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  • Los hábitos que ayudan a mejorar el diagnóstico durante la depresión

    Parana » El Diario

    Fecha: 15/01/2026 09:21

    La depresión es un trastorno mental que se define por síntomas persistentes como estado de ánimo bajo, anhedonia, cambios en el sueño y la energía. Para su diagnóstico clínico, los especialistas en psicología o psiquiatría se basan en la evaluación de distintos criterios estandarizados, entrevistas con el paciente y herramientas validadas que no se pueden sustituir solo por hábitos de vida o autocuidado. Sin embargo, ciertas prácticas personales pueden facilitar la detección temprana de síntomas y apoyar la evaluación clínica adecuada. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que en todo el mundo, 5,7 % de los adultos padecen depresión, trastorno que puede, incluso, llevar a una persona al suicidio cuando los episodios son graves. Hábitos para ayudar a mejorar la depresión 1. Registro y seguimiento de síntomas de forma sistemática De acuerdo con el blog especializado Vidaliax, una de las herramientas más utilizadas en atención primaria y salud mental es el cuestionario PHQ-9 (Patient Health Questionnaire-9). Se trata de un instrumento validado para detectar y medir la gravedad de síntomas depresivos en las últimas dos semanas. Este instrumento evalúa síntomas clave y ofrece una puntuación que orienta la necesidad de intervención profesional. Guardar y monitorear los resultados de este tipo de escalas facilita la presentación clara de las experiencias del paciente al profesional de salud y apoyar la evaluación para el diagnóstico. Asimismo, diversos estudios, reseñados por la revista Nature, muestran que el seguimiento frecuente del estado de ánimo, ya sea mediante diarios personales o herramientas digitales de mood tracking, ayuda a identificar variaciones clínicas relevantes y a distinguir entre fluctuaciones normales del estado de ánimo y patrones persistentes de depresión. 2. Establecer rutinas de sueño y registrar patrones de descanso Los cambios en el sueño, como insomnio, hipersomnia o patrones irregulares, son síntomas frecuentes en la depresión. La investigación con herramientas objetivas (actigráficos o wearables) ha mostrado que variaciones en los ciclos de sueño y ritmos circadianos se asocian con mayor severidad de síntomas y podrían detectar signos tempranos de depresión. Establecer rutinas sólidas de sueño permite no solo mejorar la calidad del descanso, sino que también ayuda a notar cambios en el comportamiento que pueden ser compartidos con el profesional de salud para mejorar la evaluación diagnóstica. 3. Monitorear la actividad física y hábitos de vida Especialistas también han recomendado realizar actividad física regular e implementar el autocuidado del estilo de vida, como parte del manejo de la salud mental. Aunque el diagnóstico de depresión depende del juicio clínico, es de ayuda contar con un registro de actividad física, patrones de alimentación y niveles de energía que puedan ayudar al profesional a comprender y diferenciar entre factores reactivos o conductuales frente a síntomas más profundos. Además, la evidencia clínica indica, según una publicación de la Biblioteca Nacional de Medicina (NLM) de Estados Unidos, que el ejercicio regular y un estilo de vida saludable aportan beneficios al bienestar general y a la estabilidad emocional, lo que puede facilitar una evaluación más completa durante un examen clínico. 4. Mantener redes de apoyo social y alfabetización sobre salud Compartir experiencias con personas de confianza o con redes de apoyo puede ayudar a que otros noten cambios en el comportamiento del paciente o estado emocional que por sí mismo se podría minimizar o normalizar. Aunque el diagnóstico clínico se hace en un contexto profesional, información de familiares o amigos acerca de la evolución de síntomas puede complementar la evaluación. Por otro lado, tener un conocimiento básico sobre la depresión permite a las personas comunicar con mayor precisión su experiencia a los especialistas, esencial para un diagnóstico correcto. 5. Prepararse para la consulta clínica Antes de una evaluación profesional, los expertos aconsejan anotar patrones de síntomas, cambios en actividades diarias, sueño, energía y apetito, así como cualquier factor que interfiera con el funcionamiento normal. Tener estos hábitos detallados puede mejorar la calidad del diagnóstico y facilitar al profesional de la salud la posibilidad de identificar tendencias y calificar la gravedad de los síntomas. Si bien los hábitos de vida por sí solos no constituyen un cambio de diagnóstico, adoptar algunos hábitos puede aportar a la detección temprana de síntomas, mejorar la comunicación con otras personas y el profesional de salud y ofrecer un detalle más completo de la experiencia que vive cada paciente.

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