúl de su Mercedes-Benz y llevado hasta el desierto de Mojave. La idea era hacerlo desaparecer. Pero el plan falló. Las pistas que llevaron a Turner La investigación avanzó con rapidez. En la casa de Turner, los detectives encontraron toallas que coincidían con las halladas en el baúl del auto. Otro elemento clave fue el propio vehículo. El Mercedes estaba vinculado a Turner a través de un acuerdo informal con su dueño original. Además, nunca fue reportado como robado. Cada detalle cerraba el círculo. El 21 de marzo, apenas dos semanas después del hallazgo del cuerpo, Turner fue localizada en Stockton, California. Se había ocultado en una vivienda de una zona semi industrial junto a su hijo. Fue arrestada por agentes del FBI y trasladada a prisión sin derecho a fianza, a la espera de su extradición a Nevada. En paralelo, los investigadores continuaron recolectando pruebas y testimonios. Y uno de los momentos decisivos fue la declaración de una de las convivientes de la casa, quien describió con precisión lo ocurrido la noche del crimen. Turner, condenada a 25 años La historia tuvo un impacto inmediato en los medios. La combinación de elementos una modelo vinculada al mundo del espectáculo, un médico respetado, una dependencia económica y un asesinato brutal capturó la atención nacional. Durante el proceso judicial, salieron a la luz detalles inquietantes: manipulación emocional, dependencia financiera, amenazas y una escalada de violencia que terminó en tragedia. Finalmente, en enero de 2023 llegaron las condenas. Turner admitió su culpabilidad y fue sentenciada a 25 años por asesinato en segundo grado, con la obligación de cumplir un mínimo de 10 años antes de poder optar por la libertad condicional. Su novio, Kennison, también se declaró culpable de asesinato en primer grado y conspiración para cometer asesinato, tras lo cual fue condenado a entre 18 y 45 años de prisión. La historia de Thomas Burchard y Kelsey Turner expuso el costado más extremo de los sugar daddy, los hombres con dinero que buscan a una baby para ser sus mentores. Y mostró que cuando el vínculo se construye sobre la necesidad (económica de un lado y emocional del otro), el riesgo de manipulación crece y las consecuencias pueden ser imprevisibles cuando esa dinámica se rompe.

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