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  • La ordenanza putera

    » Diario Cordoba

    Fecha: 29/08/2025 04:01

    Marx, Groucho, dejó escrito que la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar remedios equivocados. Y por ahí van los tiros de la recientemente votada ordenanza municipal contra la prostitución y la trata con fines de explotación sexual de la ciudad de Montilla. Aprobada inicialmente por unanimidad, lo que ya es motivo de sospecha, se incorpora al grupo de ciudades, pocas, que se han metido a intentar prohibir lo que solamente puede esconderse. Aviso: no son pocas las ciudades que han renunciado a ello por contradicciones legales serias. Desconocía uno que en Montilla hubiese un problema especialmente señalado con la prostitución o el turismo sexual, que también queda perseguido. Vaya usted a saber los problemas con el relato y la realidad, pero uno tenía a la localidad cordobesa como segura, ordenada y limpia, en términos generales. Sí tendría que aclarar el que antefirma que incrementar la respuesta punitiva de esta cuestión social parece, como ocurre con las drogas, mala idea en general. A más sanciones, administrativas o penales, el negocio se hace más clandestino, oscuro y viscoso para quien lo padece. Ganan los chulos. La ordenanza de Montilla aporta dos elementos nucleares de castigo. El primero es la prohibición de la publicidad exterior de estas cuestiones. Por lo visto, existe una cosa que se llama internet que es campo abonado para este tipo de reclamos, muy por encima de las marquesinas de autobús. Podemos prever que el impacto será limitado o inexistente. El segundo es considerar infracción grave la negociación y aceptación de servicios sexuales retribuidos en la vía pública, en dinero o en especie para sí o terceros, a juicio del agente de la autoridad actuante, así como algunas actividades conexas (como el transporte hasta el lugar de los hechos). La sanción pasa a ser muy grave si se hace a 200 metros de centros escolares o en lugares donde la vulnerabilidad de la persona prostituida sea mayor. En España, desde 2015, la prostitución (que sí es delito cuando hay menores o proxenetas) se multa en las calles por la llamada ley Mordaza, esa que amenazan con derogar siempre pero nunca cae. Un policía local, un guardia civil de servicio, tiene que multar a los clientes de esta actividad que detecte haya o no ordenanza local activa. El problema es que los genios del ayuntamiento han establecido que las sanciones graves tengan multa de 751 a 1.500 euros, cuando la ley estatal castiga eso mismo con un rango de 601 a 30.000 euros (el tramo medio va de 10.401 a 20.200 euros). Las muy graves se ha dejado en Montilla en un tope marginal de 3.000 euros de sanción cuando el estatal llega a los 600.000. Lo cual deja una conclusión inquietante. Puestos a ser putero en sus diferentes alternativas, merece la pena mucho hacerlo en Montilla gracias a su progresista e innovadora ordenanza. Todo un éxito, sí señor. Un auténtico paso adelante para la humanidad. *Periodista Suscríbete para seguir leyendo

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