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Paraná » Cuestion Entrerriana
Fecha: 08/05/2026 09:20
Durante la gestión del actual Gobierno, el crecimiento económico se apoyó en un puñado de sectores intensivos en capital y poco generadores de empleo, mientras que las actividades más dependientes del mercado interno sufrieron fuertes contracciones. Esta dinámica heterogénea se refleja de manera directa en la disparidad entre las economías provinciales. Según datos oficiales del INDEC, el Producto Bruto Interno (PBI) de 2025 fue apenas un 0,5% superior al de 2022, último año del gobierno de Alberto Fernández bajo condiciones de relativa normalidad, ya que 2023 estuvo atravesado por una de las peores sequías de la historia. El sector que más contribuyó a ese incremento fue Explotación de minas y canteras, con un salto de 25,7%, traccionado principalmente por la extracción de petróleo y gas. Detrás, en orden de relevancia, se ubicaron Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, la Intermediación financiera y la Agricultura. En el otro extremo, la principal incidencia negativa provino de la Industria manufacturera, que cayó 9,9%, uno de los dos sectores con mayor peso en el PBI junto al comercio. El Comercio fue la segunda actividad que más contrarrestó el crecimiento económico, mientras que el podio de los rubros en baja se completó con la Construcción. Frente a esta performance dual, la especialización productiva de cada provincia se volvió determinante. A partir de datos de la CEPAL y una estimación propia para el último año, la consultora Equilibra comparó la evolución del Producto Bruto Geográfico (PBG) de las distintas jurisdicciones entre 2022 y 2025: solo 9 provincias mostraron una mejora, mientras que 15 sufrieron retrocesos. Las provincias beneficiadas por la heterogeneidad sectorial Entre las ganadoras, Neuquén fue la única provincia con un crecimiento económico verdaderamente significativo: su PBG avanzó 31,7% entre 2022 y 2025. El motor de este salto es claro: la pujante producción no convencional en Vaca Muerta, que continúa atrayendo inversiones y aportando divisas al país. Otra jurisdicción beneficiada por el cambio de paradigma en la producción energética fue Río Negro, con un aumento de 2,4% en su actividad. Dentro del grupo de provincias con variaciones positivas también se ubicaron dos de los principales distritos mineros del país: Catamarca, con un alza de 2,7%, y San Juan, con un 0,9%. En el caso catamarqueño se destaca la irrupción del litio como recurso estrella, mientras que en el distrito cuyano la especialización sigue centrada en el oro. El segundo distrito de mayor crecimiento, detrás de Neuquén, fue la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), con un incremento del 3,4%. Allí tienen fuerte peso las finanzas y los servicios inmobiliarios y profesionales, actividades que mostraron un desempeño favorable en los últimos años. Las otras provincias con variaciones positivas fueron Santa Fe (+2,6%), Córdoba (+0,5%) y Mendoza (+2%). En las tres se destaca una fuerte presencia de la agroindustria: soja, cereales, lácteos y carnes en Santa Fe y Córdoba, y vinos en el caso mendocino. La mayoría de las provincias registró una contracción de la actividad En el otro extremo, la provincia más golpeada entre 2022 y 2025 fue Tierra del Fuego, con una caída de 13,7% en su PBG, afectada por la crisis en la industria de la electrónica. Detrás se ubicó Formosa, con un retroceso de 13%, donde la construcción tiene una participación relevante en la estructura productiva. La contracción del comercio también se reflejó a nivel federal: las cuatro provincias donde esta actividad tiene mayor importancia exhibieron un nivel de actividad menor al de 2022. Santiago del Estero cayó 12,1%, mientras que La Pampa, Corrientes y Entre Ríos retrocedieron 0,8%, 0,8% y 0,6%, respectivamente. Entre las jurisdicciones perjudicadas se destacaron además provincias de perfil industrial, como San Luis (-8,7%), La Rioja (-5,2%) y Buenos Aires (-2,5%). Por su parte, Santa Cruz mostró una baja de 1,9%, golpeada por la paralización de obras públicas y el declive estructural de la producción convencional de petróleo. El traslado de las principales operadoras energéticas hacia Vaca Muerta implicó un progresivo alejamiento de la cuenca del Golfo San Jorge, que también incluye a Chubut, donde el producto se redujo 1,8% en el período analizado. Las otras cuatro provincias con números en rojo fueron Chaco (-6%), Misiones (-4,5%), Jujuy (-4,3%) y Tucumán (-3,8%). Datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) muestran que en todos estos casos la principal pérdida de puestos de trabajo entre 2022 y 2025 estuvo asociada a la construcción. Sin embargo, las bajas no se limitaron a ese rubro. También se verificaron caídas en la producción textil en Chaco, en la fabricación de madera en Misiones y en la actividad frutícola en Tucumán y Jujuy, además de retrocesos en numerosos segmentos del sector servicios. Empleo y balance final del ciclo En términos de empleo, la heterogeneidad provincial fue mucho menor que en la actividad. Solo Neuquén y Río Negro mostraron mejoras significativas en diciembre de 2025 respecto del mismo mes de 2022, mientras que en Mendoza se registró una variación positiva muy tenue. En síntesis, el producto se expandió durante la gestión libertaria, pero en términos per cápita continúa por debajo de los niveles previos a 2018. Además, el incremento está fuertemente concentrado tanto a nivel sectorial como regional, con provincias dependientes de la energía y la minería, y algunas de la región pampeana con fuerte actividad agroindustrial, como principales beneficiarias, frente a un amplio mapa de distritos rezagados por la caída de la industria, el comercio y la construcción.
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