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  • Caos, incertidumbre y dimisiones por las presiones a los funcionarios y los recortes de Elon Musk

    » Diario Cordoba

    Fecha: 25/02/2025 19:05

    El jueves pasado Elon Musk blandía sobre su cabeza la sierra mecánica que le acababa de regalar el presidente argentino, Javier Milei, y provocaba el delirio de los asistentes a la Conferencia de Acción Política Conservadora dando gritos y gesticulando con su nuevo juguete (fabricado en China) como apropiado icono de su acometida contra la burocracia. Lejos del escenario y de la 'performance', y sin el aplauso entregado de un público ultra y rendido, la realidad es que la purga de funcionarios, el desmantelamiento de agencias y el intento de recortar partidas presupuestarias que el hombre más rico del mundo está realizando para el Gobierno de Donald Trump están provocando caos, incertidumbre, reparos incluso dentro de la Administración y dimisiones de expertos que se van alertando de los peligros que representan Musk y su llamado "Departamento de Eficiencia gubernamental", DOGE por sus siglas en inglés. Lo que puede considerarse la primera crisis de DOGE, más allá de las al menos 11 demandas que sus acciones ya han provocado en los tribunales, arrancó el viernes. Entonces los cerca de 2,3 millones de empleados federales recibieron de la Oficina de Gestión de Personal un correo electrónico con el asunto: "¿Qué hizo la semana pasada?", que urgía a enviar una respuesta antes de las 23.59 horas del lunes "con aproximadamente cinco puntos" de las funciones desempeñadas y los logros conseguidos en los siete días previos. Aunque el mensaje iba sin firmar se enviaba por instrucción de Musk, que colgó su contenido el sábado en X, la red social de su propiedad, y dijo que "la falta de respuesta se interpretará como una renuncia". Desconcierto El ultimátum provocó desconcierto y oposición. En el primer enfrentamiento abierto de partes de la Administración con el aliado de Trump, cuyo papel y poder desatan controversia y miedos de una crisis constitucional, varias agencias y departamentos enviaron sus propios mensajes a sus empleados diciendo que no era necesario contestar e incluso instándoles a no hacerlo. Es lo que hicieron, por ejemplo, el nuevo director del FBI, Kash Patel, y el Pentágono y el Departamento de Estado. La confusión ha reinado desde entonces. La propia Oficina de Gestión de Personal aclaró el lunes que la respuesta era voluntaria pero horas después, por la noche, envió otro mensaje apoyando la idea de Musk y urgiendo a los funcionarios a contestar. Ese mensaje no habla de despido e insta a mandar la respuesta a los jefes de Departamento, con copia a la Oficina de Gestión de Personal. El nuevo plazo máximo para contestar se fijaba para un minuto antes del miércoles. También el lunes el presidente Trump dio su respaldo a la iniciativa, que calificó de "genial", y dijo que si no se contestaba a los mensajes los funcionarios serían "despedidos o semidespedidos". Musk después colgó un nuevo 'post' donde decía que daba a los empleados públicos una "segunda oportunidad" pero volvía a insistir en que si no responden al segundo correo serán "despedidos". La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha tratado de negar este martes que haya discrepancias dentro de la Administración y, a la vez que ha defendido la acción de Musk, ha asegurado que Trump respalda que los encargados de los Departamentos tomen sus propias decisiones sobre el personal. No ha aclarado a que se refirió el mandatario con los "despidos o semidespidos". Dimisiones y alertas Antes de comparecer ante la prensa Leavitt también había minimizado la dimisión que este martes han presentado 21 ingenieros, científicos de datos y otros expertos en tecnología que previamente trabajaron para el Departamento de Servicio Digitales, que Trump transformó en DOGE, donde tras la llegada de Musk ya se habían producido 40 despidos. "No usaremos nuestras habilidades como tecnólogos para comprometer sistemas centrales del gobierno, poner en peligro datos sensibles de los estadounidenses o desmantelar servicios públicos críticos", han escrito los empleados en una carta enviada a Susie Wiles, jefa de gabinete de Trump. "No prestaremos nuestra experiencia para acometer o legitimar las acciones de DOGE". Con la salida de estos expertos quedan poco más de 40 antiguos empleados y los que han dimitido este martes han avisado de que muchos de quienes han llegado recientemente para trabajar para Musk son meros ideólogos políticos o fans del empresario que no tienen capacidades o experiencia para las funciones que deben desarrollar. No es la única preocupación que despierta DOGE. Según ha publicado NBC, se espera que con las respuestas a los correos electrónicos sobre el desempeño laboral de los funcionarios se alimente a un sistema de inteligencia artificial que será el que determinará si sus puestos de trabajo son necesarios. La cadena ha citado tres fuentes anónimas con conocimiento del sistema.

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