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» La Nacion
Fecha: 07/01/2026 03:26
Junto con su pareja, Augusto Marini, organizó una emotiva celebración a la que asistieron 50 invitados - 4 minutos de lectura' Ciervos Axis (con pintitas blancas) y sus astas majestuosas, ardillas que miran con ojos curiosos, flores silvestres, hongos con sombreros capaces de esconder duendes y, al fondo, detrás de los pinos, las aguas calmas de Solanas, en Uruguay. El 5 de enero, la influencer Angie Landaburu (30) y su pareja desde hace cuatro años, Augusto Marini (30), CEO del holding de inversión CaleGroup, transformaron un rincón de Solanas, en Punta del Este, en un bosque encantado lleno de magia, como en los cuentos de hadas, para celebrar el bautismo de su primer hijo, Alessandro Marini Landaburu, de 7 meses (nació el 21 de mayo de 2025). La fe siempre ha sido un pilar en mi vida, y compartirla con mi hijo y con Augusto tiene un valor profundo. El bautismo es un sacramento y también un acto de amor, de agradecimiento y de protección espiritual para Alessandro, contó Angie a ¡HOLA! Argentina. ¿Cómo organizaron el bautismo? Fue un proceso muy especial. Empezamos a pensarlo tres meses atrás. Y, desde el principio, con Augusto tuvimos en claro que queríamos algo íntimo y muy personal. Y sentíamos, además, que tenía que ser en un entorno que tuviera una energía especial, donde todo se viviera con amor y rodeados de naturaleza. Decidimos hacerlo en Punta del Este porque es un lugar que nos conecta con la calma, con la familia y con momentos muy felices. Este lugar forma parte de nuestra historia como pareja y como familia. Allí compartimos momentos importantes, como el anuncio del sexo de Alessandro. Fue una manera de seguir construyendo recuerdos en un sitio que sentimos propio. Tanto la ceremonia religiosa como la reunión familiar la hicieron en la casa de Solanas Sí, porque buscábamos un clima cercano, relajado y lleno de amor. El bautismo lo celebró un sacerdote de la iglesia de la Candelaria, a quien queremos mu cho y con quien tenemos un vínculo. A la reunión que organizamos después la pensamos como un encuentro relajado. Queríamos que todos se sintieran cómodos y que el foco estuviera puesto en compartir. Todos desde la ambientadora y diseñadora Marisa Tengerian hasta la música de Sarapura se alinearon para lograr una celebración cálida. Fue un encuentro muy genuino; estuvimos rodeados de la gente que realmente tenía que acompañarnos en ese momento. Con esta sentida celebración empezaste el 2026; y, según dicen, la manera en la cual comenzás cada año marca el tono de cómo serán los meses siguientes. ¿Cómo viene tu año? Empiezo con mucha ilusión y con los pies bien en la tierra. En lo laboral, con muchas ganas de seguir creciendo y ex plorando nuevos caminos. Este año, regresaré a las pasarelas; las había dejado en suspenso por mi embarazo. Además, seguiré con mi podcast Ángeles y Demonios. ¡Este 2026 llega la tercera temporada! Lo grabamos acá, en el Uruguay, en José Ignacio, y logramos una propuesta que combina verano, diseño y contenido de valor gracias a invitados increíbles, como Fernando Trocca, Lara Bernasconi y Pablo Massey, entre muchos otros más. Ángeles y Demonios, que es un espacio de charlas íntimas, es un proyecto que me desafía: en las temporadas anteriores, abordamos temas como la fama, la identidad, los vínculos, el dolor y la transformación personal con entrevistados como Esteban Lamothe, Luciana Salazar, Karina Jelinek, Charlotte Caniggia, Federico Bal y Eva Bomparola ¿Y en cuanto a lo personal? Me encuentra priorizando la familia, el equilibrio y el disfrute de las pequeñas cosas. Es un año que siento muy alineado con quien soy hoy. ¿Tu casamiento es una asignatura pendiente? Con Augusto, no lo vivimos como una deuda: los dos creemos que llegará cuando tenga que llegar. Estamos en un momento de mucha plenitud, unión y aprendizaje. La llegada de Alessandro nos transformó y nos hizo crecer como pareja. Estamos más conectados, más conscientes y disfrutando mucho de esta etapa. Hoy nos enfocamos en disfrutar el presente. El futuro se irá escribiendo solo. Fotos: Cortesía Santiago González
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