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Parana » DavidRicardo
Fecha: 05/05/2026 11:56
El reciente cónclave del Partido Justicilista Nacional en Parque Norte no fue simplemente una reunión de camaradería partidaria; fue el escenario donde el peronismo entrerriano comenzó a desglosar su hoja de ruta hacia el 2027. Con una delegación de peso liderada por Guillermo Michel, y acompañada por figuras centrales como la intendenta de Paraná, Rosario Romero, además de Gustavo Bordet, José Eduardo Laurito y Adrián Fuertes entre otros, el mensaje que trascendió de boca de los propios protagonistas marca un inicio de alineamiento de piezas para afrontar la próxima batalla electoral. La novedad más disruptiva que se trajo la comitiva desde Buenos Aires es la aparente consolidación de Rosario Romero como candidata bendecida a la gobernación por el sector oficialista. Según trascendidos, la intendenta logró obtener el respaldo que buscaba tras exponer una serie de argumentos que contaron con el firme apoyo de Lauritto. En las mesas de debate, la tropa se habría alineado bajo una consigna clara: Romero es quien hoy saca varios cuerpos de ventaja en la carrera política. Esta táctica se apoya en la decisión de Guillermo Michel, un candidato cuya postulación está sujeta a sus propios tiempos. Según se sabe, Gustavo Bordet frenó las aspiraciones de apoyo de Enrique Cresto alegando un compromiso previo con Michel: si se lanza, lo acompaña. Pero el ex titular de Aduana habría manifestado que «no es su momento» para la gobernación, prefiriendo enfocarse en una proyección de calibre nacional. No obstante, en el análisis político más fino, no sería prudente descartar a Michel. La política es dinámica y, aunque hoy se lo visualice como un potencial «superministro de Economía» en un futuro esquema nacional, su peso territorial en Entre Ríos lo mantiene siempre como una carta de reserva para la gobernación si el escenario local así lo demandara. El peronismo entrerriano apuesta a una estrategia de fuerte anclaje territorial para recuperar protagonismo, confiando en que el peso electoral de figuras consolidadas en las ciudades más grandes, como José Lauritto en Concepción del Uruguay, Gustavo Bordet en Concordia y Martín Piaggio en Gualeguaychú, actúe como una locomotora que potencie las chances del PJ en toda la provincia. En el seno del partido, existe la convicción de que este esquema de candidaturas locales de alto perfil lograría blindar los distritos clave y traccionar los votos necesarios para quien encabece la boleta a la Casa Gris, independientemente de si la carrera hacia la gobernación queda finalmente en manos de Rosario Romero o si se termina impulsando una postulación de Guillermo Michel. La interna entrerriana está indisolublemente atada a la nacional. En Parque Norte quedó flotando la certeza de que la disputa por la presidencia en 2027 tendrá dos nombres propios: Axel Kicillof y Sergio Massa. En este contexto, Guillermo Michel es visto como el cuadro técnico y político ideal para conducir los destinos económicos de la nación si el peronismo recupera el poder. Su juventud y expertise lo colocan en una posición privilegiada, aunque su futuro, ya sea en un gabinete nacional o en el sillón de Urquiza, terminará de decantarse después del próximo Mundial de Fútbol, fecha que todos marcan como el «disparador» definitivo de la campaña. La postulación de Rosario Romero a la gobernación abre un interrogante crucial: ¿Qué pasará con la intendencia de Paraná? Históricamente, la capital provincial ha sido la plataforma de lanzamiento indiscutida hacia la Casa de Gobierno. La historia lo confirma: - Mario Moine: Intendente en el 87, gobernador en el 91. - Casos Testigos: Julio Solanas, Sergio Varisco y recientemente Adán Bahl, todos utilizaron la visibilidad de la gestión capitalina para aspirar al mando provincial. Por fuera del esquema oficial, el mapa se completa con la figura de Daniel Rossi. El intendente de Santa Elena ya ha avisado que, de no haber una apertura real, está dispuesto a jugar por fuera o enfrentar al oficialismo en una interna. Con el PJ dividido entre el sector «oficial» y el «disidente«, la unidad parece ser todavía un objetivo lejano. Aunque hoy Rosario Romero aparezca como la figura central del consenso, el camino al 2027 es largo. La potencia de la intendencia de Paraná es un arma de doble filo: te posiciona en la vidriera, pero te obliga a negociar el territorio. El peronismo ha empezado a mover sus fichas rápido, pero la verdadera partida comenzará cuando el escenario nacional termine de definir si el futuro es con Kicillof o con Massa. Hasta entonces, en Entre Ríos, todos los nombres, incluido el de Michel, siguen sobre la mesa.
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