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  • Los hermanos Kennedy y una gesta que al menos en Entre Ríos no debería ser olvidada

    Chajari » Chajari al dia

    Fecha: 05/01/2026 11:09

    Sucedió el 3 de enero de 1932. Hace de eso 93 años, pero es prudente no olvidar los hechos; recordar la decisión de tres hermanos que se alzaron en defensa de la democracia, y lo hicieron sin retaceos y acompañados por muchos que los siguieron en la brava intentona. Es evidente que Mario, Eduardo y Roberto Kennedy, entrerrianos oriundos de La Paz, no toleraron el golpe de Estado producido en 1930 contra Hipólito Irigoyen. Fue por eso que urdieron una contrarrevolución. La misma se produjo en 1932 y fracasó, aunque dejó bien en claro que había ciudadanos que se oponían a quienes, como Uriburu, tomaban el poder de manera arbitraria. Había ciudadanos que querían la democracia, la libertad y el respeto por los derechos que la Constitución fijaba. Eso eran los Kennedy y quienes los siguieron. Cuando fue derrocado Yrigoyen, los Kennedy iniciaron su propia resistencia a la dictadura. Eduardo, sólo con sus medios y sin representación alguna, viajó a Montevideo y luego a París, donde se constituyó en la Sociedad de las Naciones, para denunciar lo que estaba sucediendo en Argentina. El 3 de enero de 1932 se produjo el levantamiento. Inmediatamente quedó en evidencia el acuerdo existente entre los conservadores y no pocos radicales. También quedó claro que no solamente los hermanos Kennedy formaban parte de esta contrarrevolución que se oponía al golpe militar. Entre muchos personajes podemos mencionar a Gregorio Pomar (intentó dos levantamientos que fracasaron y debió exiliarse por casi una década), al teniente coronel Roberto Bosch y el mayor Domingo Aguirre, (en Paso de los Libres y Santo Tomé, Corrientes, iniciaron levantamientos sin resultados satisfactorios), al Dr. Erro, al Dr. Ábalos, al general Toranzo, y a muchos otros desconocidos como Héctor Papaleo que era sastre, y unos 60 hombres entre profesionales, hacendados, empleados y gente de campo. También estaba en el grupo Héctor Roberto Chavero, de 23 años, quien más tarde sería conocido en el mundo entero como Atahualpa Yupanqui. El punto más importante de la rebelión se ubicaba en Concordia con Pomar, pero como dijimos, fracasó. Los Kennedy cumplieron con lo suyo y junto a sus hombres iniciaron la acción. A sangre y fuego tomaron la comisaría, las oficinas públicas y los medios de comunicación del pueblo armados de Winchester, escopetas, revólveres y linternas. Pero la cuestión recién empezaba. Perseguidos por el jefe Apolinario Leiva y 20 hombres, los rebeldes se internaron en la zona de Los Algarrobos y Las Isletas. Se sumó al operativo la Subprefectura de La Paz, con una docena de hombres a bordo de una fragata. Los revolucionarios repelieron el ataque con sus Winchester 44.40, produciendo numerosas bajas entre sus perseguidores (los Kennedy eran grandes tiradores). Luego huyeron a Puerto Márquez, donde la población había construido barricadas en las calles. El general Luis Bruce ordenó seguirlos con dos aviones de bombardeo y tres de caza, uno de ellos con un baqueano a bordo. Así, bombardearon el terreno donde creían que se hallaban. El almanaque marcaba 4 y 5 de enero; fechas para recordar porque fue la primera vez que aviones argentinos bombardearon una zona del país a hombres del país. Papaleo se entregó a la Prefectura. Otros se dispersaron ante lo que se veía inevitable. Los hermanos se internaron por los montes que bien conocían, mientras sus seguidores rociaban con nafta esos montes y los incendiaban. Los bravos lapaceños llegaron al río Guayquiraró y lo cruzaron. El 11 de enero pisaron tierra correntina y llegaron al Paso Cejas, donde un amigo los ayudaría con alojamiento y víveres. Siguieron y fueron ayudados también por un francés de apellido Abril. Éste los trasladó 14 leguas, en tres viajes sucesivos, en el baúl de un Chevrolet 28. Los dejó en el departamento de Sauce, donde una hermana de los Kennedy les dio refugio por unos días, hasta que otro amigo los condujo hasta un arroyo. En la costa los esperaba otro amigo con tres caballos y cabalgaron hasta llegar a suelo oriental. El 16 de febrero Radio Montevideo informaba que los hermanos Kennedy de la Argentina habían llegado a Salto, Uruguay. Allí permanecieron hasta 1937, año en que se dictó una amnistía. Por defender sus ideales democráticos, Mario, Roberto y Eduardo Kennedy perdieron sus familias, propiedades y hasta su buen nombre. Murieron en la pobreza. Los entrerrianos debemos recordar esta historia de gente que dio todo por defender la democracia.

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