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  • Es la nieta de Stamboulian y, con tres compañeros de la facultad, se animó a emprender en un sector que no conocía

    Buenos Aires » La Nacion

    Fecha: 08/05/2026 08:56

    Emprender nunca es fácil. Aunque muchos imaginan productos capaces de revolucionar un sector o resolver problemáticas concretas, pocos se animan a transformar esas ideas en realidad. Sin embargo, un grupo de jóvenes decidió dar el salto y sus primeros pasos en el desarrollo de un negocio propio. La dificultad no fue solo emprender. Ni siquiera fue la edad tres de los cuatro socios tienen menos de 30 años. El mayor desafío fue incursionar en una industria que desconocían: la alimenticia. Nos interesaba la nutrición y la longevidad, y veíamos que era más fácil incorporar proteína en el almuerzo o la cena que en el desayuno o entre comidas, explica Serena Stamboulian, quien reconoce que aunque heredó de su abuelo el gen emprendedor, decidió no seguir con la empresa familiar- ni estudiar medicina- porque quería crear su propio camino. Siguiendo esta línea, reflexiona que vio a su abuelo tratando a muchas personas, y abordando la salud desde la cura. En ese contexto, comenzó a investigar la medicina preventiva, es decir cómo los hábitos saludables pueden prevenir las enfermedades. Serena creó un proyecto junto a tres compañeros de la facultad- Blas Camps, Matías Kahl y Matías Zelaschi- , en el que invirtieron US$40.000. Y hace solo cuatro meses salieron al mercado con una marca de barritas proteicas de las que ya vendieron 50.000 unidades. En ese período también consiguieron otro hito. Fueron seleccionados para crear uno de los 12 stands de emprendedores del sector de Espíritu Verde en el Lollapalooza. Aunque las ventas no fueron las esperadas, el evento les sirvió para ganar visibilidad. Más de 1000 personas visitaron el puesto: Nos enfocamos mucho en el marketing, en generar una experiencia memorable y en crear contenido para redes. Son las barritas con la mayor cantidad de proteína del mercado argentino", asegura Stamboulian. De hecho, el nombre que le pusieron fue Prota. Al analizar la competencia, se dieron cuenta de que ninguna tenía suficiente proteína- es decir más de 20 gramos por barrita- y la mayoría incluía azúcar y tenía gluten. Con esa información, el objetivo estaba claro: querían hacer la barrita más proteica de la Argentina, además de la más eficiente en relación calorías- proteína y sin azúcar ni gluten. La ideación Matías Kahl fue el propulsor de la idea. Al vivir un tiempo en España descubrió la cantidad de alternativas que existen relacionadas al bienestar. Es por eso, que al llegar a la Argentina, no lo dudó: Sentí que había una oportunidad muy clara, señala el emprendedor y agrega que comenzó a reclutar adeptos para su proyecto. El primero en sumarse fue Matías Zelaschi- su mentor de liderazgo-, después fue Serena Stamboulian- compañera de universidad- y finalmente Blas Camps- amigo desde hace unos años. Una vez conformado el grupo, avanzaron en la etapa de investigación, que se extendió durante cinco meses. Aunque estaban convencidos de que tendrían un espacio en la industria, debían validar si la necesidad que habían identificado tenía correlato en otros consumidores. Tras hablar con deportistas, hacer encuestas y analizar el sector, concluyeron en que había muchas personas buscando productos más altos en proteína, más prácticos y con mejores ingredientes: la barrita nació 100% desde el lugar del consumidor, resumen. Aprender desde cero A los cuatro fundadores les interesaba el deporte y la alimentación saludable. Sin embargo, ninguno tenía experiencia previa en la industria alimenticia. Uno de sus principales errores fue subestimar el tiempo necesario para conseguir los permisos de lanzamiento de la marca. El desarrollo del producto fue otro paso fundamental. Hicieron múltiples pruebas hasta conseguir una receta que los convenció. La primera fórmula la esbozaron entre los fundadores analizando la composición y los ingredientes de las mejores barritas proteicas del mundo. Pero, para llevarla a la práctica fue necesaria la contratación de un chef de investigación. El perfil nutricional no fue lo único que debieron abordar, ya que el sabor y la textura eran otros desafíos a tener en cuenta: Si no era rica no íbamos a lograr repetición, comentan. Aunque los edulcorantes artificiales o jarabes podrían haber ayudado a bajar la cantidad de calorías, decidieron evitarlos y priorizaron la proteína de suero de leche, para lograr un perfil completo de aminoácidos. La primera producción en maquina fue de 300 unidades: Entregué a nuestros primeros seguidores de Instagram puerta por puerta 100 barritas para que las prueben y nos den feedback, cuenta la emprendedora. Finalmente, después de probar con 13 versiones, lograron una barrita con 23 gramos de proteína- equivalente a casi cuatro huevos- 197 calorías e ingredientes naturales, hicimos el producto que a nosotros nos gustaría tener en casa, cuentan. En números, la primer producción fue de 2000 unidades que agotaron en 48 horas. Estuvimos 10 horas armando cajas, relatan. Las dieron a conocer de una forma particular: crearon capítulos cortos, tipo series, que difundieron a través de las redes sociales. Así lograron crear una comunidad, que consolidaron con eventos presenciales. El futuro de la marca Actualmente la marca cuentan con dos sabores y en los próximos meses lanzarán otros dos nuevos. Su plan a mediano plazo es ambicioso: En 2027 vamos a empezar a exportar. Primero, en el Cono Sur, y en unos años pensar en Europa y Estados Unidos, señalan y agregan que no quieren quedarse solo con barritas, sino que planean crear más productos alimenticios con foco en la masa muscular, performance y longevidad. Proyectos en los que destinarán US$30.000.

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