05/04/2025 15:33
05/04/2025 15:32
05/04/2025 15:30
05/04/2025 15:30
05/04/2025 15:30
05/04/2025 15:30
05/04/2025 15:30
05/04/2025 15:30
05/04/2025 15:30
05/04/2025 15:30
» El Ciudadano
Fecha: 05/04/2025 03:31
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOCF) N°2 de La Plata condenó hoy a 13 años de prisión al traficante internacional de precursores químicos Mario Segovia, conocido por esa actividad como «El Rey de la Efedrina», por haber dirigido desde la cárcel federal de Ezeiza una asociación ilícita que logró importar de contrabando partes de un fusil semiautomático de alto poder de fuego (AR-15) y de explosivos que, tras su ensamble, eran ofrecidos a bandas narcocriminales de la ciudad santafesina de Rosario. La sentencia, firmada por los jueces Nelson Jarazo, Germán Castelli y José Michilini, fue parcialmente en línea con lo solicitado en su alegato de febrero pasado por el titular de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), Diego Iglesias, y la fiscal coadyuvante de esa oficina especializada, Patricia Cisnero. En el juicio intervino la Fiscalía General N°2 ante los tribunales orales federales platenses, a cargo del fiscal general Marcelo Molina, con la asistencia de la auxiliar fiscal María Laura Ustarroz. Segovia, de 50 años, fue declarado reincidente. Actualmente cumple una pena a 17 años y 6 meses de prisión, que cumplirá el año próximo, por tráfico internacional de efedrina y pseudoefedrina. El TOCF N°2 de La Plata también condenó al policía de Santa Fe Hernán Jesús Segovia (de 47 años, hermano de Mario) a 8 años y 6 meses de prisión; a Matías Segovia (de 25 años, hijo de Mario) a 5 años y 6 meses de prisión; a Gonzalo Rodrigo Ortega (de 39 años, cuñado de Mario) a 7 años y 6 meses de prisión; y a Ezequiel Hernán Bergara (34) a 5 años de prisión. Las penas impuestas también incluyeron para cada uno el pago de una multa de 10 mil pesos, la inhabilitación para el ejercicio del comercio durante 5 años y la inhabilitación absoluta por el doble tiempo de la condena para desempeñarse como empleados y funcionarios públicos, y al pago de las costas del proceso en diferentes proporciones. Los cinco fueron considerados coautores del delito de asociación ilícita (Mario Segovia como líder y el resto como miembros) y coautores de contrabando de importación de un fusil semiautomático, tenencia de armas de fuego de uso civil y de guerra sin la debida autorización legal, tenencia de materiales explosivos y fabricación ilegal de armas de fuego realizada de manera habitual, en concurso real. Mario Segovia y su hijo Matías también fueron condenados como coautores del delito de acceso sin autorización a correos electrónicos del dominio del gobierno de Formosa, maniobra que resultó clave para el posterior contrabando. El tribunal dispuso además el decomiso con fines de destrucción de todas las armas secuestradas a la organización y fijó el 3 de junio a las 17.00 para la publicación de los fundamentos de la sentencia. Una asociación ilícita De acuerdo con la acusación formulada por Iglesias y Cisnero en este juicio, que se había iniciado en julio del año pasado, la asociación ilícita funcionó al menos entre septiembre de 2016 y el 13 de julio de 2021, cuando se realizaron los allanamientos que derivaron en la detención de los cuatro integrantes que operaban en libertad bajo las órdenes emitidas intramuros por Mario Segovia. «Si bien esta situación es compleja y multifacética, está profundamente relacionada con el despliegue y disputa entre las organizaciones narcocriminales que se encuentran asentadas en la ciudad de Rosario y sus alrededores», sostuvo entonces Iglesias, y mencionó a las bandas de Ariel Máximo «Guille» Cantero, Esteban Lindor Alvarado y Julio Rodríguez Granthon, quienes han convivido intramuros con Segovia. «La munición del AR15 traspasa los chalecos antibalas de las fuerzas policiales de lado a lado. Dota de un poder de fuego superior al de nuestras fuerzas de seguridad», indicó Iglesias, y remarcó que «de haber continuado esta operatoria, en la ciudad de Rosario se habría desatado una carrera armamentística entre las distintas bandas criminales con el consecuente agravamiento de la situación de seguridad». Durante la exposición de la fiscalía fueron reproducidas conversaciones de Segovia con integrantes de esas y de otras organizaciones criminales, a partir de las cuales también pudo conocerse que la banda estaba interesada en importar desde África fusiles AK-47, y que, por ejemplo, el condenado por el triple crimen de General Rodríguez, Martín Lanatta, había invitado a Segovia a participar de sus «negocios» en Rosario. La investigación El descubrimiento en el aeropuerto de Luque, Paraguay, de una encomienda proveniente de Canadá que contenía dispositivos para la fabricación de explosivos ocultos en un sobre, una carpeta y un libro, permitió iniciar esta investigación en septiembre de 2016. Los investigadores pudieron determinar que aquel paquete -que iba a ingresar a la Argentina una azafata de una línea internacional de colectivos y que tenía como destino a uno de los visitantes de Segovia en la cárcel- había sido comprado a una empresa canadiense a través del uso de dos casillas de correo electrónico del dominio @formosa.gov.ar, que habían sido hackeadas a dos docentes de esa provincia por la organización liderada por Segovia. De acuerdo con la acusación, la utilización de esas dos cuentas de correo electrónicos con extensión gov.ar le permitió a la banda hacerse pasar por representantes gubernamentales ante la firma canadiense que solo comercializa armamento con agencias estatales. La interceptación de ambas cuentas de correo permitió luego a los investigadores descubrir quiénes estaban detrás del hackeo. En su alegato, el fiscal Iglesias indicó que un «error» de Matías Segovia, que era una de las personas que se hacía pasar por agente estatal para la compra de armamento, derivó en su identificación. La banda utilizaba un software VPN para que no fuera posible el rastreo de la conexión, pero en una oportunidad el hijo del traficante de efedrina se conectó directamente desde un cibercafé de una estación de servicio de Rosario. La detección de la IP permitió hacerle un seguimiento personal y llegar al resto de la organización. Las tareas de inteligencia criminal sobre los domicilios permitieron establecer que los miembros de la banda recibían encomiendas desde el exterior. La inspección de la basura que arrojaban diariamente dio con envoltorios de encomienda y trozos de cable como los que se utilizan en la confección de explosivos. La investigación continuó con la orden de la Aduana para que dé el «alerta aduanero» -es decir, el aviso a las autoridades judiciales- cuando arribe el país un paquete a nombre de los investigados. La modalidad permitió la apertura y el seguimiento de las encomiendas y la detección de las partes del fusil semiautomático, algunas de las cuales -para evitar su detección- eran importadas sin terminar, como el caso del silenciador al que solo hacía falta realizarle un orificio para que pudiera funcionar como tal. Los representantes del MPF detallaron el material secuestrado a la organización en los allanamientos: un fusil AR15 ensamblado -que es utilizado por las fuerzas armadas de Estados Unidos y fue el empleado por el tirador que atentó el año pasado contra el actual presidente de ese país, Donald Trump-, municiones, explosivos como TNT (tres panes en un total de 120 gramos) y pentrita, elementos para armar artefactos, un reloj Casio que iba a ser utilizado como detonador, rollos de aramida, chalecos antibala, instrucciones para la elaboración de estupefacientes, manuales de armado de fusiles AR15 y AK47, y guías para francotiradores urbanos, que instruían sobre formas y métodos para disponer una posición de tiro desde una ventana, el baúl de un vehículo o el habitáculo de camioneta.
Ver noticia original