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  • China contrataca a Trump e impondrá aranceles del 34% a todas las importaciones de EEUU

    » Diario Cordoba

    Fecha: 05/04/2025 10:56

    En Qingming o el Día del Barrido de Tumbas peregrinan los chinos a los cementerios para honrar a sus ancestros. Es una tradición secular e innegociable y es sabido que los ministerios son escrupulosos con las festividades: no acude ni el bedel, no se mueve un papel. En la tarde de este viernes han escupido tres ministerios sus respuestas al desafío de Donald Trump. En condiciones normales, habrían esperado al lunes, pero Pekín ha querido sentar que estas no lo son. Si alguien en Washington tiene someros conocimientos de la cultura china, habrá entendido el mensaje: ahora va en serio. Con los aranceles del 34% a todos los productos estadounidenses empata China los que había anunciado el miércoles Trump. Es ya una guerra abierta entre las dos grandes potencias económicas del mundo, apenas tres meses después de su investidura, y con unas consecuencias imprevisibles para la salud global. El banco de inversión JP Morgan calcula un 60% de posibilidades de que la economía mundial entre en recesión a finales de año. Hay más. China ha demandado a Washington ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por su política arancelaria y estrangulado las exportaciones a Estados Unidos de minerales raros, imprescindibles para el sector tecnológico y en las que disfruta de un quasimonopolio. También ha incluido a 11 empresas estadounidenses en la lista de "no fiables", lo que en la práctica les impide negociar con China y empresas chinas. Y cierra la puerta a varios productores estadounidenses de pollo y sorgo. Las medidas llegaron acompañadas de un comunicado del Ministerio de Finanzas denunciando que los aranceles estadounidenses violan las reglas de comercio internacional, dañan seriamente los derechos e intereses legítimos de China y son prácticas unilaterales de intimidación. "Van a pelear" Lo había pronosticado Trump en su enésimo Día de la Liberación: "Tengo un gran respeto por el presidente Xi (Jinping), un gran respeto por China, pero se están beneficiando de nosotros de forma tremenda. Ellos entienden perfectamente lo que está ocurriendo y... van a pelear". Es improbable que esperase que China igualara sus aranceles. Durante la guerra comercial de su primer mandato, apenas respondía Pekín con lo imprescindible para no parecer acobardada, siempre inquieta de no irritar demasiado a Trump y confiando en el diálogo para resolver las diferencias. En un mensaje en su red Truth Social, el presidente de EEUU ha juzgado este viernes que con su movimiento Pekín demuestra que "han entrado en pánico". "China ha jugado mal sus cartas, han entrado en pánico. ¡Lo único que no pueden permitirse hacer!", ha escrito. Los aranceles estadounidenses suman ya el 54% si añadimos los aprobados por el republicano en los meses previos. En términos cuantitativos no son comparables: a igual carga, sufre más China porque sus exportaciones superan en mucho a las estadounidenses. Pero los gravámenes chinos cubren todos los productos de Estados Unidos mientras este contempla exenciones en sectores como el farmacéutico y los semiconductores. China entra en un combate que siempre quiso evitar. Su anuncio de este viernes rompe la casuística, no sólo por llegar en una festividad, sino porque no ha esperado por primera vez a que entraran en vigor los aranceles contrarios para desvelar los propios. Los estadounidenses serán efectivos el 9 de abril; los chinos, un día después. A China le ha atropellado la realidad y comprendido que la mesura no la librará de las embestidas de Trump. Su esperanza, y la del mundo, es que la sintonía entre Trump y Xi Jinping, presidente chino, mantenga la crisis en unas magnitudes manejables. La condición compartida de víctima ha acercado a China y Europa tras años áridos por la invasión rusa de Ucrania y las tensiones comerciales. Los ministros de Comercio chino y húngaro han escenificado ese viernes esos brotes reverdecidos. Ling Ji ha subrayado en Budapest el anhelo chino por cooperar con Bruselas por una arquitectura comercial global regida por reglas y para llevar cierta estabilidad frente a los embates de Trump. La visita a Hungría sigue al desembarco europeo de la semana pasada, cuando recalaron en Pekín los jefes de la diplomacia portuguesa, Paulo Rangel, y francesa, Jean-Noël Barrot, además del comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, y la plana mayor de la industria automovilística alemana en el gigante asiático.

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