Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • LOS VIAJES DE JUNIO: Aprovechen ahora porque en dos años ya no habrá red vial

    Concordia » Diario Junio

    Fecha: 13/01/2026 09:02

    LOS VIAJES DE JUNIO: Aprovechen ahora porque en dos años ya no habrá red vial El periplo elegido esta vez fue emblemático: desde la ruta del Mercosur, la destruida autopista de la ruta nacional 14, hasta Corrientes, y de ahí pasando por la ruta nacional N0.16 hasta la legendaria Ruta 40 en Salta. Un viaje post apocalíptico. La otrora ruta del Mercosur la que el playboy riojano le regaló a Mauricio y su papá, allá por los, 90 del siglo pasado fue reasignada a nuevos amigos del poder para que hagan caja. Por aquello de que escoba nueva barre bien, me ilusione que me sorprendería en su trayecto con obras de los nuevos beneficiarios rehabilitando esta verdadera ruta de la muerte, que todos los días provoca gravísimos accidentes de compatriotas, víctimas de su destrucción. Durante casi tres décadas no tuvo ningún mantenimiento, ni bacheo, ni señalamiento, ni reparaciones de ningún tipo. Y en los últimos años ni siquiera mantenimiento de banquinas. Las consecuencias están a la vista: la autopista del Mercosur asesina compatriotas diariamente, sin que se vea ninguna acción actual tratando de repararla. Aunque hay que decirlo: los nuevos algo están haciendo, y es demoler las casillas de peaje porque lo primero (y único que han hecho) es automatizar el cobro para poder despedir los cientos de trabajadores que se ocupaban de esta faena. La pregunta que me hacía mientras la recorría era ¿Cuántos de los empleados de Caminos del Río Uruguay habrán votado a los libertarios? Me pareció pertinente porque, al igual que en cualquiera de las miles de empresas que han cerrado a lo largo y ancho del país en los últimos dos años, la decepción de quienes se han quedado sin trabajo debe ser sumada a la desilusión de quienes querían un cambio, y el único que lograron es que ahora ya no tienen ingresos. Ingresé a la provincia del Chaco y atravesé Santiago del Estero por el norte, siempre por la 16, hasta llegar a Salta. Les aseguro que me sentí un adelantado, pero no al modo de los que exploran nuevos territorios en busca de tesoros escondidos, sino a uno de los que describía Werner Herzog, en Fiztcarraldo, y que tan magistralmente interpretó Klaus Kinski. Me habían dicho que el trayecto santiagueño había sido bacheado. Y era verdad, lo que no me dijeron era que ese remiendo había durado menos que las esperanzas de los jubilados de cobrar sus haberes en dólares. Y que la ruta seguía tan o más destruida que siempre. Llegue a Salta y luego de hacerle tren delantero completo a mi vehículo: amortiguadores, bujes, puntas de ejes, extremos de dirección y cubiertas delanteras nuevas, aparte de enderezarle las llantas, encare la Cuesta del Obispo camino a Cachi. Debo serles sincero, no podía, mientras manejaba, dejar de sentirme una especie de Harrison Ford, en Indiana Jones, atravesando caminos imposibles con una determinación y valor que me desconocía. Finalmente atravesando la mítica Ruta 40, llegué a Cachi, uno de los pueblos más bellos de Salta. Y aquí estoy recluido sin animarme a regresar porque decir que la 40 está destruida es faltar a la verdad. La 40 en Salta ya no existe, apenas es una peligrosísima senda intransitable, donde el pozo más modesto habilitaría el inicio de un impensable subterráneo trasandino. Para colmo de males mis anfitriones en Cachi me dijeron con desesperada resignación que disfrutara de las vistas del tramo local de los Valles Calchaquíes y del nevado de Cachi, porque era inminente la llegado de una empresa minera a extraer uranio de sus faldeos, dado que las nuevas aventuras bélicas de tío Donald, habían disparado la demanda de este mineral que usa su ejército para punta de sus proyectiles. Que los glaciares del nevado desaparecerían porque su agua se usaría en estos menesteres. Y que luego de usadas, arrojadas a la naturaleza, contaminarían los ríos que atraviesan los valles. Y que en consecuencia desaparecerían los viñedos, las bodegas y las huertas ancestrales, además de los animales domésticos. Y aquí estoy, esperando un presupuesto que pedí para ver cuánto me costaría evacuar mi auto en un helicóptero Chinook, de esos que tienen doble hélices, en proa y popa, para ver si puedo sacar de ese modo mi exhausto vehículo, porque por la 40 seguro que no podría volver sin que se desarmara definitivamente. Aunque mi mujer, refugio de sensatez, me preparó que no me ilusionara, porque el alquiler por hora de uno de esos colosos mecánicos saldría muchísimo más que el valor residual de mi destruido vehículo. Moraleja: los que quieran transitar en el futuro por nuestras rutas nacionales, busquen algún rezago del ejército, Unimog o similar, y prepárenlo para travesías imposibles, porque definitivamente en un par de años, ahora que los libertarios eliminaron Vialidad Nacional, no quedarán vías interiores para transitar lo que quede de nuestra enajenada geografía, se los garantizo por experiencia personal. No digan que nadie les avisó.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por