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» Clarin
Fecha: 13/01/2026 11:09
Vivió hace más de 80 millones de años en lo que hoy es Neuquén. Llegó a pesar 10 toneladas, pero tenía una cabeza chiquita en relación a su tamaño. Es la nueva especie de dinosaurio que descubrieron investigadores del Conicet, y en su nombre decidieron homenajear a uno de los más importantes científicos de la Argentina. El hallazgo de los restos del Yeneen houssayi se publicó en la revista Historical Biology. Este dinosaurio saurópodo vivió hace unos 83 millones de años: pertenecía al grupo de los titanosaurios, un clado de dinosaurios cuadrúpedos, de cuello y cola larga. El nombre del género, Yeneen, fue inspirado en la cultura tehuelche, también conocido como Aónikenk, que significa espíritu o entidad relacionada al invierno debido al área de La Invernada, sitio donde se halló el nuevo dinosaurio. El nombre de la especie, houssayi, es en honor al fundador y primer presidente del Conicet y Premio Nobel de Medicina en 1947, Bernardo Houssay. "Yeneen houssayi tenía una cabeza pequeña en relación al resto del cuerpo. Medía entre 10 y 12 metros de largo y unas 8 a 10 toneladas de peso. Las características distintivas que permitieron definir la nueva especie se encuentran principalmente en las vértebras dorsales, que cabe mencionar todas ellas fueron preservadas, el sacro y la primera vértebra caudal", indicó Leonardo Filippi, primer autor del trabajo e investigador del Conicet en el Museo Municipal "Argentino Urquiza" (MAU), de Rincón de los Sauces, Neuquén. El hallazgo de una nueva especie que conserva gran parte de su esqueleto axial -es decir, las vértebras- aporta información anatómica valiosa que permite compararla con otros titanosaurios. Estos datos, junto con la presencia de esta tercera especie en el área, contribuyen a formular nuevas hipótesis, que sugieren que la notable diversidad de este grupo de dinosaurios durante el Cretácico Superior podría deberse a la adquisición de distintas estrategias de alimentación o, alternativamente, reflejar un evento de reemplazo faunístico dentro de la formación. El trabajo de recuperación de los restos llevó más de 20 años. En 2003, un oficial del Escuadrón N° 30 de Gendarmería Nacional, con sede en la localidad neuquina de Chos Malal, denunció el hallazgo de restos fósiles en el área conocida como Cerro Overo - La Invernada, en las cercanías de Rincón de los Sauces. La denuncia permitió identificar un sitio de gran potencial paleontológico, donde se hallaron huesos pertenecientes a varios ejemplares de saurópodos titanosaurios. Sin embargo, debido a las dificultades de acceso, los restos no pudieron ser rescatados en ese momento y quedaron en resguardo. Una década más tarde, en 2013, tras los trabajos realizados en la zona junto a la empresa ExxonMobil, que posibilitaron la apertura de nuevos caminos, el yacimiento fue redescubierto y se convirtió en una prioridad para el equipo científico. Las tareas de excavación se desarrollaron en dos campañas paleontológicas realizadas entre 2013 y 2014, con la participación de paleontólogos, técnicos y voluntarios. Al finalizar los trabajos de campo, los materiales recuperados del sitio fueron trasladados al MAU. Tras una extensa investigación, el equipo logró describir y nombrar una nueva especie de dinosaurio, representada por un ejemplar que conserva seis vértebras cervicales, todas sus vértebras dorsales -diez en total- con varias costillas asociadas, el sacro y la primera vértebra caudal. Además encontraron un segundo individuo joven y un tercero que tiene diferencias con Yeneen, por lo cual seguirán estudiándolo porque creen que se trata de un saurópodo titanosaurio distinto. AS Newsletter Clarín
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