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  • A 23 años de la desaparición Marita Verón en Tucumán: la lucha incansable de una madre dispuesta a todo para encontrarla

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 03/04/2025 02:36

    Marita Verón junto a su hija Sol Micaela. Hoy se cumplen 23 años de su desaparición (NA) “Puta, con la misma plata que nos da tu hija prostituyéndose le pagamos a la justicia para que todo quede en la nada”, fue la frase que se hartó de oír Susana del Valle Trimarco desde que secuestraron a su hija, María de los Ángeles Verón, el 3 de abril de 2002, cuando ella tenía 48 años y “Marita”, como todos la llamaban cariñosamente, apenas 23. Ese día la joven salió de su casa de la ciudad de San Miguel de Tucumán y se dirigió a la maternidad Nuestra Señora de las Mercedes para sacar turno para un examen ginecológico. Como demoraba demasiado en volver, su mamá fue urgente a la comisaría a hacer la denuncia porque era imposible que se ausentara durante tanto tiempo. Allí comenzó su calvario y el de toda su familia: “Me dijeron que lo mejor era esperar, que quizás se había ido con el novio. Me enfurecí ante la indiferencia policial y les exigí que me tomaran la denuncia, sabía que Marita no iba a abandonar a su hija, Sol Micaela, que por entonces tenía tres años. Al día siguiente un señor nos llamó a la casa, nos dijo que él había visto todo lo que le había pasado, que Marita había sido secuestrada en un Duna rojo con vidrios negros de la remisería Cinco estrellas, propiedad de la familia Alé. A partir de ese dato nos empezamos a movilizar y Tucumán apareció empapelado con afiches con su rostro. El operativo a pulmón dio resultado, porque una prostituta se acercó a mi marido Daniel Verón y le contó que la habían secuestrado de la misma manera y que estaba dispuesta a ayudarnos. Fue ella quien nos dijo que la habían llevado a trabajar en un prostíbulo de La Rioja”, le confió Susana de entrada al experimentado periodista tucumano Carlos Quiroga, en una sucesión de entrevistas que le fue realizando con el correr de los años durante la investigación del caso que conmocionó al país. Susana contó que en la comisaría intentaron ignorarla, como suele ocurrir, salvo excepciones, con aquellas madres desesperadas que por instinto buscan a sus hijas sospechando que algo trágico pudo haberle ocurrido. Las evasivas continuaban allí, mientras su angustia iba en aumento. Llegaron a decirle que no tenían papel para escribir la denuncia a máquina ni combustible en el patrullero para poder comenzar la búsqueda. Unos días más tarde la policía la encontró no en buenas condiciones en La Ramada, a 37 kilómetros de la ciudad de Tucumán, localidad del departamento Burruyacú ubicada sobre la Ruta Provincial 304. Primero la trasladaron hasta la comisaría local y luego hasta la terminal de ómnibus para que regresara a la capital, pero no se supo más y nunca llegó a un destino cierto. Luego en la causa se investigó si participó en una fiesta sexual para luego ser vendida en un claro caso de trata de personas. Susana Trimarco, su hija Marita Verón y su nieta Sol Micaela Una prostituta aportó que pasó por manos de un proxeneta, quien la tuvo en su casa y a los dos días la vendió en 2500 pesos a una whiskería de La Rioja. “Hay muchas chicas que con el tiempo fuimos recuperando y estuvieron con mi hija y fueron ellas las que nos dieron las pistas para seguir la búsqueda. Blanca Vides vio a Marita en la whiskería El Desafío en La Rioja. Fue a mediados de 2003 y según nos contó ella las ayudó para que se pudieran escapar con un camionero de Rosario y les dio una carta para mí. Pero la misiva jamás llegó a destino porque la policía de La Rioja al detener el camión en el puesto caminero, las hizo bajar a todas porque estaban en ropa interior y sin documentos y finalmente las devolvió a los proxenetas. Blanca por suerte se logró salvar porque iba escondida bajo la cama de la cabina. Más tarde nos enteramos que ‘M’, la chica que traía la carta terminó con un tiro en la cabeza y la tiraron en un dique en La Rioja. Y a mi hija la golpearon hasta dejarla maltrecha por buchona”, le confesó Susana al colega Quiroga. Luego de todo este raid, su madre pudo averiguar que Marita fue trasladada a Córdoba, Santa Fe y Río Gallegos. Y en 2004 fue llevada a España, donde INTERPOL hizo allanamientos y logró recuperar a 15 latinas que eran explotadas sexualmente, pero pese a los esfuerzos y al trabajo profundo de campo que realizaron no pudieron dar con ella. No obstante, Susana nunca bajó los brazos. La pesquisa apuntó entonces a cabarets riojanos como “Candy”, “El Candilejas” y “El Desafío”, antros de trata, esclavitud y explotación, que en el expediente la Cámara de Apelaciones de Tucumán los describió como “Lugares destinados al ejercicio de la prostitución donde hay un sistema de reclutamiento de mujeres, incluso mediante su privación de libertad”. Fue tal el compromiso de Susana con la búsqueda de esclarecimiento que hasta llegó a meterse en el mundillo de la prostitución para obtener información. “Me vestí como ellas, me metí en las whiskerías, hablé con las travestis en la ruta, necesitaba datos. Voy a hacer cualquier cosa para encontrar a mi hija”, se sinceró sin vueltas. Mientras tanto, su hija según la investigación seguía pasando por burdeles de La Rioja, cambiando de uno a otro como se suele hacer en la práctica pasado un tiempo para despistar a quienes intentaban seguir sus pasos y los de sus explotadores sexuales. Las investigaciones de explotación apuntaban a los hermanos Alé, dueños de la remisería en cuestión, Rubén y Ángel, más conocidos en el ambiente como “La Chancha” y “El Mono”, respectivamente, ambos muy temidos. El primero nada menos que por entonces, presidente del Club Atlético San Martín, sospechados de “mover” chicas en el norte argentino. Recién en 2012 el juez de Instrucción Víctor Manuel Pérez elevó a juicio la causa por el secuestro de Marita con trece acusados, sin los hermanos Alé, pero vaya rareza, con varios de sus socios, empleados y hasta familiares, como por ejemplo los hermanos María Jesús y Víctor Rivero, ex pareja y ex cuñado de la Chancha, la dueña de prostíbulos riojanos Irma Lidia Medina, los hermanos José y Gonzalo Gómez, Daniela Natalia Milhein, Andrés González, Carlos Alberto Luna, Domingo Pascual Andrada, María Azucena Márquez; Humberto Derobertis, Mariana Bustos y Cynthia Gaitán. Por entonces el fiscal Carlos Sale sostenía que Marita Verón había secuestrada en la esquina de Santiago del Estero y Thames, en la ciudad de Tucumán y que “el autor del secuestro habría sido Víctor Ángel Rivero, por orden de su hermana María Jesús, autora intelectual. El destino de Marita fueron los prostíbulos riojanos Candy, Candilejas y Desafío, propiedad de Medina y sus hijos, Gonzalo y José “Chenga” Gómez”, describió el funcionario en la causa. Susana Trimarco y su nieta, Sol Micaela Así en 2012 comenzó el juicio con 13 imputados por el secuestro de la joven que sentó en la sala de audiencias como acusados a los mencionados hermanos María Jesús y Víctor Rivero -vinculados al clan Alé -; la dueña de prostíbulos riojanos Irma Lidia Medina; los hermanos José Fernando y Gonzalo José Gómez; Daniela Natalia Milhein, Andrés González, Carlos Alberto Luna, Domingo Pascual Andrada, María Azucena Márquez; Humberto Derobertis, Mariana Bustos y Cynthia Gaitán. De manera increíble el debate oral terminó en diciembre de ese año con la absolución de todos. Pero la Corte Suprema provincial corrigió esa resolución, revocó en forma parcial ese fallo y modificó las penas para diez de los trece acusados, ya que Irma Medina había muerto, y terminó absolviendo a los hermanos Rivero. Susana Trimarco nunca bajó los brazos en su lucha por encontrar a su hija Marita (Télam) Entonces, en 2013 resultaron condenados como “coautores del delito de retención y ocultamiento agravado para el ejercicio de la prostitución de María de los Ángeles Verón” los hermanos Gómez, Fernando y Gonzalo, sentenciados a 22 años de prisión; Daniela Milhein y Andrés González, 18 años. Y como partícipes necesarios a Carlos Luna y Domingo Andrada, 17 años; María Márquez, 15 años; Humberto Derobertis, 12 años; Mariana Bustos y Cynthia Gaitán, 10 años. Recién en 2017 la sentencia estuvo firme y la sala II de la Cámara Penal ordenó la detención de todos. Batalladora como pocas, Susana nunca bajó los brazos en su lucha por encontrar a Marita, sin importarle las amenazas que enfrentó y enfrenta día a día: “El dolor de madre por el secuestro de mi hija me hizo perder el miedo. Fue esa fuerza interior la que me llevó a meterme en los prostíbulos sin medir consecuencias. Yo sé que Marita está viva. Ella constantemente me va dejando señales, diciéndome mamá estoy por acá, buscarme, no me abandones. Mi corazón de madre me lo dice y el corazón de madre no se equivoca jamás”, repite con fe, fiel a su costumbre. En agosto de 2023 denunció que el sindicato de Luz y Fuerza y otras entidades gremiales de Tucumán podrían haber estado detrás del ocultamiento del cuerpo de la joven. Esa pista apuntó a una supuesta carpeta que contendría fotos del cuerpo de Marita. Esas imágenes se habrían tomado en la morgue de una clínica sindical de San Miguel de Tucumán. La información sobre la supuesta carpeta saltó a la luz a partir de presuntas extorsiones en el mundo sindical y sumó aun más confusión a la desaparición. Se investiga a partir de la existencia de la carpeta y el contenido de la misma si el cuerpo de Marita estuvo en la morgue de la clínica privada llamada Luz Médica. La última novedad que generó el caso es que están muy avanzadas las negociaciones con Netflix, la empresa de entretenimiento y plataforma de streaming estadounidense para firmar un contrato y comenzar a filmar una miniserie que abarcaría tres temporadas, donde saldrían a la luz detalles y secretos jamás contados de esta trágica, triste y lamentable historia que tiene que ver con el tráfico y la trata de personas, un flagelo que crece y se sigue repitiendo en la Argentina y en el mundo.

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