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  • Envejecer también es una cuestión de género

    » Clarin

    Fecha: 27/02/2026 08:36

    Argentina envejece y lo hace sin un sistema de cuidados acorde a esa transformación demográfica. El 12% de la población tiene 65 años o más, y la tendencia seguirá en aumento. Al mismo tiempo, nacen menos niños y los hogares son más pequeños. En ese escenario, la ausencia de políticas públicas para atender las necesidades de cuidado y apoyos no es neutra: profundiza desigualdades de género que ya son estructurales. El proyecto de reforma laboral que en breve será ley ignora por completo esta realidad. No incorpora licencias ampliadas, corresponsabilidad ni un sistema integral de cuidados. Todo lo contrario: propone mayor flexibilidad y precarización en un mercado laboral donde las mujeres ya concentran informalidad, empleos de tiempo parcial e interrupciones en sus trayectorias. Si el trabajo es más inestable, también lo serán los aportes previsionales y, por ende, las jubilaciones. El problema se agrava con la derogación de las moratorias previsionales, que habían permitido jubilarse a miles de mujeres que no alcanzaban los 30 años de aportes porque dedicaron gran parte de su vida al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado. Sin esa herramienta, muchas quedarán excluidas del sistema contributivo o dependerán de haberes mínimos. La feminización de la pobreza en la vejez será masiva. La falta de políticas refuerza la vulnerabilidad de mujeres que deben cuidar a padres envejecidos o las que, siendo ya mayores, continúan realizando tareas de cuidado sin ingresos propios; y las que nunca pudieron acceder a una jubilación formal. El retiro del Estado bajo el argumento del ajuste fiscal -con nula inversión en centros de día, apoyo domiciliario o infraestructura comunitaria- traslada el costo del envejecimiento a los hogares. Y dentro de los hogares, a las mujeres. Las jubilaciones hoy ya son indignas ante el aumento de medicamentos, servicios de salud y costo de vida. La mayor esperanza de vida femenina implica más años que financiar con ingresos más bajos. Vivir más, pero con menos recursos y mayor carga de responsabilidades, claramente profundizará la desigualdad. ¿Quién va a cuidar a los adultos mayores en el futuro si cada vez se tienen menos hijos y el Estado reduce su presencia? Sin una política integral que articule empleo, seguridad social y sistema de cuidados, la respuesta es previsible: las mujeres seguirán absorbiendo esa tarea a costa de su autonomía económica y su bienestar. Envejecer también es una cuestión de género. Sobre la firma Newsletter Clarín

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