Qué puedo hacer para evitar la humedad por condensación en el interior de la casa
Cuando las paredes de la casa se llenan de humedad y comienzan a salir hongos, las causas del problema pueden ser varias
La humedad puede formarse por muchísimas razones y orígenes. Uno de los tipos más comunes es la que aparece por condensación de agua en las ventanas y paredes cuando llega el invierno y tenemos la calefacción fuerte dentro de la casa. La humedad por condensación, a la larga, puede generar muchos problemas graves e irreversibles.
¿Qué es la humedad por condensación y cómo se forma?
Cuando el vapor de agua presente en el aire interior de la casa o de un espacio cerrado choca con una superficie fría, se transforma en líquido. Podemos pensar en el aire caliente del calefactor chocando con las ventanas frías de la casa y convirtiéndose entonces en agua que chorrea por el cristal y más allá de él.
Generalmente, percibimos este tipo de humedad cuando los vidrios de la casa se empañan o cuando el problema ha evolucionado tanto que las paredes se llenan de hongos negros, sobre todo las esquinas y los techos. Además, la humedad genera mal olor y daña progresivamente las estructuras de la casa.
La mala ventilación de las habitaciones de la casa, las temperaturas altas en el interior, el material de las paredes y la limpieza influyen en este tipo de problemas de humedad.
Es el tipo de humedad más común en el invierno, pero también existen otros. Por ejemplo, la humedad por capilaridad que se forma por culpa del agua subterránea que sube por los poros de los materiales de la casa.
También existe humedad por filtración, que es una de las más dañinas y peligrosas si no se resuelve. Se produce porque alguna cañería está rota en el interior de la pared o porque el agua de lluvia penetra desde el exterior al interior de la casa.
¿Cómo se puede evitar la humedad por condensación en la casa?
Para evitar la humedad por condensación en casa, hay que intentar mantener un equilibrio entre una buena ventilación interna y una temperatura de la calefacción moderada.
Ventila la casa con la calefacción apagada por lo menos una vez al día durante 20 minutos para renovar el aire y reducir el vapor en los cristales o ventanas.
Evita la calefacción muy alta sin una salida de aire. Se puede dejar apenas abierta la ventana para que no se junte vapor. También hay que evitar otras fuentes de vapor de agua, como la ropa húmeda recién salida del lavarropas en el interior de la casa.
Aísla las zonas frías que pueden generar vapor. Esto se realiza, por ejemplo, colocando aislantes o cortinas térmicas en las ventanas.