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Fecha: 13/01/2026 12:08
Tras una campaña marcada por decisiones excepcionales, la exportación de soja argentina podría regresar en 2026 a un esquema más cercano al histórico. Así lo planteó, en X, el ex subsecretario de Mercados Agropecuarios, Javier Preciado Patiño, quien analizó en detalle el comportamiento del mercado durante 2025 y proyectó un escenario de normalización tras el fin de los distintos programas de dólar soja. Leé también: La soja cerró una semana positiva en Chicago y en Rosario ¿Volveremos en 2026 a una exportación promedio de poroto de soja luego de las 12 millones de toneladas exportadas esta campaña? Con la decisión de Estados Unidos de poner punto final a los dólar soja entiendo que sí, planteó quien fuera funcionario durante el gobierno de Alberto Fernández. Al describir el patrón estructural del complejo sojero argentino, Preciado Patiño explicó que a diferencia de Estados Unidos y Brasil, el grueso de la soja argentina se muele y se exporta como harina y aceite. En ese sentido, precisó que normalmente, para una cosecha de 50 millones de toneladas, no más de 5 o 6 millones de toneladas se exportan como poroto, cuyo principal destino es China. Proyecciones para 2026 tras un año atípico en el complejo sojero Ese volumen acotado de exportaciones sin procesar responde, según explicó, a una dinámica estacional. La exportación como poroto tiende a registrarse en el pico de la cosecha, ya que frente a una gran oferta del productor, la industria aceitera no puede absorberla completamente, señaló. Como ejemplo, recordó que 2024 fue un año promedio, con un tercio del poroto registrado en mayo. Sin embargo, el ex funcionario remarcó que en 2025 cambió todo. Según detalló, la baja temporaria de retenciones hasta el 30 de junio y luego la retención cero de septiembre alteraron este patrón. Ese cambio se reflejó en los números: No solo se registraron 12 millones de toneladas para exportar, sino que se hizo en junio y septiembre, en coincidencia con los dólar soja. Para Preciado Patiño, ese giro en el comportamiento del mercado tuvo un beneficiario definido. Como el gran beneficiario de este cambio de patrón fue China, fue el secretario (Scott) Bessent quien decretó el no va más a los dólar soja, afirmó. Además, subrayó que explícitamente, el documento de la Casa Blanca habla del compromiso argentino de no distorsionar el mercado global de la soja. El análisis también diferencia el impacto de una reducción estructural de derechos de exportación respecto de los incentivos transitorios. Reducir en forma definitiva los DEX no trae problemas para Estados Unidos, ya que no altera el farmers selling, explicó. En cambio, advirtió que el problema de los dólar soja es que, en el afán de aprovechar la baja temporal de las retenciones, se generan volúmenes tales que la industria no puede absorber. Leé también: Comprueban las ventajas de la utilización de efluentes de cerdos para la fertilización de la soja Ese desfasaje entre oferta y capacidad industrial terminó potenciando la exportación de poroto sin procesar, un fenómeno poco habitual para la Argentina. En ese marco, el exsubsecretario planteó qué puede esperarse hacia adelante. ¿Qué podemos esperar para 2026?, se preguntó, y respondió: Con el compromiso de China de volver a comprar 25 millones de toneladas de soja en Estados Unidos y la imposibilidad vernácula de insistir con los dólar soja, deberíamos volver a ver un patrón similar al de 2024. Ese escenario implicaría un regreso a la centralidad de la industrialización. Esto significaría una campaña con 30 millones de toneladas de harina de soja y menos de 5 millones de toneladas de poroto exportadas, estimó. Finalmente, indicó que con una cosecha de 48/49 millones de toneladas y 7 millones de toneladas de importación temporaria, debería ser un objetivo lograble.
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