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  • En un escrito, la prófuga por el crimen de Sosa se despegó del linchamiento

    » Elterritorio

    Fecha: 04/04/2025 20:44

    "Nunca estuve cerca de la cabeza ni le propiné golpe alguno en el cuerpo", expuso Agustina Atrio en el escrito enviado a la justicia. Existe un pedido de captura de la joven, acusada de participar en el atroz crimen del misionero Jeremías Sosa en la localidad de Olivera (Luján). viernes 04 de abril de 2025 | 15:09hs. Se replican los pedidos de justicia, tanto en Luján como en Jardín América. //Foto: El Civismo. La causa que investiga el linchamiento del albañil misionero Jeremías Sosa (oriundo de Jardín América), cometido en la localidad de Olivera, partido de Luján, provincia de Buenos Aires, a fines de febrero, sumó un nuevo testimonio. Se trata del de Agustina Atrio, una de las imputadas en el caso y sobre quien existe un pedido de captura, quien presentó una declaración espontánea que lleva su firma, pero sin el aval de su abogado defensor. En su testimonio, publicado por el semanario El Civismo, la imputada buscó deslindar responsabilidades de sus familiares que, al igual que ella, también fueron declarados prófugos por las autoridades, y apuntó contra Néstor Rebottaro, el detenido Alex Iñeguez y el prófugo Franco Gutiérrez. Atrio -describe el medio bonaerense- comenzó su relato ubicándose en el 22 de febrero a las 22:15 horas, señalando que estaba en su casa con dos amigas cuando escucharon gritos en la calle. "Decidimos entonces salir a ver qué sucedía, adelantándose mis acompañantes, ya que debí regresar brevemente al darme cuenta de que no tenía calzado y debía llevar las llaves para ingresar nuevamente a mi casa". Según su versión, mientras corría tras sus amigas, escuchó a una vecina llorar y luego se enteró de que "alguien había intentado ingresar a robar a su casa". Al llegar a la intersección de las calles Reconquista y Juan XXIII, observó un tumulto de personas gritando que un sujeto en el suelo había intentado ingresar a viviendas del barrio. "Me alejé entonces algunos metros para llamar al 911". Atrio afirmó que después de llamar a la Policía volvió al lugar y vio "a un joven tirado en el pasto, entre la vereda y la calle, frente a la casa de Claudia Orellano. Sobre él se encontraban tres personas: Gustavo Rocha en la zona de la cabeza, Franco Gutiérrez sobre el torso y Axel Iñeguez en la parte de las piernas". Aclara que en ese momento no presenció agresiones físicas, sino que "intentaban sostenerlo, dado que el joven se movía con mucha fuerza y parecía estar fuera de sí". Siempre de acuerdo a su versión, la imputada reveló que el joven gritaba frases como "Jorge está armado" y "llamen al comisario de Tigre", en lo que podría interpretarse como una solicitud de auxilio. Posteriormente, identificó la llegada de Matías Atrio, quien "comenzó a insultarlo" hasta que fue apartado del lugar. Señalamientos Uno de los puntos relevantes de la declaración de Atrio es su referencia a Rebottaro, a quien señala como responsable de la agresión física directa Sosa. "Observé claramente que Néstor Rebottaro se acercó al joven en el suelo, le levantó la cabeza (creo que sujetándolo del pelo) y le propinó dos golpes en la cara". Además, según la imputada, Susana Amarilla intentó interceder diciéndole que "esa no era la manera", a lo que Rebottaro respondió que "ella decía eso porque no habían entrado a su casa". También mencionó a Franco Gutiérrez, quien "con sus rodillas sobre la espalda del joven y sosteniéndole un brazo contra la espalda, intentaba atarlo con una soga". Sin embargo, declara que no pudo precisar si logró hacerlo. La imputada, y desde el lunes prófuga de la Justicia, afirmó que cuando llegó la Policía, "las personas que sostenían al joven se apartaron permitiendo que el patrullero se acercara. Descendieron dos efectivos; la mujer policía colocó las esposas y fue en ese momento cuando escuchamos decir que el joven estaba inconsciente". Siguiendo con su relato, contó que el policía intentó levantar al joven de las esposas y luego lo dejó nuevamente en el suelo. Finalmente, señaló que, aunque los efectivos preguntaron quién había llamado al 911, "todos los presentes se ofrecieron a declarar, pero finalmente no ocurrió". Estrategia El testimonio de Agustina Atrio se presenta como una estrategia para desligarse de cualquier responsabilidad penal, enfatizando que "jamás ejercí ningún acto de violencia contra el joven. Nunca estuve cerca de la cabeza ni le propiné golpe alguno en el cuerpo". Asimismo, destaca su contextura física como un elemento exculpatorio: "Resulta imposible siquiera pensar que, dada mi contextura física y la situación en curso, pudiera haber golpeado a alguien o ejercer algún acto de fuerza sobre la víctima". La declaración introduce nuevos elementos en la investigación, al mencionar agresiones directas por parte de otros imputados y reafirmando su desvinculación de los hechos violentos. La justicia deberá determinar hasta qué punto su testimonio es consistente con las pruebas forenses y los otros relatos para esclarecer su verdadera responsabilidad en este brutal crimen que enlutó a una familia misionera. La Fiscalía justificó la calificación de "homicidio agravado por su comisión con alevosía", argumentando que el modo de ejecución del crimen aseguró la muerte de Sosa sin darle oportunidad de defenderse. La fiscal María Laura Cordiviola destacó que los acusados "actuaron con superioridad numérica, atacando a la víctima de forma ininterrumpida durante más de 15 minutos". A pesar de los gritos de auxilio de Sosa, ninguno de los -al menos- 40 testigos que presenciaron el ataque intervino para detener la agresión.

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