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» Misionesparatodos
Fecha: 31/08/2025 09:12
Misiones golpeó la mesa mientras otros seguían atrapados en discursos vacíos, en un momento en que los hechos importan más que nunca. La suspensión masiva de pensiones no contributivas a personas con discapacidad —más de 10.000 familias misioneras afectadas por un procedimiento arbitrario impulsado por la ANDIS— evidenció una situación límite que no dejó margen para la indiferencia ni espacio para las palabras sin acción. La provincia eligió el camino del compromiso y la responsabilidad: hechos, no palabras. Misiones presentó ante la Justicia Federal una medida cautelar para frenar un daño injusto que afectó a miles de personas con discapacidad. En esa línea, el vicegobernador Lucas Romero Spinelli fue quien puso nombre y apellido a las fallas: citaciones que no llegaron, domicilios mal registrados, protocolos confusos y amenazas sin sustento que pusieron en riesgo el ingreso de miles de misioneros. No fue una reacción electoral ni un gesto retórico, sino una defensa institucional de la dignidad. El pedido de “medida de no innovar” busca retrotraer las bajas al “momento cero” y evitar que un error administrativo se convierta en un daño irreversible. Así se protege a los discapacitados y a los misioneros. Esa decisión no fue aislada ni improvisada. Responde a una cultura política que se volvió marca registrada en Misiones y que hoy, incluso, figura con orgullo en la presentación del perfil de Instagram del Frente Renovador de la Concordia: hechos, no palabras. Una frase breve pero profunda, que define un modo de gobernar sin estridencias, con resultados concretos. No es casual que esa consigna —acuñada por el senador romano Catón el Viejo, autor de la célebre máxima res, non verba— haya resistido siglos y siga vigente: porque hay momentos en los que el silencio de los actos pesa más que el ruido de los discursos. La Tierra sin Mal no se pronunció con eufemismos: actuó. El desorden administrativo de la auditoría masiva fue evidente desde el inicio. Lo advirtió el Consejo Provincial de Discapacidad, bajo la coordinación de Tatiana Antúnez, que relevó en terreno los efectos del operativo: correos colapsados, sedes improvisadas y personas en situación de vulnerabilidad recibiendo notificaciones confusas que les daban 30 días para presentar documentación médica, bajo amenaza de suspensión. Lo que debía ser una revisión técnica se transformó en una carrera contra el tiempo sin garantías ni empatía. En ese contexto, recurrir a la Justicia no fue un gesto simbólico, sino un paso necesario para detener un atropello institucional. La Tierra Colorada actuó. No sólo para defender derechos, sino también para dar señales de rumbo en un escenario económico nacional frágil y sin horizonte claro. En Campo Viera, por ejemplo, la COPROTÉ acordó —con diálogo y consenso— el precio garantía del brote de té en $95 por kilo, puesto en secadero, para una zafra que irá del 1° de octubre al 31 de mayo. Una decisión que no solo estabiliza la cadena productiva, sino que genera previsibilidad en tiempos de volatilidad. A esa medida se sumaron herramientas de apoyo concretas: bonificación del 20% en la energía para los secaderos durante seis meses, cheques diferidos con tasa bonificada, y prefinanciación de exportaciones a través del CFI con un interés anual del 2,5%. El criterio es claro: acompañar con alivios fiscales y financieros a quienes producen, siempre y cuando se respeten los acuerdos alcanzados. Esa es la diferencia entre el relato y la política real: construir condiciones, no solo repetir slogans. En la misma línea de respaldo al sector privado, la provincia renovó su convenio con el Banco Nación, con una línea de créditos cercana a los $100.000 millones, destinada a actividades clave: yerba mate, foresto-industria, té, agro y micro y pequeñas empresas. La tasa será bonificada por la provincia, permitiendo acceso al crédito en un contexto donde muchas empresas están al límite. Hugo Passalacqua lo resumió con humildad: “pequeñas soluciones para grandes problemas”. Pero detrás hay una estrategia: orientar los recursos hacia inversión productiva, incorporación de tecnología, uso de biomasa, certificaciones y capital de trabajo. Desde el Ministerio de Hacienda, Adolfo Safrán sumó el impulso del FOGAMI, un fondo de garantías que respalda a pymes en sus solicitudes de crédito. Y fue claro al describir el escenario macroeconómico: coparticipación nacional volátil, actividad económica en caída. Aun con ese contexto adverso, la provincia no espera; activa, responde y organiza. Porque gobernar también es prever. Esa misma lógica se aplicó a la adhesión de Misiones al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Lejos de los discursos simplistas, la provincia apostó por un esquema legal que permita atraer proyectos de más de USD 200 millones en sectores donde tiene ventajas estratégicas: foresto-industria, turismo, energía y bioeconomía. Y lo hace con una condición clara: que el beneficio no sea solo para el capital que llega, sino también para la comunidad que lo recibe. Con letra fina, controles cruzados y visión de largo plazo. Una figura que encarna coherencia En este contexto aparece una figura que no necesita presentación: Oscar Herrera Ahuad, presidente de la Cámara de Representantes y candidato a diputado nacional por el Frente Renovador de la Concordia. No encarna solo una postulación; representa un modo de entender la política basado en la cercanía, el conocimiento del territorio y la coherencia. Herrera no necesita prometer lo que ya gestionó: salud, producción, educación, tecnología. Habla con el peso de la experiencia, no desde la improvisación. Cuando afirma que “no somos un modelo copiado”, se refiere al corazón del Misionerismo: una forma de hacer política propia, sin recetas impuestas ni marketing ajeno. Su estilo, basado en la escucha, el trabajo cotidiano y la acción concreta, es la continuidad natural de este proceso de construcción colectiva. Por eso genera confianza. Porque responde con lo que ha hecho, no con lo que dice que hará. Su llegada al Congreso no es solo estratégica, es necesaria. Porque llevar esa lógica de gestión eficiente y sensibilidad social al plano legislativo nacional puede ser clave en tiempos de desorden y fragmentación. En un país fatigado de promesas, la diferencia está en quienes ya demostraron que se puede gobernar bien. Con resultados, con planificación y con humanidad. Esta semana Misiones trazó una línea política nítida: cuando la Nación atropella, la Provincia ampara; cuando la economía nacional titubea, la Provincia garantiza estabilidad; cuando otros improvisan, Misiones planifica. La defensa de las personas con discapacidad, el respaldo al sector tealero, los créditos a las pymes, la apertura controlada a grandes inversiones y la postulación de un dirigente que ya probó su capacidad, son expresiones distintas de una misma convicción: hacer política es hacerse cargo. Y ese compromiso, como decía el antiguo senador romano, no se declama: se demuestra. Res non verba. Por Fernando Retamozo
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